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Las grandes ciudades recobran el pulso a distintas velocidades

Una niña monta en patinete junto a un niño que carga un monopatín, el miércoles en Milán.Una niña monta en patinete junto a un niño que carga un monopatín, el miércoles en Milán.DANIELE MASCOLO / EL PAÍS

En las próximas semanas, la mayoría de las grandes ciudades irán saliendo del letargo del confinamiento para tratar de recuperar una parte de su actividad. Lo harán en un paisaje todavía extraño e incorporando a la calle nuevas costumbres, como el uso de mascarillas y la distancia social en el transporte público o en las tiendas. Los planes varían mucho según el país y el grado en el que golpea la pandemia.

París

El arte de apilar decenas y decenas de sillas y mesas de terraza tras los escaparates de los pequeños bares y cafés de París cuando cierran merecería un estudio propio. Aunque no urge. Esas estructuras no se moverán cuando, el 11 de mayo, los parisinos comiencen a poder salir a la calle, como el resto del país. Tampoco abrirán de inmediato los restaurantes ni cines ni teatros ni el Ballet de la Ópera, cuyos vídeos de sus músicos y bailarines actuando desde casa se han hecho virales. ¿Habrá de nuevo interminables colas ante el Louvre, el museo más visitado del mundo?

De momento, imposible. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, ha prometido distribuir hasta dos millones de mascarillas textiles gratuitas a partir de ese día y prepara otras medidas, como ofrecer gel hidroalcohólico en las paradas de metro y autobús y ampliar los carriles bici. ¿Pero y esos bares, cafés y puntos de encuentro culturales que son la verdadera alma de París? El Gobierno no ha fijado aún fecha para su reapertura, ni tampoco la de los museos. Aun así, las autoridades parisinas analizan posibles escenarios, como reducir el aforo de los 25.400 bares y restaurantes de la capital, porque nadie se engaña acerca de la imposibilidad de volver a colocar mesa con mesa a escasos centímetros de distancia, algo tan parisino como la torre Eiffel.

Berlín

El inicio del ansiado regreso a la normalidad llegará a la capital alemana este lunes, cuando las escuelas podrán reanudar gradualmente la enseñanza. También a partir de ese día todos los pasajeros del transporte público estarán obligados a llevar mascarillas.

El 30 de abril llegará una medida que alegrará a los niños, ya que abrirán las zonas de juego de los parques infantiles. Berlín ha sido una rara y agradable excepción en el país: desde el principio fue posible salir a la calle, aunque manteniendo la distancia de seguridad y como máximo de dos en dos, salvo en el caso de las familias, a las que nunca se les prohibió salir a pasear, hacer excursiones en bici o ir al parque. Desde el miércoles pasado, las tiendas pequeñas y medianas —de menos de 800 metros cuadrados— pudieron subir la persiana. Las de comestibles, bricolaje, jardinería, concesionarios de coches, de bicicletas y librerías ya abren, al margen de su tamaño. Las peluquerías funcionarán a partir del 4 de mayo, igual que las bibliotecas, los museos, las visitas a monumentos y las exposiciones. Las iglesias podrán recibir, a partir de ese día, hasta a 50 fieles, y se autorizarán manifestaciones de hasta 50 personas. Sin embargo, los grandes eventos con más de 5.000 participantes seguirán prohibidos hasta el 24 de octubre.

Londres

El 22 de abril, The Irish Times publicó una carta al director que merece pasar a la historia: “Por amor de Dios, abran de nuevo los pubs antes de que nos convirtamos todos en alcohólicos. Firmado: Tom McGrath”. Mientras se han disparado las ventas de alcohol online, una de las instituciones más veneradas por británicos e irlandeses, el pub, se enfrenta a una debacle. Junto con restaurantes y hoteles, las previsiones más negras indican que podría desaparecer hasta un tercio de ellos. En un momento en que el Gobierno británico se resiste aún a debatir en público una estrategia de salida, los primeros borradores señalan que los negocios de restauración serán los últimos en volver a una relativa normalidad. Dentro de la batalla desatada en el Ejecutivo de Boris Johnson, entre los ministros que quieren activar cuanto antes la economía y los que se resisten a rebajar las restricciones, los primeros han hecho pública la llamada estrategia semáforo, por los colores asignados a cada fase de la desescalada. El 11 de mayo, según la propuesta, empezaría la fase roja. Pequeños comercios no esenciales, como peluquerías o ferreterías, abrirían sus puertas y se reanudaría parte del transporte público. La fase ámbar, a partir del 25 de mayo, prevé reactivar comercios y empresas con más de 50 empleados. Sin concretar aún la cifra, se permitiría algún tipo de reunión en interiores y exteriores. El transporte público, ya a plena capacidad, impondría el uso obligatorio de mascarillas y los colegios abrirían.

