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Lidis Damunt: “Cada vez somos más robots. No sé si es la edad, la soja o los transgénicos”

“Tú córtame y llévame al asunto”, propone Lidia Damunt (Murcia, 1978) después de advertir de que “a lo mejor esto que te estoy contando se sale del tema”. No es así. Aunque el motivo de la entrevista sea la publicación de su Nacer en Marte (La Castanya, 2019), para entender el proceso de creación de este LP conviene ir adelante y atrás en su carrera. “Cada disco corresponde a un momento particular de mi vida, como una crisis, el nacimiento de una hija… Vigilar el fuego, por ejemplo, se inspiró en una excursión al campo en la que me pasé la noche vigilando la hoguera porque me asustaban los sonidos de la noche”.

“Soy muy underground, vengo del punk. Eso hace que sea muy impulsiva pero, en esta ocasión, hemos hecho el disco despacio, pensándolo mucho”

Este nuevo disco en concreto está marcado por un accidente de bicicleta que ha provocado que Damunt ya no pueda tocar la guitarra como antes. “A cambio, he conseguido valorar más mi voz. Siempre he idolatrado a guitarristas y pensaba que era más guai tocar la guitarra. Ahora me he dado cuenta de que no tenía que desechar algo de mi cuerpo que ya estaba allí y sobre lo que tengo bastante control”. Todas estas experiencias son las que hacen que, “cuando miro hacia atrás, veo mi vida narrada en cada disco. La música es mi forma de expresarla y por eso sigo sacando LP, porque sacar singles… ¿cuánta vida cabe en un single?”.

Nacer en Marte es el quinto trabajo en solitario de Damunt después de dejar Hello Cuca, grupo formado con su hermana Mabel y Alfonso Melero. “Soy muy underground, vengo del punk. Eso hace que sea muy impulsiva pero, en esta ocasión, hemos hecho el disco despacio, pensándolo mucho”. Acostumbrada a trabajar con medios limitados y a tener que autopublicarse algunos de sus discos, Nacer en Marte es un proyecto más elaborado. Ha contado con el apoyo del sello La Castanya, de Sergio Pérez en la producción, Realmente Bravo en el diseño y de Javier Castán, Rafa Suñer y Alicia Padrón en la fotografía. Juntos han conseguido que el álbum sea un todo homogéneo, desde las canciones a la portada y las imágenes de promoción.

“Queríamos un disco retrofuturista. Partiendo de esa idea, Sergio propuso una mezcla de Atahualpa Yupanqui y el BBC Radio Workshop, con influencias de Joe Meek para que hubiera sonidos del futuro, pero hechos en el pasado, en los cincuenta y sesenta. Lo mismo sucede con las letras, en las que las referencias futuristas tienen ese toque antiguo. En La equilibrista, por ejemplo, que es de donde sale el título, se habla de Marte, pero de ese Marte que ya no es tan lejano y de ese adjetivo, marciano-marciana, que indica que algo es raro”. Con frecuencia los medios de comunicación se han referido a Lidia Damunt como “esa cantautora marciana”, forzando el juego de palabras entre su lugar de nacimiento y su originalidad como artista. Una broma que no le incomoda ya que una de sus quejas es que la sociedad actual no valore las peculiaridades de la gente. “Cada vez nos parecemos más, cada vez somos más robots. No sé si es la edad, la soja o los transgénicos, pero hay gente que se parece mucho”.

No es el caso de Damunt, nacida en La Manga “pero educada en un colegio de La Unión, donde el apellido catalán de mi padre causaba extrañeza. Además, desde hace diez años vivo en Suecia, estoy casada con una tía y tengo dos hijas”. Para ella ha sido lo más normal pero reconoce que aún hay gente que se sorprende, igual que choca que, pudiendo explotar un mercado internacional, siga cantando en castellano como ya hacía con Hello Cuca. “A veces en Suecia, me he planteado cantar en inglés, pero eso te tiene que salir y a mí no me sale. Mi idea de la música pop es texto y música al 50/50. Las dos cosas son importantes y poner una palabra en lugar de otra puede hacer que una melodía suene mejor”.

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