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Los números del coronavirus: cómo se extiende una epidemia y estrategias para mitigarla

Buenos días. Hoy os escribo con un único tema: el coronavirus. Llevo tres semanas atento a sus números y he hecho un resumen (lo mejor posible) de los datos clave.

Lo básico: Hay brotes creciendo de forma acelerada en Italia, España o Francia y la estrategia ahora es mitigarlos. Queremos frenar los contagios para que los enfermos lleguen poco a poco y los hospitales no colapsen. China, Taiwán y Corea han demostrado que es posible hacerlo.

  • ¿Qué puedes hacer para ayudar? Cancelar eventos y cerrar colegios son medidas que pueden limitar la transmisión del virus, “pero los cambios individuales son aún más importantes”, explica Caitlin Rivers, de la Universidad Johns Hopkins. “El objetivo es reducir las oportunidades de transmisión: al tocar, toser, estornudar. Nuestras herramientas son la distancia social, quedarte en casa si estás enfermo, lavarte las manos cuando llegas a casa o al trabajo; después de tocar una superficie que toca mucha gente, antes de comer o antes de ver a una persona vulnerable”.

📈  1. Sobre la expansión del virus

El virus es muy contagioso. El potencial de una epidemia se mide con su número reproductivo (R), que para el coronavirus está alrededor de 2 y 3, según los estudios (I). Eso significa que cada enfermo contagia a 2 o 3 personas, que es más que la gripe en invierno, cuyo número reproductivo ronda el 1,3 o 1,5 (I, II).

  • Un R mayor que uno… implica que el virus crecerá de forma exponencial en sus primeras etapas, salvo que se tomen medidas. Eso produce un espejismo: al principio hay un goteo de enfermos y luego llegan en cascada.
  • Las dinámicas exponenciales son contraintuitivas. Si vemos crecer los casos de 500 a 1.000 en una semana, sentimos que en seis semanas habrá quizás 3.000 o 5.000 casos, aunque lo cierto es que un crecimiento exponencial —como el de China– será mayor, más bien del tipo: de 500 a 1.000, 2.000, 4.000, 8.000, 16.000 y hasta 32.000. Entender esto es útil, pero cuidado con hacer extrapolaciones simplistas.

Ahora mismo el virus está creciendo de forma exponencial en Europa. En Italia, Francia o España los casos confirmados se están doblando cada tres días. Seguramente el ritmo real de la enfermedad es más lento (porque en ese crecimiento aparente influye la mejor detección de casos antiguos, como contamos aquí). Pero es difícil cuestionar que la epidemia está en fase exponencial.

¿Cuál es la velocidad del virus? No parece lento. Según las estimaciones preliminares de la OMS (I), el virus de la Covid-19 tiene un tiempo entre contagios sucesivos de 5 o 6 días (esto es lo que se conoce como ‘serial interval’), mientras que para la gripe ese intervalo es de unos 3 días. Este es el tiempo que pasa entre que alguien se contagia, incuba la enfermedad y acaba infectando a otra persona sana. La enfermedad tarda más que la gripe en dar ese salto, pero si es más contagiosa (como indica su número reproductivo), su ritmo de crecimiento acaba siendo más rápido.

🦠  2. La letalidad por Covid-19

La letalidad del virus parece considerable. Han muerto el 3% o 4% de las personas que sabemos que han contraído la enfermedad, según la OMS. Pero ese cálculo es una medida imprecisa de la verdadera letalidad, que seguramente será inferior. Lo explicamos aquí con detalle: hay personas que enferman de Covid-19 con síntomas leves y que si se detectasen bajarían la letalidad. Es lo que sugieren las cifras de Corea del Sur, que está haciendo más pruebas que otros países y reporta una mortalidad más baja, del 0,6%.

¿Cuántos casos indetectados hay en cada país? No lo sabemos. Algunos expertos creen que serán la mitad y otros que podrían ser nueve de cada diez. Un estudio de la London School of Hygiene & Tropical Medicine investigó los casos de infecciones en el crucero Diamond Princess —donde la detección es perfecta— y concluyó que la letalidad ronda el 1%, entre 0,3% y 2,4%.