La fase final, la verde, llegaría, en un cálculo muy optimista, el 15 de junio. Regresarían las celebraciones de bodas y funerales, y reabrirían cines, teatros o espacios para eventos deportivos. Los gimnasios deberían incrementar sus medidas de higiene. Y al final serían los pubs, señalados por las autoridades sanitarias como el ámbito más propicio a los contagios, los que volverían a servir pintas de cerveza. Para entonces, creen las asociaciones de hosteleros, será tarde para muchos de ellos.

Nueva York

El epicentro de la pandemia todavía no tiene un calendario de reapertura. El Estado y la ciudad de Nueva York tienen que elaborar un plan sobre qué actividades y comercios pueden reactivarse y cuándo. El gobernador demócrata del Estado, Andrew Cuomo, decidirá la semana que viene si extender el confinamiento y los cierres de negocios y escuelas más allá del 15 de mayo, la fecha límite fijada ahora. El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, ya anunció que los colegios estarán cerrados hasta otoño, y el jueves afirmó que apresurar la reapertura podría ser contraproducente y retrasar los avances logrados.

Debido a que el coronavirus se propaga en las comunidades, los planes de reapertura también tendrán que estar hiperlocalizados. Por ejemplo, en la ciudad de Nueva York, la reapertura podría ocurrir primero en el Bajo Manhattan, donde la pandemia tiene menos impacto que en Queens y Brooklyn. De Blasio dijo esta semana que la cancelación de eventos como desfiles, conciertos, manifestaciones y otras grandes reuniones se extenderá hasta junio.

Las autoridades a cargo de las 10 zonas en las que se ha dividido Nueva York para definir el regreso a la nueva normalidad monitorearán los datos locales y elaborarán la estrategia. Una de las preocupaciones del gobernador es que si abren las peluquerías en un barrio, la gente se traslade de otros sitios con abundantes contagios hasta las zonas libres para obtener el servicio. Los encargados del plan de reapertura tomarán medidas para que se respete la distancia social. El Estado está realizando más pruebas de anticuerpos para identificar qué parte de la población ha sido infectada, pese a que no se sabe si esto implica tener inmunidad.

Milán y las cuatro fechas de Italia

El Gobierno de Italia ha encargado el diseño de la reapertura a un grupo de trabajo que lidera Vittorio Colao, ex consejero delegado de Vodafone Italia. Un directivo muy respetado cuya visión contradice algo la de los científicos, que preferirían esperar más para reactivar los sectores básicos y desconfinar a la gente. Ya hay cuatro fechas para la desescalada. Este lunes reabrirán las fábricas de máquinas industriales, y el 4 de mayo, cuando está fijado el fin del confinamiento, lo hará la construcción, la industria y la moda. Se podrá abandonar la ciudad de residencia sin cruzar la frontera regional y se podrá ya ir a hacer deporte al aire libre. El 11 de mayo se prevé que puedan abrir las tiendas, aunque los centros comerciales aún no.

Los restaurantes y los bares lo harán a partir del 18 de mayo. En la barra, tendrá que haber un metro de distancia entre clientes, y las mesas estarán separadas por dos metros. Los camareros llevarán mascarilla y guantes. Los transportes públicos, como el metro, podrían tener un sistema que bloquee la entrada cuando se supera el aforo permitido, dijo Giuseppe Sala, el alcalde de Milán, la capital económica de Italia y de una de las regiones más golpeadas, Lombardía. Él ve una oportunidad de redefinir la movilidad: ampliar las aceras, las terrazas y crear más carriles bici. En las escuelas, Sala plantea distintos horarios de entrada. Además, se habla de hacer dobles turnos para no tener clases muy llenas. Pero eso no llegará hasta otoño.

Con información de Silvia Ayuso (París), Enrique Müller (Berlín), Rafa de Miguel (Londres), Antonia Laborde (Washington) y Daniel Verdú (Roma).

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