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Los dueños mexicanos de OHL lanzan una oferta por la filial operativa de Abengoa

Un grupo encabezado por los hermanos Luis y Mauricio Amodio, la familia mexicana que adquirió la constructora OHL, y participado por EPI Holding Ultramar Energy (también de capital mexicano) ha formalizado una oferta para hacerse con el control de Abenewco1, la filial operativa de Abengoa, cuya matriz está en concurso de acreedores. La oferta, que ha sido presentada al administrador concursal, consiste en una aportación de 200 millones de euros, de los que 50 millones se destinarían a ampliar capital, 15 corresponderían a un bono convertible y 135 en forma de créditos, que serían financiados por la firma noruega Artic, especializada en inversiones en renovables. A ello se añadiría una línea de avales de 50 millones.

La ampliación de capital de 50 millones se haría en dos fases. Una primera, de 25 millones, para todos los accionistas de Abengoa SA que generarían derechos de suscripción preferente sobre acciones de Abenewco1. Y una segunda por el mismo monto que suscribirían los nuevos socios industriales, que se comprometen a mantener la sede de Abenewco1 en Sevilla y a evitar el despiece del grupo, así como a mantener el empleo y las filiales actuales. Asimismo, tienen como objetivo rescatar a Abengoa SA del concurso de acreedores que presentó en enero.

De esa forma, el capital de la actual filial de Abengoa quedaría repartido entre los Amodio, con un 35%; los actuales accionistas, con otro 35%, y un 30% que controlarían los acreedores. Los Amodio cuentan con el respaldo de los accionistas minoritarios reunidos en AbengoaShares, cuyo actual líder, Clemente Fernández, presidiría la empresa, y entrarían en el consejo con tres representantes. El objetivo de este grupo, que competirá con la oferta del fondo californiano TerraMar que ampara el consejo de administración de la entidad, es sacar Abenewco1 a Bolsa en un tiempo indeterminado.

La oferta competidora se materializó con la presentación el mes pasado de un rescate de 249 millones al Fondo de Solvencia que gestiona la SEPI para preservar sus activos. La estrategia se centra en salvar la parte sana, que se encuentra en Abenewco1, con una aportación de 200 millones de euros (150 en forma de crédito y 50 como capital) para controlar el 70% de la sociedad, el mismo porcentaje que controlarían los Amodio y los actuales accionistas de Abengoa. El resto quedaría bajo el control de los actuales acreedores, si bien el fondo de rescate estatal podría entrar en el capital.

Precisamente, la filial operativa del grupo levantó el pasado martes la situación de insolvencia en la que estaba desde el pasado 1 de abril, al tener vencida una deuda de 169 millones, con lo que se había situado en causa de disolución. La compañía consiguió en las últimas horas una dispensa (waiver) para aplazar el pago vencido por un plazo de tres días, es decir, hasta el 9 de abril.

La fecha del 9 de abril era manejada como clave para la refinanciación prevista por el consejo de administración con Terramar. Según las fuentes consultadas, este fondo compraría esa deuda con descuento a los acreedores y bonistas (de los 169 millones, 26,1 millones corresponden a un bono que también vencía el pasado 31 de marzo).

Ampliar la presencia

Los hermanos Amodio entraron en 2020 en OHL con el objetivo de participar en los proyectos de infraestructuras y concesiones a largo plazo. Ahora quieren hacerlo en Abengoa para ampliar su presencia en energías renovables y en otros frentes como el agua y las desaladoras, en las que el grupo cuenta con una reconocida experiencia.

Los Amodio compraron el 16% del capital al grupo Villar Mir (GVM) por 50 millones de euros. De esa forma, se convirtieron en los principales accionistas de la constructora, desplazando al fundador de la empresa, Juan Miguel Villar Mir, que mantuvo el 14,6% del capital. La familia Amodio se reservó el derecho para adquirir hasta alcanzar un 25% del capital. Con esta operación, los empresarios mexicanos, dueños de la constructora Caabsa en su país, se hicieron con una firma fundada por Villar Mir hace 30 años sobre la base de Obrascón, a la que luego fusionó Huarte y Laín.

El pasado 21 de enero anunciaron una inyección de 37 millones para recapitalizar la compañía. La operación se diseñó con mediante una ampliación de capital con derecho de suscripción preferente para los accionistas de la compañía, por 35 millones, al precio de 0,36 euros por acción, casi un 50% por debajo del precio al que cotizaban al cierre de aquel día (0,69 euros), lo que fue mal acogido por los inversores. El fondo Tyrus, además, completó la inyección con cinco millones.

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