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Leonor de Borbón y el estilo de las jóvenes princesas

La ropa es mucho más que prendas para taparse. Su significado es enorme y, con él, transmiten muchos mensajes quienes a menudo no pueden utilizar las palabras para hacerlo, como sucede con los miembros de las monarquías. Por eso, quienes forman parte de las familias reales van aprendiendo desde pequeños a sacar partido y expresar su personalidad a través de la ropa. Ahora, una nueva generación de princesas y de miembros de esas aristocráticas casas van dejando entrever sus estilos, su forma de vestir, que es un reflejo de su forma de ser.

La revista Vogue, en su edición británica, explicaba a finales de junio que hay “una nueva generación de royals vistiéndose con un propósito”, y destacaban en el primer puesto de su listado de jóvenes a seguir a la princesa Leonor. “Aunque heredará la corona de su padre, Leonor ya ha heredado la facilidad del estilo de su madre, la reina Letizia, con elecciones audaces, y las que vendrán”, relata la guía de moda.

Las jóvenes princesas y aristócratas, en general, suelen tener dos cosas en común. La primera es que en sus vestidores se mezclan prendas de marcas low cost, otras de pequeñas firmas de ropa interesantes, algo de moda sostenible y, cómo no, algunas dosis de vestidos a medida o de alta costura. Y, la segunda, es que suelen seguir la estela de sus madres a la hora de vestir, e incluso usan sus prendas.

Es el caso de la princesa Leonor de Borbón, la primogénita de los reyes de España. Con 14 años y ya rozando la adolescencia, está en una edad complicada para vestir, algo a lo que se suma su posición y su constante escrutinio público. Sigue optando por zapatos planos, sobre todo manoletinas, al igual que su hermana Sofía, apenas año y medio mejor y que viste de un modo más desenfadado. Su mayor cambio en los últimos años —algo ocurrido en ambas hermanas— ha sido en el pelo, porque han dejado atrás las trenzas, más infantiles, y se han soltado la melena, que llevan cada vez más larga, como es habitual entre las adolescentes de su edad.

Además, al ir haciéndose mayores es cada vez más habitual ver a las niñas usando ropa y zapatos que han sido de su madre, estrenada o no. De hecho, en una reciente salida al teatro a finales de junio, Leonor llevó un vestido de una colección de hace tres años de Hugo Boss, una de las marcas más usadas por la reina Letizia, por lo que probablemente puede haberle pertenecido con anterioridad hasta que ahora la princesa se ha decidido a estrenarlo.

Las princesas europeas siguen también la estela de sus progenitoras. Por ejemplo, Ingrid Alexandra, de 16 años (hija de Haakon y Mette Marit de Noruega) y Maud Angelica, de 17 (hija de Marta Luisa y de Ari Behn) son primas y tienen un estilo completamente diferente, pese a llevarse solo un año. Las dos, dada su edad, visten de modo informal, aunque Ingrid tiende a hacer apariciones públicas algo más arreglada, con el cabello muy peinado o con el traje tradicional noruego, algo muy habitual. Mientras, su prima Maud tiene un estilo más infantil (pese a ser ocho meses mayor), y usa ropa siempre más oscura en sus apariciones.

En esa misma estela de Ingrid, la heredera del heredero noruego, está Isabel de Brabante, ya de 18 años y heredera al trono de Bélgica. La primogénita de Felipe, rey de los belgas, no deja de ser una adolescente amante de los vaqueros y las deportivas blancas, pero también, dado su papel de heredera y su mayoría de edad, cada vez es más habitual verla con vestidos, zapatos de tacón no muy alto y su melena rubia muy peinada. Como su madre, la reina Matilde, suele decantarse por tonos suaves, conjuntos floreados y prendas de diseñadores nacionales.

