Internacional

“Los intereses de Turquía son globales y necesitamos un área de influencia mayor”

Hace 10 años, el vicealmirante retirado Cem Gürdeniz (Estambul,1958) estaba en prisión acusado de conspirar contra el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan. Hoy, ya rehabilitado, no hay día que su voz no se escuche en los medios turcos. Atiende una media de cuatro entrevistas diarias por ser el padre de la doctrina Mavi Vatan (Patria Azul), que ha influido en la redefinición de la política exterior turca. Fue jefe del departamento de Planificación y Estrategia de la Armada turca y forma parte de una generación de militares laicos y nacionalistas de tendencia eurasianista. Una propuesta que apuesta por mantener una relación más independiente de la OTAN y reforzar los lazos con Rusia y China, pues cree que el sistema euroatlántico trabaja contra los intereses vitales de Turquía, unas ideas cada vez más extendidas en las Fuerzas Armadas turcas.

Pregunta. ¿Qué es Mavi Vatan (Patria Azul)?

Respuesta. Es una doctrina para salvaguardar, proteger y defender los intereses de Turquía en las áreas marítimas. Se trata de definir la jurisdicción marítima de Turquía y crear argumentos que puedan ser utilizados en las cortes de arbitrio internacionales. Pero también se trata de desarrollar la Armada, la industria naviera y militar y la exploración de recursos energéticos, así como impulsar la instalación de bases navales dentro y fuera de Turquía. El siglo XXI será el siglo de los mares y océanos, y, como todo país en crecimiento, Turquía está dirigiendo a ello sus recursos: está convirtiéndose en una potencia marítima.

P. Históricamente, Turquía nunca fue un estado naval.

R. Efectivamente, excepto en algunos periodos del siglo XV y XVI, el Imperio otomano no tuvo poder naval, y esa fue la razón de su hundimiento. Por eso no pudimos evitar la invasión extranjera en la Primera Guerra Mundial, ni de los griegos en 1919. Y en 1952, cometimos el error de entrar en la OTAN, lo que puso el interés nacional turco por detrás del interés euroatlántico. A partir de 1974, con la guerra de Chipre, Turquía empezó a darse cuenta de la necesidad de incrementar las capacidades de su Armada. Y tras el fin de la Guerra Fría, el nuevo orden geopolítico cambió y se nos abrieron nuevas fronteras. En la última década, a través de artículos, libros y charlas, esta cuestión del desarrollo de un poder naval, antes circunscrita a oficiales de la Armada, empezó a interesar a la opinión pública, hasta ser asumida por el propio Gobierno.

P. Usted y otros oficiales y exmilitares abogan por alejarse de la OTAN y acercarse a Rusia y China.

R. En el siglo XIX, Lord Palmerston decía que Gran Bretaña no tiene aliados eternos ni enemigos eternos, sino intereses eternos. Es la base de la política realista, y es aplicable a Turquía. Si el sistema euroatlántico nos presiona para abandonar nuestros intereses en Chipre, si apoya con armas a los terroristas del PKK y nos quiere imponer un estado kurdo o unas fronteras marítimas que nos cierran el paso, entonces Turquía tendrá que buscar nuevas alianzas. Están haciendo ejercicios militares en nuestra frontera, como parte de la política de contención que también hacen a Rusia y a China. Pero así lo único que lograrán es perder a Turquía. El sistema euroatlántico sabe que su hegemonía se está terminando y que, en 10 años, el poder se trasladará a Asia.

P. En Europa hay mucha preocupación con las políticas expansionistas de Turquía…

R. No se puede llamar expansionista a esta política porque vamos solo allá adonde se nos invita: a Libia, a Qatar, a Somalia… Pero la UE nos quiere imponer un mapa marítimo basado en las aspiraciones griegas. Un mapa que supone recluir a Turquía en tierra y cortar su desarrollo no solo hacia el Mediterráneo sino también hacia los océanos, que son la principal vía comercial del siglo XXI. Pero Turquía está creciendo, sus intereses ahora son globales y tenemos que protegerlos. Y para ello necesitamos un área de influencia mayor para proyectar nuestros intereses a través del mar.

Tras China, Turquía es el segundo país que más contratistas tiene en el mundo, estamos exportando cuatro corvetas a Pakistán, produciendo barcos auxiliares para India… Los intereses turcos se están desplazando hacia Asia y, por tanto, el Mar Rojo, el Océano Índico, el Golfo Pérsico se están convirtiendo en nuevas áreas de interés para Turquía. También África y esa presencia turca en África, que es cada vez mayor y más influyente, es uno de los temas que nos enfrenta a Francia.

P. ¿Nos dirigimos hacia una guerra con Grecia?

R. Quiero pensar que las autoridades piensan prudente y fríamente y no permitirán el uso de la fuerza. [La vuelta a puerto del barco de exploración sísmica Oruç Reis] supone dar una oportunidad a la diplomacia. Esta cuestión se solucionará mediante negociaciones, pero Grecia debe saber cuál es su lugar y dejar de ampararse en las grandes potencias para imponernos un mapa que jamás aceptaremos. Turquía hará todo lo que haga falta para evitar que Grecia se quede con todo el mar Egeo. Y lo mismo en el Mediterráneo.

Creo que es Francia la que está espoleando a Grecia. Francia intenta aprovechar la retirada de Estados Unidos del Mediterráneo para convertirse en señor del Mediterráneo. Es una política que pone en peligro los intereses de otros países como España e Italia, que por eso están más cerca de Turquía.

P. Turquía se halla en una situación económica precaria, ¿tiene capacidad para sostener tantos conflictos militares a la vez?

R. Turquía no apretará jamás el gatillo, pero si se le provoca se tendrá que defender, y nuestro Ejército está bregado en numerosas guerras desde 1974. Además en los últimos años ha mejorado sus capacidades operativas y adquirido experiencia en Libia y Siria. Si se mantiene el nivel actual de conflicto en el Mediterráneo Oriental, es una crisis que Turquía sí puede gestionar. Si hay guerra, todos sufrirán. Pero quienes conocen la historia de Turquía saben que somos de una pasta diferente y que las sanciones y embargos no van a doblegarnos. En 1974 [tras la ocupación turca del norte de Chipre], EE UU nos impuso un embargo y no teníamos ni recambios para los neumáticos de los aviones. Y había que hacer colas de horas para comprar cualquier cosa. Aun así, no renunciamos a Chipre.

Leave a Reply