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Los Gobiernos suspenden el primer examen del Acuerdo de París contra el calentamiento

Los Gobiernos han suspendido el primer examen parcial del Acuerdo de París, el tratado internacional que pretende evitar que el calentamiento alcance los niveles más catastróficos. Todos los firmantes, cerca de 200 países, debían presentar en 2020 revisiones de sus planes nacionales de recorte de las emisiones de gases de efecto invernadero (conocidos por las siglas inglesas NDC). Pero solo 75 revisiones o nuevos planes se habían presentado ante la ONU a fecha de 31 de diciembre. Además, la suma de todos los programas de recorte —tanto los de las 75 naciones como los del resto― es completamente insuficiente para lograr que el aumento de la temperatura no supere los límites que ha marcado la ciencia como seguros.

Así lo advierte un informe de la ONU presentado este viernes, que alerta de que en 2030 las emisiones mundiales seguirán siendo prácticamente las mismas que ahora. “Simplemente, se nos acaba el tiempo”, avisa Patricia Espinosa, la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Como “una alerta roja para nuestro planeta” ha definido António Guterres, secretario general de la ONU, este informe.

El Acuerdo de París establece como meta que el aumento de la temperatura media del planeta no supere los dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales a finales de este siglo. Y apunta a que en la medida de lo posible se debe intentar no superar los 1,5 grados (el planeta está ahora mismo en un calentamiento de alrededor de un grado). Los científicos han trazado una ruta de reducción de las emisiones mundiales para poder lograr esos dos objetivos. Para conseguir cumplir la meta de los dos grados, las emisiones de CO₂ (el principal de los gases de efecto invernadero) deben caer alrededor de un 25% en 2030 respecto a los niveles de 2010. Y para conseguir el objetivo de los 1,5 grados, el recorte de esas emisiones en 2030 debería alcanzar el 45%.

El Acuerdo de París se basa en que todos los países firmantes ponen sobre la mesa recortes nacionales voluntarios, que juntos deben llevar a la consecución de los objetivos de limitación del calentamiento. Pero cuando se firmó ese pacto en 2015 ya se sabía que las propuestas de partida de los Gobiernos eran insuficientes. Por eso se estableció un marco de revisión de los planes cuya primera parada era en 2020. Una vez sumadas las nuevas propuestas de esos 75 países la situación apenas varía y en 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero del conjunto de la humanidad apenas caerán un 0,5% respecto a las de 2010, según concluye el informe de la ONU presentado este viernes. “Las reducciones estimadas”, señala el estudio, “están muy por debajo de lo que se requiere”.

Esos 75 países que sí han cumplido con el requisito de 2020 —entre los que figuran los 27 miembros de la Unión Europea y el Reino Unido— representan apenas el 30% de las emisiones mundiales. No están en ese listado las dos potencias que más gases de efecto invernadero expulsan a la atmósfera en estos momentos: China y Estados Unidos, cuyas emisiones suponen casi el 40% de las de todos los países del mundo.

“Esta no es la foto completa, es el informe inicial”, ha explicado Espinosa en una conferencia de prensa por videoconferencia. La responsable de cambio climático de la ONU ha insistido en presentar el informe como un examen parcial y no el final. Porque la ONU espera que durante este año más países, entre ellos Estados Unidos y China, presenten sus nuevos planes de recorte de emisiones. El informe de evaluación definitivo estará listo para la cumbre contra el cambio climático de Glasgow, prevista para noviembre y que tuvo que ser retrasada un año por la covid.

Espinosa ha admitido que la crisis sanitaria ha influido en el retraso de la presentación de los nuevos planes de recorte de los países. Pero ha añadido: “La emergencia del cambio climático no se ha detenido por la pandemia”. “El mundo está esperando acciones y respuestas”, ha apuntado.

A esta falta de acciones contundentes de la mayoría de países se le contrapone la acumulación de las evidencias sobre la dimensión que está tomando la crisis climática en todo el planeta. “Puedes poner el dedo en cualquier parte del mapa, y allí están ocurriendo desastres climáticos”. Espinosa pone como ejemplo las recientes temperaturas extremadamente bajas en Estados Unidos, los huracanes del Caribe o los tifones en Asia. “2020 estuvo entre los tres años más calientes registrados y la década pasada fue la más caliente en la historia de la humanidad”, ha añadido esta responsable de la ONU para describir la “nueva normalidad” en la que se ha instalado el planeta. Y, ante este panorama, Espinosa ha criticado que “muchas naciones sigan actuando como siempre“.

Europa y Reino Unido

Pero Espinosa no reparte culpas indiscriminadamente y pone el foco sobre las grandes economías: “Necesitamos que los mayores emisores den un paso adelante”. En la misma línea, Guterres ha pedido a través de un comunicado que esos principales emisores presenten planes mucho más duros en la próxima cumbre de Glasgow.

La realidad hasta ahora es que de las 18 economías que más gases de efecto invernadero expulsan a la atmósfera, solo dos han revisado al alza sus planes de recorte con una notable ambición, como ha destacado Naciones Unidas. Se trata de la Unión Europea, que ha elevado del 40% al 55% su objetivo de reducción de sus emisiones en 2030, y el Reino Unido, que ha pasado del 53% al 68%.

Sin embargo, ambas potencias representan ahora menos del 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que sus revisiones al alza tienen un alcance limitado. Por eso todas las miradas están puestas en China y Estados Unidos. China anunció en diciembre que su intención es presentar un nuevo plan de recortes y se está a la espera de que se concrete. Y Estados Unidos, que durante el mandato de Trump ha estado ausente de la lucha internacional contra el cambio climático, acaba de regresar oficialmente al Acuerdo de París. Ahora, los responsables de la ONU esperan que la Administración de Joe Biden presente un plan más ambicioso en las próximas semanas.

“Pedimos a los mayores emisores del mundo, Estados Unidos y China, que entreguen planes el mes que viene que nos den motivos de esperanza”, ha señalado este viernes Jennifer Morgan, la directora ejecutiva de Greenpeace Internacional. “En este momento estamos fallando en el Acuerdo de París y nos dirigimos hacia una catástrofe climática”, ha avisado. Esta organización también ha señalado a países como Australia y Rusia, que han presentado nuevos planes de recorte en 2020, pero que no han supuesto un aumento respecto a sus anteriores objetivos. O Brasil, cuyo plan climático carece de objetivos para reducir las emisiones en 2030 o para frenar el aumento de la deforestación, según resaltaba un reciente análisis de la organización Climate Action Tracker.

Pese a la seria llamada de atención que supone el informe que se ha hecho público este viernes, los responsables de la ONU también muestran algo de esperanza en la “oportunidad” que pueden suponer en los países desarrollados los planes de recuperación para salir de la crisis económica generada por la pandemia. “Los billones de dólares que se están movilizando”, ha explicado Espinosa, “deben ir a inversiones en la dirección correcta”. “Los planes de recuperación de la covid ofrecen la oportunidad de reconstruir de forma más ecológica y limpia”, ha insistido Guterres.

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