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Marianne Faithfull, la eterna musa de los Rolling Stone

A comienzos de esta semana el mundo del rock despertaba con la noticia de que la cantante Marianne Faithfull se encontraba en un hospital de Londres por una neumonía a causa de coronavirus. Aunque según sus amigos y familiares permanece estable y respondiendo bien al tratamiento, su ingreso ha devuelto al primer plano a la que siempre ha sido considerada como la eterna musa de los Rolling Stones. A sus 73 años, Faithfull sigue despertando expectación por una década, la de los sesenta, que marcó su vida y la de toda una generación.

De origen burgués y buena educación, la leyenda femenina del rock and roll británico empezó su carrera a los 18 años, interpretando el tema As Tears Go By, compuesto por Mick Jagger y Keith Richards. Ahí comenzó su relación con los Rolling Stones y su noviazgo con Jagger, junto a quien protagonizó decenas de portadas y titulares. Fue entre 1966 y 1970 cuando Faithfull y Jagger vivieron su tóxico romance, marcado por fiestas locas donde el sexo y la drogas fueron su pan de cada día. A esos años locos le siguieron tiempos más oscuros, como cuando vivió en la calle, presa del laberinto de la heroína y la anorexia, que supo combinar con la consolidación de una trayectoria musical en los años ochenta y noventa.

Ella sola fue escribiendo su propia historia, la misma que desgranó sin tapujos en sus dos autobiografías, primero en Marianne Faithfull, en 1995, y después en Memorias, sueños y reflexiones, en 2007. “Siento no haberle dado más cariño a mis padres, pero, por lo demás, no me arrepiento de nada de lo que hice en el pasado. Los remordimientos siempre están ahí, pero creo que el arrepentimiento es un sentimiento bastante estúpido”, reconocía en su primer libro. Y ha sabido predicar con el ejemplo. En esa capacidad para asumir todas sus irresponsabilidades, destaca la intérprete de Before the poison que nunca ha escondido sus problemas con las drogas. “No creo que las drogas cambiasen mi esencia totalmente. Fueron, además del daño físico y mental, una pérdida de tiempo. Pero yo nunca he sido una persona convencional, soy una aventurera y mi vida ha sido como ha sido, imprevista, deslumbrante y ha habido dificultades, pero no me arrepiento. Los momentos difíciles traen los momentos felices”, reconoció en una entrevista hace años la misma que aseguró saber que fue su expareja, Jean de Breteuil, un aristócrata francés que suministraba drogas a las estrellas, el responsable de la muerte de Jim Morrison.

Más allá de su amplia discografía, que cuenta con 26 álbumes, Faithfull también ha tenido un talento innato para la moda y ha sido una actriz polifacética, con presencia en 24 películas, entre ellas París Je t’Aime o María Antonieta. Sobrevivió al rock and roll y también a un cáncer de pecho, pero su espíritu rebelde sigue aún presente en estos días, en los que lucha contra la Covid-19. “Pensaban que iba a ser un fiambre más del rock. Pues aquí estoy”, dijo a EL PAÍS cuando publicó el primer libro sobre su vida. “Ya no bebo ni me drogo ni llevo tacones altos. No pienso que he tenido una vida dura, sino fantástica”, añadió a este periódico en una entrevista en 2008, un año después de superar el cáncer. Hace apenas dos años, en 2018, retirada ya de los escenarios, publicaba su último álbum Negative Capability, donde Faithfull hablaba de amor, soledad y pérdida siempre desde el punto de vista de una superviviente, lo que ella sigue siendo.

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