Un toque algo más de moda tienen las tres hijas de los reyes de los Países Bajos: Amalia (la mayor y heredera, de 16 años), Alexia (de 15 años) y Ariane (de 13). La pequeña aún lo es demasiado para llamar la atención por su ropa, pero las dos mayores ya ocupan titulares. En el caso de Amalia por ser la heredera y en el de Alexia por su carácter abierto y llamativo, similar al de su madre. La mediana es fan de redes como Instagram o TikTok, donde se graba vídeos cantando o maquillándose.

Entre las casas reales europeas, destacan precisamente las aristócratas que menos títulos tienen, que se permiten un mayor juego con la moda y las tendencias. Es el caso de Olympia de Grecia, hija de Pablo de Grecia (hijo de Constantino, último rey del país heleno) y su esposa, la millonaria Marie-Chantal Miller, glamurosa dama de la alta sociedad global. Olympia, de 23 años, es una habitual de pasarelas y revistas e incluso ha protagonizado alguna campaña de moda, como la de la firma de calzado español Pretty Ballerinas.

Tras el largo reinado en la moda de Carolina de Mónaco y su hija Carlota, ya treinteañera, las dos hijas de la princesa Estefanía llegan pisando con fuerza en desfiles, pasarelas y eventos varios. Pauline Ducruet, de 26 años, es una gran aficionada a la moda y ha llegado a debutar como diseñadora de su propia firma, Alter Design, en la pasarela de París. Además, hace unos meses también presentó sus diseños, sin desfile debido a la pandemia del coronavirus, en la semana de la moda del Principado de Mónaco. Su hermana Camille Gottlieb, de 21, lleva un estilo muy pegado a la moda del momento y es seguidora de las tendencias, como demuestran las fotografías de su perfil de Instagram, que actualiza con frecuencia.

Entre las familias reales europeas destacan los Windsor, cuyo estilo es escrutado al instante. El de Kate Middleton parece transmitirse a su pizpireta hija Carlota, de cinco años. Desde ropa de Zara a pequeñas marcas (algunas de ellas españolas) o prendas más especiales de diseñadores, la forma de vestir de la esposa de Guillermo de Inglaterra parece tener su continuación en la pequeña. Además, cada prenda que se pone, se agota.

Algo que también puede verse, con una cierta diferencia de edad y posición, en el estilo de la joven Louise Windsor, hija de Sophie y Eduardo de Wessex, el hijo menor de Isabel II. La joven, que en principio no usará sus títulos reales cuando crezca, según han adelantado sus padres, opta por un estilo tan británico como el de su madre (que en los últimos años ha ido ganando en refinamiento a la hora de vestir). En ocasiones informales, es habitual verla con blusas, vaqueros, botas de montar a caballo y abrigos tipo Barbour. Para momentos más formales no faltan vestidos de flores, abrigos a media pierna, zapatos de tacón muy bajo y los clásicos tocados.

Las familias reales asiáticas también tienen su propio código de vestimenta. En el caso de la princesa Aiko de Japón sigue el estilo de su madre, la emperatriz Masako, y de toda la familia imperial japonesa, cuya máxima es la sencillez. Aunque la joven ya ha cumplido la mayoría de edad, es habitual verla con vestidos de corte infantil, faldas a media pierna, blusas con lazada y chaquetas de punto completamente abotonadas.

En el otro extremo se sitúa la familia real jordana. Si Noor de Jordania ya era considerada una de las mujeres más elegantes del mundo, su sucesora, Rania, no se queda atrás. El glamur cosechado por la esposa de Abdalá II se ha transmitido a su prole. Además de Hussein, el heredero, Imán, de 23 años, es la más conocida; tras ella van Salma, de 19, y Hashem, de 15. Imán estudia en la universidad de Georgetown, en Washington, pero en ocasiones se la puede ver acompañar a sus padres y sobre todo a Rania (a quien dicen que se parece mucho) en actos oficiales, en los que viste zapatos de alto tacón y esmerados conjuntos de alta costura. A Salma es más difícil verla en ese papel, dada su profesión: es la primera mujer piloto de las Fuerzas Armadas jordanas.

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