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“Madrid volverá”: una carta de amor a la ciudad de una librera de la capital

La escritora y librera Laura Riñón se fue a la cama el pasado viernes 18 de septiembre sabiendo, como el resto de madrileños, que muchos barrios de Madrid iban a quedar confinados de nuevo. “Me acosté pensando en lo que nos deparaban los nuevos confinamientos, pero me desperté optimista y con ganas de escribir”, cuenta por teléfono a Verne. Esa mañana escribió un texto en la cuenta de Instagram de su librería (Amapolas en Octubre) con el que, según dice, “quería intentar mostrar a los demás que, pase lo que pase, Madrid sigue vivo y no se va a rendir”. El resultado es una carta de amor a la vida en Madrid que ha superado los 18.000 ‘me gusta’ en Instagram en menos de una semana y han replicado decenas de cuentas. En la parte inferior del artículo puedes leer el texto al completo, que empieza así:

Madrid da la bienvenida sin preguntarte de dónde vienes. Se viste de largo para recibirte y alarga sus noches para que los recuerdos no te olviden. Madrid dibuja calles en mapas que no existen.

En el texto, Riñón habla “de los sentimientos positivos en común que Madrid nos despierta a los que vivimos en ella, que son muchos más los negativos”, según cuenta. La autora, de 45 años, escribe sobre lo acogedora y plural que considera a la ciudad, de su bullicio… y de cómo ahora que todo eso se ha apagado debido a la pandemia, “no debemos olvidarla ni abandonarla”.

Decenas de cuentas han replicado el texto de Riñón, tanto en Instagram como en Twitter y Facebook, donde algunas copias acumulan centenares de compartidos. Sara Carbonero –con 2,8 millones de seguidores– o Paula Echevarría –con 3,3 millones– lo han publicado íntegramente en sus cuentas de Instagram, lo que ha ayudado a su difusión. “Creo que ha funcionado porque intenté poner en palabras sentimientos que compartimos todos los madrileños”, cuenta la autora.

Riñón cuenta que el texto, con el que muchas personas afirman sentirse identificados en los comentarios, llega en un momento en el que “Madrid necesita quererse de nuevo”. “Hay una percepción negativa de la ciudad tanto dentro como fuera de Madrid”, considera. “Precisamente hoy han venido a la librería dos clientes de Alicante que me contaban que Madrid, vista desde fuera y por lo que se muestra en los medios de comunicación, asusta”, cuenta.

Para la escritora, esta percepción negativa de Madrid no se queda solo en las personas de fuera de la capital. “En las calles, además de estar más vacías y con muchas persianas bajadas, se respira una tristeza que nunca había sentido antes”, cuenta. “Es algo que también me comentan muchos clientes: nos ponemos a hablar y me dicen que la ciudad y ellos se sienten más tristes. A ratos, más que una librería, parece que estamos en terapia”, bromea.

A diferencia de otros textos que se popularizan en la red y que, a base de copiarse y pegarse, acaban perdiendo a su autor por el camino, la mayoría de copias del texto de Riñón siguen firmados por la autora. “Estoy muy contenta de que la autoría no se haya perdido por el camino, porque no siempre es así”, cuenta. “Sin embargo, en este caso no considero que el texto sea solo mío: aunque lo haya escrito yo, está firmado por todas las personas que aman Madrid”.

Madrid

Laura Riñón

Madrid da la bienvenida sin preguntarte de dónde vienes. Se viste de largo para recibirte y alarga sus noches para que los recuerdos no te olviden. Madrid dibuja calles en mapas que no existen.

En Madrid los gatos vigilan tras las cortinas, observan a los que llegan para comenzar una vida. Muchos madrileños tienen un pueblo al que regresar, porque de allí salieron los familiares valientes que partieron años ha. En Madrid hay pijos y yonkis, barrios y barriadas, adoquines amarillos y calles Reales, putas, nostálgicos, trabajadores y gobernantes, ciclistas y patinetes. Churrerías y pinchos. Lujo y pobreza. Madrid es caos y desorden. Ruido y bullicio. Gin a cualquier hora, restaurantes con estrella o con cerveza en botella. Conciertos clandestinos y grandes recintos atestados de público, teatros con butacas de terciopelo rojo y salas diminutas, librerías y museos, galerías y artistas callejeros. Universidad y escuela. Bares y salas de fiesta.

Madrid aparece tras el mostrador cuando el turista llega. Todo lo que quieras, le dice, tenemos todo lo que puedas necesitar en esta vida o en cualquier otra.

Incluso el silencio.

Madrid también es silencio.

Y cobijo. Y refugio. Y escondite.

Es el lugar en el que se encuentran los amigos para toda la vida. Y los amores fugaces. Y los amantes invisibles.

Madrid ha dejado de ser Madrid de pronto. El aire pesado ralentiza el tiempo y las calles se llenan de nada, de vacíos y de desencuentros. Madrid está siendo castigada y ahora necesita que le devolvamos lo que nos ha dado, o parte de ello al menos. Porque Madrid volverá y será tan generosa como siempre lo fue. Nos recordará a los que no la abandonamos y nos lo agradecerá como sólo ella sabe hacerlo y volveremos a los «te acuerdas» que ahora no dejamos de mencionar por no poder crear nuevos recuerdos.

Le debemos parte de lo que somos, no la olvidemos ni la abandonemos.

Madrid nunca nos falló.

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