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Los festivales de música buscan ampliar el plazo para la devolución de las entradas

Público en los jardines del castillo de Peralada, Girona, durante la celebración del Festival de música Castell de Peralada, en 2019.Público en los jardines del castillo de Peralada, Girona, durante la celebración del Festival de música Castell de Peralada, en 2019. / EL PAÍS

Uno de los tremendos daños ocasionados por la crisis del coronavirus en el panorama cultural será el de los festivales musicales de verano. A falta de que el Gobierno decrete que no se podrán celebrar por causa de fuerza mayor, el sector negocia flexibilizar los terribles efectos que se les vienen encima. Han calibrado unas pérdidas de 1.000 millones de euros entre marzo y diciembre —aparte de un impacto económico de 7.000 millones en otros sectores, como el turismo— pero, para no quedar ahogados y sin liquidez, negocian el que ven como inevitable reintegro al público de entradas ya compradas con antelación.

Asociaciones como la Federación de la Música de España (Es_Música) han encontrado por el momento apoyos en el Ministerio de Cultura para negociar con la parte que debe velar por los intereses de quienes han adquirido ya tickets, el departamento de Consumo. Cuando se anuncie la cancelación de los eventos, algo que se producirá cuando el Gobierno lo considere por los efectos de la pandemia, se abre un plazo legal de dos meses y medio para la devolución. “Estos plazos se han ampliado ya en varios países europeos como Francia, Bélgica, Alemania, Italia, Dinamarca o Portugal”, asegura Joaquín Martínez, presidente de Es_Música. “Solo queremos que aquí se apliquen medidas similares”, agrega.

Entre las medidas anunciadas para afrontar los efectos de la covid-19 por parte del Ministerio de Cultura no se contemplaba esa ampliación. Pero en los países citados ya se han considerado varias específicamente relativas a los festivales de música. Aunque Martínez no quiere establecer plazos concretos, en Cultura hablan de que mantienen conversaciones con las autoridades de Consumo para ampliarlos hasta diciembre. Desde el ministerio que dirige Alberto Garzón aseguran que su posición es mantener el plazo vigente de dos meses y medio. Así se lo comunicó además a responsables de comunidades autónomas en una reunión que mantuvieron ayer.

La crisis ha pegado de lleno en plena temporada. De los más de 1.000 festivales que se celebran a lo largo del año, el 70% tiene lugar en verano. “El impacto que va a tener sobre toda la economía es enorme”, asegura. Las medidas sanitarias apuntan a que no se van a permitir concentraciones de gente como las que reúnen estos eventos, con decenas de miles de personas al tiempo en un lugar concreto. Pero es el Gobierno —y la evolución de la pandemia— quien tiene la última palabra.

Hasta el momento, los festivales musicales se encuentran en un limbo. “Y eso crea una incertidumbre que no beneficia a nadie”, asegura Martínez. Primero, a quien ha comprado la entrada y no sabe si lo disfrutará finalmente o no, después a las marcas implicadas al verse atadas de pies y manos a la hora de tomar decisiones.

El plazo existente de dos meses y medio para las devoluciones contempla 60 días para comunicar y negociar los términos del reintegro y 15 para ejecutarlo. Las circunstancias especiales llaman, según los promotores de eventos, a flexibilizar este tiempo. “Nosotros somos los primeros que deseamos devolver el importe, pero la avalancha de peticiones nos obliga a buscar varias soluciones”.

Se presente como se presente la avalancha, lo que la crisis ha puesto de manifiesto es el examen que necesita el sector cara a crecer en el futuro. Interno y también en cuanto a su encaje dentro de la economía del país. “Somos un sector estratégico”, asegura Martínez. La crisis hará necesario un plan de rescate en una primera fase, luego vendrá la recuperación, pero a juicio de Martínez, “la música necesita un gran pacto nacional”. Para analizar sus debilidades y apostar por los puntos fuertes.

Entre las primeras, destacan las carencias normativas y de formación. No cuentan con regulación a escala nacional, tampoco con planes de estudio a escala universitaria cara a una más alta profesionalización. Por último reclaman una tributación acorde con la realidad estacional del sector. Entre los puntos fuertes, “el atractivo de organizar eventos efímeros, oportunidades únicas a las que acudes o que te pierdes”, comenta el responsable de Es_Música. Luego está el contexto del futuro inmediato, que favorecerá el desarrollo de los talentos nacionales. “Debemos apostar por ellos y consolidarlos en nuestras plataformas para facilitar su lanzamiento”. Es algo que en el ministerio de Cultura han querido destacar cara a su potenciación a corto plazo.

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