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Las ciudades francesas endurecen el confinamiento ante el buen tiempo

Desde horarios de deporte más restrictivos al alargamiento de los toques de queda o, incluso, la retirada de bancos públicos para que nadie tenga la tentación de sentarse a disfrutar de ese sol que últimamente luce más largo y apetecible… El buen tiempo se está convirtiendo en una amenaza más para combatir el coronavirus y cada vez más ciudades francesas toman decisiones drásticas para endurecer el confinamiento o, al menos, las condiciones en que los ciudadanos pueden salir.

Es el caso de París, donde hacer deporte será, a partir de este miércoles, una actividad permitida solo hasta las diez de la mañana o a partir de las siete de la tarde. Desde que Francia empezó el confinamiento, que entra ahora en su cuarta semana, los runners han salido hasta de debajo de las piedras. A diferencia de España, y como en Bélgica, las condiciones galas son más laxas en esta materia y, entre las salidas de casa permitidas —siempre con una declaración jurada, eso sí— está la de una “actividad física individual”.

Ante los primeros desmadres —en cuanto salió el primer rayo de sol—, el Gobierno de Emmanuel Macron ya endureció las condiciones y precisó que solo se puede hacer ejercicio en un radio de un kilómetro de distancia del domicilio y durante un máximo de una hora. Aun así, con la llegada de temperaturas primaverales el pasado fin de semana, avenidas, calles y espacios ajardinados —los parques ya están cerrados— volvieron a llenarse de gente. De ahí que la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, haya restringido ahora la actividad física a un horario en que “la afluencia en las calles es la más débil”.

“Las salidas, incluso autorizadas, deben limitarse estrictamente a lo que es urgente e indispensable y no pueden convertirse en motivos de desplazamientos diarios múltiples ni conducir a favorecer reuniones en el espacio público”, advirtieron Hidalgo y el prefecto de la policía de París, Didier Lallement, en un comunicado conjunto.

París no es la única ciudad preocupada con el incumplimiento del confinamiento

Biarritz, la capital del surf francés, ha prohibido explícitamente este deporte y “toda actividad náutica”. Además, desde comienzos de semana está estrictamente prohibido sentarse en un banco u otra superficie más de dos minutos salvo “circunstancias particulares”, como esperar al autobús o por “motivos de salud”. A la ciudad de Béziers, entre Perpiñán y Montpellier, ni siquiera le parece suficiente limitar el tiempo en que uno se puede sentar en un banco y su alcalde, Robert Ménard, ha ordenado que todos los asientos públicos de la localidad sean retirados.

“Hoy en día, cuando vamos a hacer la compra, no hay motivo alguno por el que pasearse por la ciudad e instalarse en un banco, así que he decidido retirarlos para explicarle bien a la gente que sí, claro que hay que hacer la compra, que hagan lo que tengan que hacer, pero que hay que hacerlo rápido y volver de inmediato a casa”, declaró Ménard, que además ha adelantado el toque de queda una hora, a partir de las 21.00, que rige en numerosas ciudades de esta región costera.

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