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López Obrador saluda a la madre de El Chapo tras visitar unas obras en Culiacán

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha saludado dándole la mano a la madre del que fuera hasta hace poco el narcotraficante más poderoso del mundo, Joaquín El Chapo Guzmán, sentenciado a cadena perpetua por la Justicia estadounidense. El acercamiento se ha producido durante la gira que mantuvo el mandatario por el norte del país, este domingo en Culiacán. Y la polémica se ha desatado no solo por el afecto que le ha mostrado —“Te saludo, no te bajes. Ya recibí tu carta”, le ha dicho desde fuera del coche—, sino porque pese a los llamamientos a la sociedad mexicana a mantener una distancia social y quedarse en casa por la crisis del coronavirus, López Obrador parece en insistir con su comportamiento en continuar con su rutina habitual. Como si México no se acercara peligrosamente a una etapa crítica de la pandemia, que registra 993 casos en su país y ha matado a 20 personas.

Consuelo Lorea, de 62 años, envió una carta a López Obrador el año pasado donde le imploraba apoyo para que su hijo pudiera cumplir su condena en su tierra (algo poco probable) o al menos recibir la visita de sus hermanas y de su madre. El mandatario mexicano aceptó entonces públicamente brindar el apoyo legal para lo segundo. “Di instrucciones para que se den todas las facilidades y las hermanas puedan ir a visitarlo y ayudarles de acuerdo con las leyes y reglamentos que tienen en ese país”, señaló hace un año el presidente, aunque la medida no se concretó. Pues la decisión sobre las visas humanitarias depende directamente de su vecino del norte. Y, según el Servicio de Migración de Estados Unidos, dicho permiso está reservado para personas con una emergencia imperiosa.

El presidente mexicano continúa su gira por el norte del país, donde ha visitado entidades como Baja California, Sonora y Culiacán este fin de semana. El viernes por la noche, en un mensaje de vídeo difundido a través de sus redes sociales daba un giro drástico en su discurso y pedía a la ciudadanía que se quedara en casa, después de semanas de alentar la actividad en las calles para mantener viva la economía. El sábado, la nueva estrategia del Gobierno mexicano quedaba reforzada con un mensaje contundente y urgente de la Secretaría de Salud, representada estos días por el subsecretario Hugo López-Gatell: “Estamos ante la última oportunidad para frenar la pandemia. No de evitarla, eso es imposible. Pero sí de retrasar la transmisión”, insistía el funcionario repitiendo el llamamiento “masivo” para que no salieran de sus casas.

La aceleración de contagios y la situación límite que vive México ante la pandemia no parece hacer mella en los discursos de López Obrador, además de su mensaje del viernes. Pues a su llegada a Culiacán este sábado, ha insistido en otro vídeo que no se realizará ninguna prueba pese a que el gobernador de Hidalgo —Omar Fayad, del PRI— que ha dado positivo por Covid-19 estuvo con él la semana pasada en una reunión. En el hotel donde se ha alojado el presidente se había instalado también un huésped infectado por coronavirus y sobre este tema ironizó López Obrador: “El coronavirus tampoco es la peste”.

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