No es una gripe. Ya contamos que el coronavirus parece más contagioso y más letal que la gripe, que se estima que mata al 0,13% o 0,16% (I, II). Además el nuevo virus añade otro problema: la falta de inmunidad. Nos lo explicó García-Sastre: “Nadie la tiene contra este virus, así que va a infectar mucha más gente que la gripe estacional, lo cual hace que incluso si tiene la misma letalidad que la gripe, los casos absolutos serán mucho mayores, y eso va a suponer un reto al sistema hospitalario.”

  • Y cuidado: La letalidad también depende del tratamiento que reciben los pacientes más graves. Por eso es fundamental evitar que los hospitales se colapsen.

🧼  3. Reducir la transmisión del virus

El número reproductivo no es inamovible. Un virus tiene un potencial contagioso que depende de su naturaleza y del hospedador. Pero una epidemia es al mismo tiempo un fenómeno social: su éxito depende de cómo nos comportemos las personas. Por eso existen las cuarentenas, los cierres de colegios y el teletrabajo. Son medidas de distanciamiento social que reducen los contactos entre personas y limitan la transmisión del virus; es decir reducen su número reproductivo (I, II).

Las matemáticas son claras. Si el número reproductivo efectivo baja de uno, la epidemia acaba por extinguirse. Al menos por un tiempo. Y eso se puede conseguir con una vacuna (que no tenemos), con inmunidad (que suele exigir pasar la enfermedad) o disminuyendo los contactos entre personas enfermas y susceptibles (que es el plan).

  • El control por país. En esta página podéis ver el número reproductivo efectivo para muchos países, estimado hace tres días a partir de los casos confirmados. Corea, por ejemplo, lo ha llevado ya prácticamente a uno, mientras que Italia, España o Alemania están más cerca del dos.
  • De nuevo… La dinámica no lineal de los brotes infecciosos vuelve a ser contraintuitiva. Imaginad que sufrimos un virus con 1,4 de número reproductivo, pero tomamos medidas para reducir los contagios a la mitad. Nuestra intuición sugiere que habrá la mitad de enfermos, pero no: la enfermedad desaparecerá. Es (más o menos) lo que pasa con la gripe cada verano.

Un detalle random. ¿Cuántas personas crees que te cruzas cada día? Este estudio con 36.000 voluntarios británicos ha estimado el número de contactos que tiene cada persona: son unos 10 al día, entre conversaciones (7-8 diarias) y contactos físicos (2-3).

😷  4. Objetivo: ‘Aplanar la curva’

La estrategia actual contra la epidemia: mitigar. Ese fue el mensaje de la OMS el sábado, cuando llamó a todos los países “a continuar los esfuerzos que han sido efectivos en limitar el número de casos y frenar la extensión del virus”. El ejemplo de cómo lograrlo es China: “identificando a los enfermos, atendiéndolos, siguiendo a sus contactos, preparando hospitales y clínicas para recibir un pico de pacientes”. En España el cambio de estrategia fue evidente el lunes, como contó Pablo Linde.

El objetivo es “aplanar la curva”. Este gráfico ilustra muy bien la idea (TheSpinoffTV):

Los números del coronavirus: cómo se extiende una epidemia y estrategias para mitigarla
  • Queremos frenar los contagios para mantener los casos activos siempre por debajo de cierto umbral, el que marca la capacidad del sistema de salud (el número de hospitales, camas, médicos, auxiliares, salas de UCI, etcétera). Así se evita que el servicio colapse y se garantiza que los pacientes —de coronavirus o de otra cosa— reciben un buen tratamiento.
  • El objetivo no es reducir necesariamente el total de infectados, sino distribuirlos en el tiempo: “Cuanto mayor sea la reducción en transmisiones, más larga y aplanada será la curva epidémica”, como explica este artículo de la revista científica The Lancet.

✏️  5. Para seguir informado

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