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La trampa del error gordo

Imagina que eres un pasante que intenta vender un cuadro dudoso de Juan Gris. La verdad es que la pintura tiene toda la pinta de ser del maestro madrileño del cubismo. Allí están el violín deconstruido, la cafetera y la persiana, el ejemplar de Le Socialiste y todo el talento geométrico de Gris para aplastar el mundo sobre la superficie del lienzo. Pero una serie de académicos, restauradores y expertos rechazan su autenticidad y publican en los medios sus serias dudas. Los inversores se echan atrás. ¿Qué puedes hacer?

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Si yo fuera tu asesor, te aconsejaría la trampa del error gordo: repasa el historial de cuadros auténticos que has vendido —un cézanne, un van gogh, tal vez un grabado de Picasso— y publica en las redes sociales el bulo de que todos son falsos. Los académicos, restauradores y expertos se concentrarán en refutar el bulo, con toda la razón. Concluirán que tus cuadros, pese a las noticias falsas de las redes, son buenos, y esa aura de autenticidad bendecirá también a tu dudoso Juan Gris. La trampa del error gordo: propaga un error gordo para tapar una duda sutil.

La política española se ha hundido hasta las ingles en la trampa del error gordo: Vox. Si criticas al Gobierno por su gestión de la pandemia, te la ganas, porque eso beneficia a Vox. Si mencionas que la mortalidad por el coronavirus es alta en España, estás dando argumentos a Vox. Si denuncias las deficiencias del sistema científico español y los obstáculos burocráticos que han impedido que contribuya a paliar la crisis, te cae la del pulpo por mencionar la palabra ciencia en un contexto negativo, lo que seguramente también dará argumentos a Vox. Si el PP se comportara de una manera responsable en este momento crítico, le regalaría a Vox un chorro de votos. No beneficiar a Vox se ha convertido en el argumento universal contra cualquier iniciativa. La trampa del error gordo.

Pero el hecho de que Vox intoxique al público con mentiras manifiestas y fuerce a sus socios del teórico centroderecha a precipitarse tubo abajo, la evidencia de que ambos están haciendo una repulsiva malversación de los muertos para derrocar a un Gobierno al que ni siquiera conceden la legitimidad de serlo y su dolosa intención de engañar a los ciudadanos con cualquier patraña que venga bien a su causa no nos deben vedar la boca para criticar las cosas que realmente no están funcionando bien. Eso nos haría un flaco favor a todos los ciudadanos.

Tengo un trato habitual con la élite científica. A algunos de sus miembros no les ha gustado nada la crítica al sistema científico que escribí ayer, y les agradezco de corazón su reprobación. A otros sí les gustó. Dicen que, a diferencia de Anthony Fauci, el principal asesor de Donald Trump malgré lui, Fernando Simón no tiene la altura científica para presidir el comité de crisis del Ministerio de Sanidad. Echan de menos la transparencia y el rendimiento de cuentas que caracteriza a la investigación, y llevan años y décadas dolidos por el ninguneo que padece la ciencia por los Gobiernos de izquierdas y derechas. Ahora que, si eso beneficia a Vox, pues tendremos que caer en la trampa del error gordo y callarnos.

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