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Las UCI de varios hospitales de Madrid ya están al doble de su capacidad con pacientes de coronavirus

Las UCI de los grandes hospitales de Madrid, donde hay casi 700 personas ingresadas por coronavirus, están al límite. Las unidades de cuidados intensivos, decisivas en esta crisis porque los pacientes graves desarrollan neumonía y necesitan vigilancia constante y ayuda para respirar, ya se han desbordado y expandido a otras áreas. En algunos casos, como en el Ramón y Cajal, con 14 puestos de UCI médica en situación normal, el jueves había ya 31 pacientes críticos ingresados entre la UCI propiamente dicha y otros servicios que también pueden atender a este tipo de pacientes muy graves. En el Gregorio Marañón, con 20 camas de UCI habitualmente, había el jueves 44 camas de este tipo ocupadas. En La Paz, también con 20 en un contexto normal, había 42.

Las estadísticas con el recuento diario de casos, a las que tuvo acceso EL PAÍS, clasifican a los enfermos en situación crítica en el apartado “UCI y afines” porque muchos de ellos ya están ingresados en otras áreas como la de Reanimación, donde se despiertan quienes han sido sometidos a una intervención quirúrgica, o los propios quirófanos. Hace más de una semana que empezaron a cancelarse operaciones programadas precisamente para liberar camas en las que se pueda tratar a estos pacientes, que necesitan monitorización 24 horas y respiradores. Según el último recuento disponible, del 19 de marzo, había en Madrid 632 pacientes en UCI y afines. Este viernes ya eran 678 según los datos del Ministerio de Sanidad, el 60% de todos los enfermos de Covid-19 en estado grave en España.

Las cifras crecen día a día. En el hospital de Getafe se contabilizaban 32 pacientes críticos el jueves y el viernes ya iban por 40, según fuentes hospitalarias, que relatan: “Al acabar el turno estaban las 18 de polivalente llenas, las seis de grandes quemados llenas, otras 22 camas a las que nos hemos ‘expandido’ llenas… Y pendiente de buscar nuevos sitios en los que meter pacientes”. El hospital Infanta Sofía tenía 12 enfermos de UCI el jueves y 18 el viernes, según fuentes del centro, que añaden que actualmente tienen capacidad para 24.

En apenas tres días, entre el recuento diario del día 16 y el del día 19, las plazas de UCI ocupadas por enfermos de coronavirus se incrementaron en 240 en los centros públicos y privados de la Comunidad de Madrid, casi siete camas más por hospital de media. Un anestesista de un hospital público de la capital aseguraba el viernes a este diario: “La situación es muy preocupante porque todavía no hemos llegado al pico y empieza a estar todo colapsado. La UCI está llena de enfermos Covid-19. Solo quedan unas 100 camas de enfermos ingresados con patología no Covid, el resto son positivos”. A los profesionales les inquieta el hecho de que el pico de casos aún no se ha producido: “La preocupación es qué pasará la semana que viene y este fin de semana. El hospital entero se está llenando de enfermos Covid pero también habrá que dar asistencia a enfermos con otras patologías. Es muy difícil hacer esto y evitar el contagio cruzado”, añade.

En apenas tres días, las plazas de UCI ocupadas por enfermos de coronavirus se incrementaron en 240 en los centros públicos y privados de la Comunidad de Madrid

La situación de Madrid es la más complicada. La Unidad Militar de Emergencias (UME) montará un hospital de campaña con 5.500 plazas en el recinto ferial, Ifema. Fuentes de Defensa aclararon a Efe que el dispositivo no será un hospital del Ejército, sino que este ayudará a la instalación de camas. El Ministerio de Justicia anunció este viernes que ha acordado con las comunidades autónomas poner a los 765 médicos forenses y a 167 ayudantes de laboratorio al servicio de las autoridades sanitarias para luchar contra el coronavirus.

En la mayoría de hospitales de otras comunidades no han tenido que ingresar enfermos críticos fuera de las UCI que usan habitualmente. En Euskadi, aumenta día a día el número de pacientes con coronavirus que está siendo derivado a una UCI. Son ya un total de 53 las personas (nueve más que un día antes) atendidas en estas unidades, principalmente en el hospital Txagorritxu de Vitoria, con 28 casos. Hay otros nueve enfermos en el de Galdakao (Bizkaia), ocho en Cruces, cinco en Basurto (Bilbao) y tres en el Donostia (San Sebastián). Todos los centros han visto aumentada la ocupación en las últimas horas por la epidemia.

