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Madrid mantiene las restricciones y advierte de un posible cierre de los puntos de vacunación masiva

La Comunidad de Madrid ha decidido no hacer ningún cambio en las restricciones pese a la subida de contagios, ingresos hospitalarios y ocupación de las UCI que viene registrándose desde hace más de dos semanas. Este viernes hay 2.016 pacientes en planta y 508 en las unidades de críticos —las cifras diarias de la Sociedad de Medicina Intensiva de Madrid (Somiama) elevan este número hasta los 533, lo que supone estar por encima del 113% de su capacidad estructural, es decir, sin quirófanos o unidades de reanimación—, según ha cifrado el viceconsejero de Salud Pública y plan covid-19, Antonio Zapatero, en la rueda de prensa semanal de la Consejería de Sanidad de los viernes. ¿Por qué el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso mantendrá los actuales protocolos?

“Hay una leve tendencia ascendente en la incidencia acumulada [casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días], algo que ocurre en Madrid y en el resto de España, prácticamente en todas las comunidades autónomas, consecuencia de los días festivos de Semana Santa y el cierre perimetral. Somos conscientes de que las dos próximas semanas esta tendencia seguirá”, ha dicho Zapatero. Este viernes, esa incidencia asciende hasta 372, aunque, ha destacado el viceconsejero, la IA a siete días, “la que marca la tendencia, se está estabilizando y eso es una buena señal”.

La región, con una elevada transmisión en la que hasta un 85% de las nuevas infecciones corresponden a la variante británica, tiene activas las mismas medidas que había cuando la incidencia acumulada comenzó a descender. A mediados de febrero, cuando aún la incidencia acumulada a 14 días estaba disparada hasta los 625 —por encima del doble de lo que el ministerio marca como el más alto umbral de riesgo, 250—, y cuando las unidades de críticos registraban un 152% de su capacidad estructural, con 715 graves en sus camas, según los datos diarios de Somiama, el Ejecutivo regional retrasó una hora el inicio del toque de queda, que pasó de las 22.00 a las 23.00, y el cierre de establecimientos, que podían empezar a abrir hasta las diez de la noche. Una “flexibilización”, lo llamó Zapatero, que había comenzado una semana antes, ampliando los comensales de cuatro a seis en las terrazas.

El Gobierno regional insiste en los perimetrajes por zonas básicas de salud como “medida quirúrgica” —áreas que corresponden a la población que atienden los centros de salud y cuyos resultados tras meses de puesta en marcha no han demostrado ninguna efectividad—; al tiempo que continuará con el máximo de seis personas en terraza y cuatro en el interior de la hostelería, que jamás ha cerrado; la obligatoriedad de la mascarilla para clientes cuando no estén bebiendo comiendo y de la ventilación para los dueños de los establecimientos —obligación que comenzó también a mediados de febrero, hasta entonces era solo una recomendación —; y los aforos al 50%. La apuesta ahora es la campaña de vacunación.

1,6 millones de dosis inoculadas

“Más de 8% de la población ha recibido ya las dos dosis”, ha informado Zapatero, que ha cifrado en 1,6 millones las dosis que se han inyectado hasta este jueves por la tarde. Ambulatorios, hospitales, WiZink Center, Wanda Metropolitano e Isabel Zendal son los espacios donde se está realizando la inmunización. El Ejecutivo regional se plantea cerrar la próxima los últimos tres lugares, los puntos de vacunación masiva, si las únicas vacunas que les llegan son las 157.900 dosis de Pfizer que, hasta ahora, el Gobierno central les ha comunicado.

Una portavoz del ministerio asegura este viernes que no hay ningún problema con la llegada de vacunas. “El martes les llega AstraZeneca y Moderna toca cada 15 días, es decir, esta semana”. Además de esas entregas, la comunidad mantiene un stock esta semana de 29.000 dosis de Moderna, “no llegaría a 3.000 de AstraZeneca y alrededor de 100.000 de Pfizer”, ha enumerado la directora de Salud Pública.

Este miércoles, en el Consejo Interterritorial con el Ministerio de Sanidad y el resto de autonomías, el consejero de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, hizo tres peticiones que no serían factibles si ocurriera la suspensión de esos puntos masivos de inoculación: eliminar el límite hasta los 69 años para AstraZeneca y ampliarlo por encima de esa edad, que de manera voluntaria los menores de 60 años puedan recibir AstraZeneca y Janssen, y estudiar la priorización de primeras dosis. “Ya que hay evidencia científica de que con la primera dosis de Pfizer y Moderna se alcanza una inmunidad del 75%-80%, y nuestros técnicos apuestan por llegar a los 42 días para las segundas dosis”, ha explicado Zapatero.

Mientras esa cuestión queda en el aire, Madrid mantendrá la pauta normal, ambas dosis con 21 y 28 días entre la primera y la segunda para la población incluida en el grupo de riesgo 7, con Pfizer y Moderna. Además, este martes se pondrá en marcha un nuevo sistema de citación electrónica para vacunarse que consistirá en la posibilidad de que los propios ciudadanos puedan llamar a su centro de salud “para establecer la cita en el tramo horario que les venga mejor”, ha explicado Zapatero. Pero no para todos. Este modelo de citación será en los centros de salud para los mayores de 75 años y de 70 a 74 en cuatro hospitales: La Paz, Gregorio Marañón, 12 de Octubre y la Fundación Jiménez Díaz.

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