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Mayores: confinados, pero menos solos

Los mayores de 65 años cada vez usan más dispositivos.Los mayores de 65 años cada vez usan más dispositivos.Getty Images

A Antonia Bote no le asusta la tecnología. A sus 77 años ha aprendido a convivir con ella de tal modo que hoy, en medio de la crisis por el coronavirus, se ha convertido en su mejor aliada para sobrellevar el confinamiento. Todas las mañanas se acerca a un altavoz inteligente, aprieta un botón y se comunica con varias amigas. “Es un chat”, dice, vía telefónica, desde su casa en Almendralejo (Badajoz). “Hablo, a través de él, con mucha gente y de muchas cosas. Les procuro ánimos. Es lo mejor para mantener la alegría en estos momentos”, indica. El aparato que menciona Antonia se ha convertido en un dispositivo imprescindible para las personas mayores de 65 años, sobre todo aquellas en situación de soledad, explica Alberto de la Capilla, director de Alianzas Estratégicas de Securitas Direct, empresa que, junto con CaixaBank, ha desarrollado esta solución.

Las drásticas medidas de encierro en los hogares, debido a la pandemia, lo está transformando todo. Desde la manera de hacer la compra hasta la forma de comunicarnos. En esta tesitura, las grandes, medianas y pequeñas empresas se han lanzado al desarrollo de productos y servicios dedicados al colectivo más afectado: los adultos mayores de 65 años, una población de 8,5 millones (casi un 20% del total de habitantes en el país) y de los cuales 4,7 millones viven solos, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Cadenas de supermercados, instituciones financieras, start-ups, empresas de restauración y un sinfín de firmas en el país han puesto la mira en este segmento que en 2009 representaba el 16,6% de los españoles y que para 2050 copará un 30%, según las previsiones oficiales. Por ejemplo, Bankia ha creado un servicio de apoyo a domicilio para evitar que las personas de este grupo tengan que salir de sus hogares para realizar la compra o acudir a la farmacia.

“Trabajamos junto con la Fundación Alares y ponemos el servicio a disposición de más de un millón de pensionistas”, afirma Laura Yamaguchi, directora de marketing de Bankia. De igual forma, grandes cadenas de autoservicio han creado iniciativas dedicadas a este sector de la población. En Mercadona, por ejemplo, los mayores de 65 tienen prioridad en el momento de hacer la compra. Lo mismo sucede en los establecimientos de El Corte Inglés e Hipercor, donde también se han habilitado cajas especiales para ese segmento. La atención a este colectivo es primordial. La mayor parte de ellos cuenta con un buen estado de salud, enormes ganas de seguir produciendo, tienen formación, experiencia y capacidad de consumo, afirma Benigno Lacort, consejero delegado de Atenzia, una firma de teleasistencia.

“El reto para las empresas es adaptar su oferta de bienes y servicios a una población que vive muchos más años y que lo hace con mejor salud”, destaca Iñaki Ortega, director de Deusto Business School en Madrid. Hay que superar el cliché de ancianos y hablar de ellos como “viejóvenes” o “viejennials”, indica el experto. “A menudo pensamos solo en la etapa de fragilidad de las personas de mayor edad, pero el perfil de la población ha cambiado radicalmente”, destaca Lacort. Como Antonia, la usuaria del altavoz inteligente de Securitas Direct que dice ser toda una experta en el manejo de su alta voz inteligente: una herramienta integrada en el servicio Protección Senior, que atiende cualquier tipo de emergencia que pueda sufrir el cliente dentro o fuera del hogar y que supervisa su temperatura, su localización y su actividad física diaria. “No soy tonta, claro que lo sé usar”, dice Antonia con sorna del otro lado del teléfono. “Es más, yo le he enseñado a muchas amigas. Es que me gusta mucho”, recalca.

Securitas Direct, de forma adicional, ha puesto en marcha una iniciativa entre los más de 80.000 usuarios de Protección Senior, a los que llama de forma individual para conocer su estado de ánimo en estos días de confinamiento. En caso de ser necesario, se les ofrece ayuda para hacer la compra o algún otro recado. Para ello, la firma ha puesto a disposición una red de más de 1.000 voluntarios en todo el país. “Nuestros profesionales cuentan con una formación específica y especializada para el cuidado y atención de las personas, que comprende no solo la gestión de emergencias médicas, sino también labores de asistencia y acompañamiento, cuestiones muy valoradas en estos momentos”, afirma De la Capilla. La clave, destaca el portavoz, está en entender las necesidades de los usuarios y poder acompañarlos en esta crisis sanitaria.

El confinamiento, por otra parte, permitirá a mucha gente mayor de 65 años dar el salto tecnológico, subraya Eduardo Fierro, fundador de Kuvu, una aplicación que conecta a mayores que tienen una habitación libre y que quieren compartir su casa con otras personas más jóvenes. En las últimas fechas, los integrantes de Kuvu, de la mano de otras organizaciones, han lanzado Covida: una plataforma gratuita que pone en contacto a voluntarios de todo el país con personas dependientes o con necesidades especiales. “La idea es ayudarlos en la compra de medicamentos y alimentos”, afirma Fierro.

Aquellos que requieran de ayuda, explica Fierro, deben de enviar un mensaje a través de la aplicación, que ya tiene más de 3.000 usuarios. La notificación se lanza entre diversos voluntarios dentro de un radio de 60 kilómetros. Una vez que se ha aceptado la solicitud de ayuda, estos se ponen en contacto con el solicitante para atender su demanda.

También el sector de la alimentación se ha lanzado a crear productos específicos para este colectivo. Tal es el caso de Mi Plato, una firma dedicada a la preparación de comida envasada. “Hemos creado recetas elaboradas por nuestros nutricionistas en las que no utilizamos ingredientes duros ni chiclosos y que además están balanceadas”, detalla Pablo Gas, gerente de la compañía que hace envíos desde Córdoba a toda la Península. El sector empresarial, dicen los expertos de Securitas Direct, tiene un gran reto por delante: prepararse ante la llegada de una nueva generación de mayores, cuya esperanza de vida cada vez es mayor.

Una conquista social

“Envejecer es un fenómeno positivo. Es una conquista social”, enfatiza Ral Puyol, director del Observatorio de Demografía y Diversidad Generacional de la Fundación IE Bussines School. Los integrantes de la llamada “silver economy” (economía de las canas en alusión a su color plateado, y que abarca a aquellos mayores de 50 años) consumen bienes y servicios por unos 4,2 billones de euros en el continente y sostienen unos 78 millones de empleos en la zona, según un análisis de la Comisión Europea. Se prevé que en 2025 su contribución alcance los 6,4 billones de euros y soporten unos 88 millones de puestos de trabajo. “Para España son indudables las oportunidades de servir con nuevos productos y servicios a esta población”, explica el director de Deusto Business School en Madrid. “Aquellas empresas que se adelanten a esta tendencia serán premiadas por ese colectivo, muy necesitado de una oferta a medida”, agrega Ortega.

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