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Los hijos de la infanta Elena, a cientos de kilómetros de su madre durante la pandemia de coronavirus

Una de las imágenes más curiosas que han dejado los primeros días de cuarentena es observar a famosos haciendo vida normal, confinados en casa y aplaudiendo desde el balcón. Así se ve desde mediados de marzo a la infanta Elena, que muchas tardes, a las ocho en punto, sale a homenajear a los sanitarios y el personal esencial que está trabajando para combatir la pandemia del coronavirus. En su piso cercano al parque del Retiro, en una zona céntrica de Madrid, la hermana mayor del rey Felipe VI sale a su balcón siempre sola. Porque sus dos hijos, Felipe y Victoria de Marichalar, no están con ella.

Felipe, de 21 años, y Victoria, de 19, estudian en Madrid, en The College for International Studies (CIS), una exclusiva escuela de negocios americana; el mayor ya estaba realizando unas prácticas en Londres. Sin embargo, con la paralización de las clases, ambos han decidido marcharse de la capital y pasar el confinamiento con amigos. Los dos están en Andalucía, pero cada uno en una provincia y separados por kilómetros, entre ellos y de sus padres.

Las revistas ¡Hola! y Semana han hablado unos momentos con la infanta Elena cuando salía de casa a pasear a su perro fox terrier, algo que hace con mascarilla y guantes y con una correa con la bandera de España. La duquesa de Lugo ha explicado a las publicaciones que está, como es lógico, “un poco preocupada” por sus hijos. La hija mayor de los reyes eméritos, de 56 años, ha preferido quedarse en su casa del centro de Madrid —en cuyas ventanas se ve algún dibujo de un arcoíris dando ánimo a los trabajadores— y no desplazarse a Zarzuela con sus padres, pese a que el palacio de la sierra cuenta con jardines y espacios al aire libre.

Victoria se encuentra estos días en una finca de Jaén junto a su novio, el dj Jorge Bárcenas, y un grupo de amigos. Según ha publicado en sus redes sociales, que mantiene cerradas, está viendo series como La casa de papel.

Por su parte, Felipe, al que llamana Pipe sus allegados, está en un chalet de una urbanización a las afueras de Marbella (Málaga). Siguiendo la línea de tantos en cuarentena, Felipe se habría rapado el pelo, practica ejercicio y suele hablar con su familia a través de videollamadas. El joven comparte sus días con algún amigo, pero no con su novia, Mar Torres, que está en Madrid y que ha sido muy criticada por saltarse el confinamiento. A finales de marzo, grabó un vídeo en directo en el que se la veía completamente maquillada y fuera de su casa. Ella contestó con otro mensaje: “Es el cumple de mi amiga Marta y he venido a darle un beso y a tomarme un vino con ella. Somos vecinas. Nosotras vivimos en el barrio de Salamanca a unos 200 metros, es como si hubiera venido a comprar a la farmacia”. Un mensaje que no sonó demasiado convincentes para sus más de 35.000 seguidores en Instagram.

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