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Los partidos catalanes pisan el acelerador para llegar al 14-F

Marta Perez / EFE

Cuando la práctica totalidad de los partidos políticos catalanes habían asumido que las elecciones autonómicas iban a ser el 30 de mayo —la fecha fijada por el decreto del Govern—, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) resolvió que los comicios, al menos por ahora, debían mantenerse el 14 de febrero. El súbito cambio de guion sorprendió a la mayoría de las formaciones con unos preparativos de la campaña electoral en estado de hibernación, cuando no en el cajón. Ahora han tenido que imprimir un acelerón en cuestión de días para tener el operativo a punto el próximo jueves, día de inicio de la campaña. Para añadirle más suspense al asunto, la resolución final del mismo tribunal podría retrasarse hasta el 8 de febrero, en el ecuador de una campaña insólita, y en plena pandemia.

Imprentas para los folletos, banderolas, papeletas; organización de debates, localización de lugares para actos políticos, alquiler de espacios… “Ya no se puede esperar más y es posible que lleguemos algunos días tarde con las banderolas y los carteles que están en imprenta”, explica Sergi Sabrià, portavoz de Esquerra Republicana. Convencido de que ir a elecciones en febrero “es un error brutal”, reconoce que la campaña será anormal por la situación sanitaria: “Los actos serán de pequeño formato y los fines de semana se intentará hacerlos en espacios abiertos”, dice. Entre semana, apunta, la idea es buscar teatros y locales, aunque de momento no tienen un calendario cerrado y ajustado: “No deja de ser arriesgado alquilar cosas cuando, en realidad, no sabes con seguridad que las elecciones serán el 14 de febrero”. Por el mismo motivo, para evitar el riesgo de perder recursos, la inserción de publicidad de la candidatura que encabeza el president en funciones, Pere Aragonès, se concentrará en la última semana de la campaña.

En Junts per Catalunya reconocen que están trabajando a toda máquina y que, pese a ello, hay material que no estará listo para el inicio: “Para algunas cosas vamos con una semana de retraso, sobre todo para la cartelería y los sobres de los envíos electorales. Los llevamos a imprenta el miércoles pasado, al ver que la fecha del 14 de febrero era la más probable”, comenta Elsa Artadi, vicepresidente y portavoz de la formación, que reconoce que todos los partidos tienen muy en cuenta el gasto. La formación que lidera el expresident fugado Carles Puigdemont —con la diputada Laura Borràs como presindenciable de facto— combinará los actos presenciales con los telemáticos. Junts per Catalunya lamenta que los primeros no serán tantos como querrían porque en febrero las condiciones meteorológicas no son tan benévolas como en mayo.

”Será una campaña atípica porque la pandemia obliga a muchas cosas e impide algunas que eran ya tradicionales. Por ejemplo, no habrá carpas en la calle, que son esenciales para muchos partidos, y tampoco se pueden repartir folletos. Nosotros no tendremos el autobús de campaña por primera vez”, comenta el diputado socialista Ferran Pedret. El PSC tiene ya todo el material de imprenta en marcha, así como el material publicitario de espacio y mobiliario urbano. No será una campaña que se vaya a apoyar en actos de calle o de formatos en espacios cerrados—”serán los menos”, puntualiza Pedret— y se apoyará más en los recursos telemáticos y en los actos on line a través de plataformas y redes sociales. “Debates territoriales y encuentros sectoriales con todo tipo de entidades”, añade. Con un votante socialista de edad madura, en gran parte, Pedret reconoce que la “brecha digital” por razón de edad les puede perjudicar en esos formatos.

Carlos Carrizosa, candidato a la presidencia de la Generalitat de Ciudadanos, se prepara para hacer una maratón de actos en la calle. “Será a la americana, a la busca del contacto personal con cuantas más personas, mejor. Con una presencia muy importante de la presidenta del partido, Inés Arrimadas”, explica el diputado de la formación naranja Nacho Ramírez. “Intentamos ser previsores para preparar una campaña, pero en esta ocasión está siendo un verdadero quebradero de cabeza. Y es verdad que hay algunos alquileres de espacios que no se cerrarán hasta última hora”, añade.

Otras actividades habituales en campaña, como los debates entre los candidatos, también han cambiado de fechas y “todo está siendo más complicado”. A los responsables de Ciudadanos —formación a la que las encuestas pronostican una importante caída— les preocupa especialmente la movilización del electorado en estas circunstancias.

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