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Los supervivientes televisivos de Gran Hermano

Cuando el 23 de abril de 2000 Mercedes Milá se asomó a los hogares que sintonizaron ese día Telecinco en su horario estrella nocturno, se encontraron con una sintonía que ahora podríamos reconocer sin dudar, con un enorme ojo que simbolizaba que los espectadores verían todo lo que allí iba a suceder y con un formato que ha revolucionado la forma de hacer televisión: Gran Hermano. Milá era una estrella del periodismo televisivo y su sola presencia como conductora del primer programa de telerrealidad en España generó la suficiente expectación como para interesarse por eso que se vendió como estudio sociológico y no deja de ser un producto destinado al voyeur que todos llevamos dentro.

Catorce personas anónimas se encerraron hace ya 20 años en una casa con más cámaras que el recinto carcelario de máxima seguridad que uno pueda imaginar y durante tres meses vivieron, pelearon, se enamoraron y fracasaron ante los ojos de una audiencia que se fue enganchando al programa y a sus protagonistas que, a su vez, dependían del veredicto del público para permanecer en ella y optar al premio final o ser expulsados y regresar al anonimato.

Eso es lo que creían al menos aquellos catorce concursantes pioneros que nunca pudieron imaginar lo que el programa iba a significar en sus vidas para bien y para mal, según el caso. Si hubo experimento sociológico ocurrió en esa primera edición, el resto, con famosos o sin ellos, han sido solo un remedo porque todos entraron a concursar sabiendo ya que destacar durante la emisión del formato, aunque no fuese uno el ganador, podía traer parejo un lugar en el universo de Mediaset.

El programa produjo famas efímeras y algunas vidas que se descompusieron a ojos de todos en el mundo real. A alguno de ellos se descartarían al instante si los pusieran en una hipotética rueda de reconocimiento de concursantes del programa, pero el formato también fabricó supervivientes que se han convertido en rostros que perduran con mayor o menor acierto en televisión, siempre bajo el paraguas protector de la cadena que los empujó a la fama. Ahí está el primer ganador de Gran Hermano, Ismael Beiro el gaditano que resultó triunfador en aquella primera edición que para envidia de las cuotas de pantalla interestelares alcanzó de media un 51,2% y más del 70% el día de la final. Beiro estaba terminando la carrera de Ingeniería Superior Marítima cuando arrancó el programa pero supo ver que podía aprovechar el tirón de la fama. Se dio cuenta de que le pagaban por hacer cualquier cosa en diferentes locales y negocios. Hizo un máster en dirección de empresas audiovisuales, una tesis sobre adaptación de contenidos de televisión en el móvil, cursos de improvisación, de comedia, de teatro, idiomas… Ahora tiene una promotora con la que organiza festivales, actúa como cómico y de vez en cuando se asoma a televisión donde la gente le sigue recordando con el mismo cariño que el día que recogió el maletín con su premio vestido con unas bermudas de flores y una camiseta amarilla.

En televisión, ya como expertos en el medio, se han asentado otros compañeros suyos de distintas ediciones. Kiko Hernández convertido en uno de los rostros habituales de Sálvame y en su conductor cuando las sustituciones de la estrella del formato, Jorge Javier Vázquez, se lo han permitido. Participó en la tercera edición de Gran Hermano, quedó tercero y comenzó colaborando en Crónicas marcianas con Javier Sardà, donde permaneció hasta que el programa finalizó en 2005. Colaboró también entre otros en A tu lado, con Emma García y Felisuco, en La noria y en 2009 en Sálvame y Sálvame Deluxe, donde continúa. Un perfil algo más comedido pero también regular es el que ha seguido Marta López, que participó en la segunda edición del famoso formato que sigue colaborando en diferentes programas de Telecinco, entre ellos Ya es mediodía, donde conoció a su última pareja, el periodista Alfonso Merlos.

En la misma liga también juega Nagore Robles, que participó en Gran Hermano 11 y por entonces trataba de triunfar en el mundo de la moda. Fue expulsada con el mayor porcentaje a nivel mundial que se recuerda en el formato, el 95%, pero el paso de los años le ha dado unas tablas televisivas que la han convertido en colaboradora por derecho de distintos formatos de la cadena e incluso en presentadora titular de Hombres, mujeres y viceversa, en sustitución de Toñi Moreno a causa de su maternidad.

Aída Nízar (GH5), Carolina Sobe (GH11), Suso Álvarez (GH16), Sofía Suescun y su madre Maite Galdeano (GH16), Susana Molina (ganadora de GH14) y más recientemente Adara Molinero (GH17) , que también ganó la última edición de Gran Hermano VIP, han vivido o viven aún sus momentos de ganarse el pan frente a las cámaras y, en algunos casos, convertirse ellos mismos en concursantes famosos del mismo formato cuando pasó a llamarse Gran Hermano VIP para recuperar las audiencias perdidas frente al fracaso de la última temporada en la que participaron personas anónimas y que tuvo que ser cancelada antes de tiempo. Entre estos nombres, el de Aída Nízar ha sido noticia por ser detenida este mismo lunes por presuntamente amenazar con un cuchillo a su actual novio. Fue puesta en libertad y se desconoce si se han presentado cargos contra ella, pero hablar de uno mismo en tercera persona no le ha venido bien en cualquier caso al personaje que parece ya ha vivido sus mejores momentos en la televisión.

Todavía queda aún un apartado de nombres que ya eran famosos por su pasado o presente televisivo cuando pisaron el programa en su versión VIP: Belén Esteban, Alba Carrillo, Laura Matamoros, Alyson Eckmann, Miriam Saavedra, María Jesús Ruiz, Carlos Lozano, Ylenia Padilla…, algunos han continuado su trayectoria, otros recuperaron temporalmente su fama, algunos colaboran y el resto rentabiliza la experiencia reconvertidos en prescriptores de estilo, imagen de marca o cambiando de aires, como ocurrió con Eckmann que ahora vive en Los Ángeles.

Al programa parece que le queda recorrido. En parte porque varios títulos de la misma cadena que lo emite dependen de él para nutrirse de contenido. Pero sin contar con ningún análisis pormenorizado es fácil llegar a la conclusión que el porcentaje de éxito de sus participantes no es especialmente significativo, lo que ocurre es que los que se quedan son carne de televisión y eso pesa mucho en el currículo.

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