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Los delitos de odio repuntan hasta alcanzar cifras superiores a las de antes de la pandemia

El aumento de noticias sobre supuestos casos de delitos de odio aparecidas recientemente en los medios de comunicación no es casual. Las estadísticas del Ministerio del Interior reflejan que, en los seis primeros meses de este año, Policía y Guardia Civil ha recibido 610 denuncias por infracciones de este tipo, un 9,3% más que en el mismo periodo en 2019, cuando se contabilizaron 558 sucesos, cifra que hasta ahora marcaba el máximo desde que, en 2014, se iniciaron las estadísticas específicas sobre delitos de odio. Así lo ha adelantado este miércoles el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la presentación de la estrategia de la Oficina Nacional contra los Delitos de Odio para el próximo trienio. Grande-Marlaska ha anunciado que este organismo, creado en 2018, cooperará a partir de ahora de manera directa con las unidades policiales en la investigación de los episodios de delitos de odio de mayor gravedad, complejidad o trascendencia mediática.

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Solo una de cada diez víctimas denuncia

El miedo es el mayor aliado de los delitos de odio. Solo una de cada 10 victimas denuncia ante la Policía, según revela una encuesta realizada por el Ministerio del Interior y dada a conocer este miércoles por su titular, Fernando Grande-Marlaska. En este estudio, que contó con la participación voluntaria de 782 personas, 437 admitieron haber sido víctimas de un delito de odio en el último lustro. De estos últimos, solo 47 (el 10,76%) acudieron a una comisaría o un cuartel de la Guardia Civil a poner en conocimiento lo sucedido. Los 390 restantes (el 89,24%) optó por guardar silencio.
La encuesta revela que una mayoría de los que no acudieron a denunciar lo fue porque pensó que la Policía no le tomaría en serio, no lo entendería o porque sentía desconfianza hacia los agentes. También un porcentaje importante lo justificó en que tenía medio a ser víctima de la represalia del autor o porque no sabía que lo que había sufrido era un delito. El estudio también muestra que las víctimas más jóvenes o sin estudios denuncian menos, así como las que han sufrido el delito por motivo ideológico o si el autor es mujer, compañero de trabajo o de clase. Los autores del informe destacan que “una parte importante de por qué es tan alto el valor de infradenuncia todavía sigue siendo una incógnita”. No obstante, añaden que el porcentaje es similar al arrojado en otros estudios similares realizados en otros países de la UE por la Agencia de los Derechos Fundamentales (FRA), que lo sitúa en el 80%. Grande-Marlaska marcó este lunes como uno de los objetivos de la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio reducir la cifra negra —la de no denunciados— en estos delitos.

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