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Macron asegura a las víctimas de abusos sexuales en la familia que “no están solas” y promete adaptar la ley

El presidente francés Emmanuel Macron durante un discurso 13 de enero.
El presidente francés Emmanuel Macron durante un discurso 13 de enero.POOL / Reuters

Emmanuel Macron también rompe el silencio sobre los abusos sexuales contra menores en el seno familiar. Al cumplirse una semana del lanzamiento de #MeTooInceste, la iniciativa en Twitter que ha provocado que miles de personas hablen por primera vez en Francia de los abusos sexuales que sufrieron siendo menores en el seno familiar, el presidente galo ha publicado en la misma red social un vídeo en el que asegura a estas víctimas que “jamás volverán a estar solas”. Además, ha anunciado una serie de medidas sociales y legislativas para prevenir y combatir esta lacra ha sufrido, según un reciente sondeo de Ipsos, 6,7 millones de personas en Francia, un 10% de la población.

“Actualmente, la palabra se libera en todas partes en Francia. En las redes sociales, en libros, en la prensa, el silencio construido por los criminales y las cobardías sucesivas estallan por fin”, dice Macron en un vídeo de dos minutos en el que evoca el detonante del fin de esta omertá: el libro La familia grande de Camille Kouchner publicado a comienzos de año y donde la jurista, hija del renombrado exministro Bernard Kouchner, cuenta los abusos sexuales que sufrió su hermano gemelo de adolescente por parte de su padrastro, el politólogo Olivier Duhamel, quien hasta la aparición de la obra era una figura influyente en el ambiente intelectual y político del país. “Nadie puede seguir ignorando esos testimonios, esas palabras, esos a veces gritos (…) Hoy nos toca actuar”, agrega el mandatario en su mensaje de poco más de dos minutos.

No se trata solo de palabras de apoyo. El presidente francés también ha anunciado por la red social una serie de iniciativas que buscan castigar mejor este delito —que ya está castigado en Francia, aunque según muchos expertos con demasiadas lagunas, empezando por la falta de una edad mínima de consentimiento— y también con políticas de prevención, una demanda clave de asociaciones de víctimas y especialistas.

Según ha adelantado Macron, los alumnos de primaria y secundaria deberán asistir, en el marco de las visitas médicas obligatorias para todos estos estudiantes, a sendas citas, una en cada ciclo, de “diagnóstico y prevención de violencia sexual contra menores”.

Además, el presidente ha anunciado que el Estado se encargará de “acompañar la reconstrucción” de las víctimas, asumiendo los gastos de psicólogos infantiles para las víctimas de violencia sexual contra menores.

En el plano legal, Macron ha confirmado que le ha encargado a su ministro de Justicia, Eric Dupond-Moretti, y al secretario de Estado para la Infancia, Adrien Taquet, iniciar una ronda de consultas para “adaptar mejor nuestro derecho para proteger mejor a los niños víctimas de incesto y de violencia sexual”. El propio Dupont-Moretti lo había evocado esta semana en una comparecencia parlamentaria, indicando que su intención era reunirse, a partir de la semana que viene, con asociaciones involucradas en la cuestión del incesto y de la liberación de la palabra sobre estos abusos para consultar, sobre todo, la cuestión de la edad de consentimiento.

Algunas están ya sin embargo en la agenda parlamentaria y son una muestra de las trabas y desacuerdos que siguen existiendo en la materia, sobre todo en torno a la cuestión del consentimiento, que ya quedó fuera de la ley por múltiples desacuerdos para fijar una edad mínima cuando, en 2018, se aprobó una nueva legislación contra la violencia sexista y sexual, a pesar de que ese punto estaba destacado en el texto original.

El pasado jueves, el Senado aprobó por unanimidad una proposición de ley que criminaliza cualquier tipo de penetración sexual a un menor de 13 años, aunque la iniciativa aún tiene un largo y nada seguro recorrido parlamentario. De hecho, en la Asamblea Nacional, la diputada macronista Alexandra Louis, que también lidera una proposición para agrupar los delitos y crímenes sexuales contra menores y fijar el incesto como crimen propio —actualmente es un agravante—, también ha anunciado su intención de presentar una iniciativa para fijar la edad de consentimiento en 15 años.

En cualquier caso Macron, aunque reconoce que se trata de un “tema complejo”, dice esperar “rápidamente propuestas”.

El mandatario también ha anunciado dos nuevos presidentes para la comisión especial creada en diciembre para estudiar la cuestión del incesto y otras violencias sexuales contra menores. La flamante institución ha sido una de las víctimas colaterales del impacto del libro La familia grande: su presidenta, la exministra de Justicia socialista Elisabeth Guigou, dimitió la semana pasada ante las crecientes presiones sociales surgidas desde que se revelara que era una amiga próxima de Duhamel, aunque ella siempre ha negado que supiera nada sobre los presuntos abusos contra su hijastro. La comisión estará presidida ahora por dos personas, el juez de menores Édouard Durand y la directora de una asociación especializada en violencia sexual contra menores, Nathalie Mathieu.

“La vergüenza cambia hoy de campo. Y a vosotros, los que os habéis liberado de una carga que llevasteis durante demasiado tiempo, a vosotros que en algún momento habéis dudado, solo quiero deciros: estamos aquí. Os escuchamos. Os creemos. Y no volveréis a estar jamás solos de nuevo”, promete Macron.

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