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Las empresas dan la espalda a Donald Trump

Desde la semana pasada, cuando el todavía presidente de EE UU, Donald Trump, instigó a sus seguidores a marchar sobre el Capitolio, su marca y su fortuna están en crisis. Está siendo rechazado por algunos de los donantes políticos que lo alimentaban, ha sido vetado de las plataformas tecnológicas que han amplificado su mensaje, los bancos que manejan sus finanzas han apuntado que ya no será bienvenido, como también ha hecho la industria del golf estadounidense que lleva el negocio ce sus clubes.

Fueron necesarios sus cuatro años de presidencia para que la mayoría de los que fueron sus aliados corporativos se vuelvan ahora contra él, cuando su presión no podrá suponer grandes cambios en una administración que apura sus últimos días. Sin embargo, aunque en lo político ya no haya tiempo para grandes cambios, sí lo hay en lo económico, ya que sus últimas acciones podrían tener un gran impacto negativo en sus negocios. “Mientras sale de las puertas del palacio, está quemando el reino, pero al hacerlo está dañando su propia marca”, explica Sally Hogshead, especialista en marcas, a Bloomberg. La experta añade que hay un factor de vergüenza para un mayor porcentaje de la población que antes al señalar que se simpatiza con el presidente.

En pocos días, Trump ha sido rechazado por Wall Street, Silicon Valley y Washington.Twitter y Facebook suspendieron sus cuentas en sus plataformas después de que sus mensajes alentaran a la violencia. La compañía canadiense de comercio electrónico Shopify cerró la tienda de la campaña del candidato republicano.

Algunos de los bancos con los que Trump y su familia han trabajado durante años también le han dado la espalda. El caso más sonado es el de Deutsche Bank, que ha decidido abstenerse de seguir negocios con el político y empresario, quien debe a la compañía más de 340 millones de dólares. El banco alemán es el prestamista más importante de Trump, pero la jefa de operaciones de la entidad en EE UU, Christiana Riley, condenó la violencia de la semana pasada a través de un post en su perfil de LinkedIn. “Estamos orgullosos de nuestra Constitución y apoyamos a aquellos que buscan para asegurar que la voluntad del pueblo sea respetada con una transición pacífica”, escribió. Deutsche Bank aún no ha hecho ningún comunicado oficial, pero podría estar cansado de la mala publicidad de permanecer asociado con la marca Trump.

Por su parte, Signature Bank, entidad de la que Ivanka Trump llegó a formar parte de la junta directiva, aseguró que está cortando lazos mientras presionan para que renuncie. La firma está cerrando dos cuentas personales en las que Trump tenía 5,3 millones de dólares, según informó The New York Times este lunes.

Los demócratas han lanzado otro intento de impeachmen, que convertiría a Trump en el único representante que se ha enfrentado a dos juicios políticos. Todo ello ha llevado a que incluso sus apoyos favoritos se vuelva contra él. La PGA, el principal circuito de golf masculino de EE UU, ha manifestado que su junta votó para poner fin a un acuerdo por el que el campo de golf propiedad de Trump en Nueva Jersey acogería el próximo campeonato. “Se ha hecho evidente que la realización del campeonato de PGA en Trump Bedminster sería perjudicial para nuestra marca”, ha asegurado Jim Richerson, presidente de PGA, a través de un comunicado de vídeo. Los desencuentros entre Trump y el torneo, sin embargo, no son nuevos, la organización ya decidió no celebrar su 2015 Grand Slam de Golf en el Trump National en Los Angeles cuando el presidente aseguró que los inmigrantes mexicanos incluyen a los violadores.

El futuro de los negocios de Trump no es tan brillante, según Carly Fiorina, la ex directora ejecutiva de HP que se enfrentó en las primarias contra el presidente en 2016. “Su marca es tóxica”, aseguró la ejecutiva este lunes a Bloomberg. “Esto tendrá consecuencias reales para sus negocios, incluso cuando siga teniendo el apoyo de algunos en el partido republicano”, continuó.

Otras marcas como Coca-Cola, Marriott, Morgan Stanley y AT&T también han asegurado que cesarán las donaciones a los integrantes del partido republicano que no reconozcan la victoria de Joe Biden o que se sumen a las acusaciones de fraude electoral del todavía presidente de EE UU.

En cualquier caso, la carrera de Trump es una historia de subidas y bajadas y su marca también podría volver más furte que nunca, especialmente entre los fervientes seguidores que asaltaron el Capitolio. Sus afines aseguran que aún hay oportunidades lucrativas para él, por ejemplo, en los medios de comunicación, incluyendo un posible papel en su propio canal de noticias o la publicación de libros. Aunque es complicado imaginarse a Trump volviendo a lo alto tras acciones traicioneras, comenta a Bloomberg la estratega de marcas Rebecca Horan, “la historia nos demuestra que tenemos poca memoria”.

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