Datos de Andalucía

Según las últimas cifras facilitadas por la Consejería de Salud, en Andalucía hay 1.287 casos positivos, de los que 501 están hospitalizados, 38 en la UCI. La Junta de Andalucía presentó este viernes dos planes de choque para dos escenarios posibles, que la comunidad alcance los 9.000 infectados o que llegue a los 15.000. Para el primer caso, el Gobierno andaluz prevé tener 2.026 pacientes ocupando camas en un hospital, 610 de ellos en UCI. Para la segunda contingencia, la proyección es de 2.970 ocupaciones, 892 de ellas en UCI.

La Sanidad pública andaluza dispone en estos momentos de 640 camas UCI, por 200 que tiene la privada, según las cifras que facilitó el viernes el consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, a preguntas de este diario. El Servicio Andaluz de Salud dispone de 673 salas de reanimación que, sumadas a las 178 de los hospitales privados, podrían reconvertirse en UCI si la gravedad lo requiriera, según señaló el consejero. Aguirre también añadió que en la actualidad hay 553 quirófanos en los que no se opera que podrían reconvertirse en salas UCI en función del grado de presión asistencial por el coronavirus.

Además del desabastecimiento de material de protección, en las UCI de todo el país preocupa la previsible falta de personal especializado para atender tal volumen de pacientes, que se agravará por el contagio de sanitarios, que tendrán que irse de baja y aislarse. Desde hace más de 10 días sindicatos y profesionales denuncian el agotamiento de las bolsas de enfermeras especializadas en UCI.

Marta Raurell, presidenta de la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (Seeiuc) explica que esa escasez viene derivada, en parte, de que esa especialización no existe como tal. Y recuerda que para tratar a los pacientes críticos de las UCI se requieren unos conocimientos y unas habilidades que no tienen todas las enfermeras. “Es peligroso que enfermeras sin formación específica para manejar terapias complejas como la ventilación mecánica invasiva estén dando soporte. Para ellas, para los pacientes y para los propias enfermeras con experiencia, a las que pueden sobrecargar más de lo que ya están”, asegura.

Con ese miedo están viviendo ahora algunas enfermeras en varios hospitales de Madrid, donde la pandemia ha golpeado más fuerte. “Te acojona, claro, pero no tanto por ti sino por los pacientes”, arguye una profesional que ha sido trasladada de su planta a UCI esta semana. “Seguimos a rajatabla el protocolo que nos van transmitiendo y damos soporte a las que tienen experiencia en el área y vamos aprendiendo cada día, las circunstancias son excepcionales”, explica otra sanitaria que también ha sido cambiada de puesto.

Esa excepcionalidad es lo que ha provocado que se esté pensando en reclutar enfermeras jubiladas —pero no mayores de 65—, estudiantes de cuarto de enfermería y de los hospitales que todavía no estén colapsados para los centros que sí lo están, cuenta Marta Raurell. “Si se llega a la saturación del sistema, que se prevé entre el 6 y el 20 de abril si no se consigue reducir la curva, la situación de Madrid se trasladará a Cataluña”, dice.

Según la presidenta de la Seeiuc, de forma generalizada se comenta la falta de material y el reaprovechamiento del mismo, guardando mascarillas, por ejemplo, para volver a usar en un turno posterior. Un intensivista de una UCI madrileña asegura que “es peligroso”: “La eficacia de los epis [equipos básicos de protección personal] disminuye, las mascarillas van dando de sí, puede haber fugas… No es seguro y el estrés que soportas diariamente por este tema, añadido al volumen de trabajo, es muy muy alto”.

Según Raurell, la gestión emocional posterior de esta crisis va a ser larga y difícil: “Pasan muchas horas cuidando pacientes muy graves y no pudiendo cuidar de sus familias. El aislamiento dificulta mucho las relaciones y el acompañamiento y a eso hay que añadir el miedo al propio contagio y al de sus familias”. Doblajes y turnos que se extienden, eliminación de los permisos y las vacaciones, horas sin descanso y con los equipos de protección puestos, sin tiempo para hidratarse ni hacer a veces las necesidades más básicas. “Esto tardará meses en resolverse”, concluye Raurell.

Con información de Mikel Ormazabal y Eva Sáiz

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