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Los otros disparos de Son

Entre la desgracia y la incertidumbre que representa la pandemia de la covid-19 hay quien ha sacado partido al frenazo en seco que ha dado el mundo. Es el caso Son Heung-min, futbolista surcoreano del Tottenham Hotspur, que ha aprovechado el parón de la Premier para regresar a su país de origen y desembarazarse del servicio militar que durante tanto tiempo amenazó con quebrar en dos su prometedora carrera. Son se licenció este viernes con honores y ya está listo para volver a vestir de corto sin haberse perdido ni un partido.

El mediapunta ha cumplido con tres semanas de entrenamiento militar en el campamento de Infantería de Marina en la isla de Jeju, al sur de la península de Corea, adonde llegó el pasado 20 de abril. Durante este tiempo ha recibido formación en técnicas de combate y primeros auxilios, así como nociones de armamento químico, biológico y radiológico.

Son se ha licenciado como el primero de una promoción de 157 soldados, con excelentes resultados en disparo. En el fútbol tampoco le ha faltado puntería a quien ha marcado 83 goles con los Spurs desde que en 2015 el club londinense pagara 30 millones de euros por su traspaso al Bayer Leverkusen. Un oficial del ejército confirmó a la agencia nacional de noticias, Yonhap, que Son ha recibido la distinción Pilsung que reconoce a los mejores reclutas. “Todos los cursos fueron juzgados de manera justa y estricta, y los responsables han asegurado que ha cumplido con su entrenamiento de manera leal”, aseguró dicho oficial.

Con este logro, Son podrá respirar aliviado tras liberarse de un compromiso que había puesto en riesgo su carrera deportiva justo cuando alcanzaba su plenitud. Todos los jóvenes surcoreanos deben cumplir con un servicio militar obligatorio de 21 meses —que puede llegar a alcanzar los 36 dependiendo de la rama castrense asignada—, y los objetores se enfrentan a penas de cárcel. Aquellos deportistas que hayan protagonizado grandes gestas al servicio del país, no obstante, pueden realizar una versión reducida. Es decir: lograr una medalla olímpica, un oro en los Juegos Asiáticos o, en el caso de los futbolistas, alcanzar los octavos de un Mundial.

Son tenía, por tanto, dos oportunidades. La primera de ellas llegó en junio de 2018, con motivo del Mundial de Rusia, pero su selección no superó la fase de grupos pese a imponerse a la campeona vigente, Alemania. Las imágenes de Son llorando desconsolado al confirmarse la eliminación dieron la vuelta al mundo. A sus 26 años, solo le quedaba una última bala: los Juegos Asiáticos que Indonesia acogería tres meses más tarde. En esta ocasión solo valía ganar. Lo logró: el futbolista condujo a Corea del Sur a la victoria, tras doblega a Japón en la prórroga. Gracias a ello, su servicio militar quedó limitado solo a un mes, con el cual estaba previsto que cumpliera este verano al final de la temporada, pero los acontecimientos han acabado por jugar aún más en su favor. Completada su formación, Son solo necesita realizar 544 horas de servicio a la comunidad a lo largo de los próximos 34 meses para consumar su compromiso.

Mientras tanto, la Premier y su ambicioso Project Restart (Proyecto de Reactivación) todavía no tiene fecha ni condiciones definitivas. En el momento de la suspensión, el Liverpool iba lanzado hacia su primer entorchado en 29 años, 25 puntos por delante del segundo clasificado, el Manchester City de Pep Guardiola. El Tottenham de Son, por su parte, marchaba octavo. Se espera que el lunes se alcance un acuerdo con respecto a la reanudación. Sea cuando sea, Son estará sobre el césped.

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