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Los cuatro grandes de LaLiga se apuntan a los tres centrales

Casemiro golpea el balón durante el partido contra la Real en Valdebebas.
Casemiro golpea el balón durante el partido contra la Real en Valdebebas.JuanJo Martín / EFE

Los cuatro primeros clasificados de LaLiga se han ajustado en sus últimos encuentros a la tendencia futbolística de moda en el fútbol europeo: jugar con tres centrales y dos laterales de largo recorrido. Desde ese punto de partida común, Atlético, Barcelona, Real Madrid y Sevilla intentan dar una mayor continuidad a la salida del juego y las diferencias de interpretación de cada uno radican en las distintas características de los jugadores elegidos, en la altura del campo en la que colocan sus piezas y el momento del trueque.

En los cuatro casos, de entrada es una maniobra ofensiva, aunque luego también dependa del transcurrir del partido. De inicio, no buscan fortalecerse defensivamente, sino dominar más el juego, hacerse fuertes por los pasillos interiores con la máxima acumulación de jugadores y buscar superioridades numéricas y posicionales. Zidane, defensor a ultranza del 4-3-3, ha recurrido a ella en los últimos encuentros. Desde el principio solo la utilizó contra el Getafe (2-0) con Nacho-Varane-Mendy en el eje interior y Marvin y Marcelo en los costados. Pero tanto en Valladolid como ante la Real Sociedad, en determinados momentos, el equipo se colocó en esa disposición.

En Pucela, cuando entraron dos atacantes locales, Weismann y Kodro, Bettoni salió como un resorte del banquillo para indicar a Casemiro que se retrasase entre Varane y Nacho. Y este lunes, contra la Real Sociedad, el brasileño realizó el mismo movimiento al comienzo de la segunda parte. El desajuste que propició el gol realista —centro desde una banda de un lateral, Monreal, y remate en la otra de un extremo, Portu— con Lucas Vázquez y Mendy totalmente descolocados en el balance defensivo, invitó al técnico a reubicar de nuevo a Casemiro, que, tras pasar por su posición habitual, acabó el partido de segundo delantero centro.

Koeman, en el Barcelona, ya había tirado de la figura de los tres centrales antes del sábado en el Sánchez Pizjuán (0-2). Había sido contra el Valladolid (0-3) y el Eibar (1-1). Mingueza, Araujo y Lenglet fueron los tres zagueros. En Sevilla, con Piqué recuperado, él fue quien se colocó en el centro con Mingueza y Lenglet a sus costados. Dest y Alba, por fuera. El equipo se ajustó perfectamente a ese dibujo. Los laterales aportaron la amplitud y la profundidad deseada. Mientras, por dentro, Busquets, De Jong y Pedri se hicieron con los mandos y Messi y Dembélé quedaban rebajados de trabajos defensivos.

A pesar de estas pruebas de Zidane y Koeman, ha sido Simeone quien ha apostado de forma más descarada por la defensa de tres centrales con los dos laterales muy ofensivos. Inamovible en los últimos años en el 4-4-2, encontró, mediado el curso, en Hermoso, el central zurdo ideal para dar salida al balón desde atrás y basó su experimento táctico en el talante ofensivo de los dos laterales: Trippier y Carrasco. La sanción del primero y las lesiones del segundo, rompieron el equilibro táctico y minimizaron el rendimiento colectivo. Las pruebas con Llorente, Vrsaljko, Lodi y Saúl en los laterales no han funcionado y defensivamente el rendimiento se reflejó en los goles recibidos: siete partidos consecutivos sin la puerta a cero, hasta el domingo en Villarreal.

En el Sevilla, Lopetegui suele recurrir a los tres centrales cuando se pone por delante en el marcador y quiere jugar más al contraataque y explotar la velocidad de En-Nesyri. Salvo en el partido de la Champions contra el Krasnodar, que comenzó con tres centrales, en el resto de la temporada ha partido de una línea de cuatro atrás (4-3-3) y cuando el resultado se le ha puesto favorable ha retrasado al mediocentro, Fernando o Gudelj, entre los dos centrales y estirado aún más a los laterales. Una manera distinta, la de un volante como tercer central, de entender esta figura táctica que ha vuelto a ponerse de moda.

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