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La Sagrada Familia no se acabará en 2026, “si no hay un milagro”

La covid ha acabado con el sueño de los responsables de la Sagrada Familia, el templo expiatorio de Antoni Gaudí, de poder terminar los trabajos en 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto. La falta de visitantes, sobre todo de extranjeros que representan el 94% del total, y la falta de previsiones de que la situación revierta en los próximos meses, ha hecho que las obras que faltan por hacer no se puedan concluir en la fecha largamente anunciada. “Si no hay un milagro los trabajos no podrán terminarse en 2026 como se habían anunciado”, aseguró, contundente, Esteve Camps, presidente delegado de la Junta Constructora, este miércoles en el tradicional encuentro anual con los medios previo a las jornadas de puertas abiertas por las fiestas de Barcelona.

Pese a que los trabajos, interrumpidos el 13 de marzo, el mismo día en el que el templo cerró sus puertas a las visitas, volverán “a partir de 15 días, máximo tres semanas”, Camps y el arquitecto jefe, Jordi Faulí, no quisieron avanzar una nueva fecha para final, y lo dejaron abierto: “En 2021, con el remanente de dinero del año anterior se podrá terminar la Torre de María, la segunda más alta del edificio, con 138 metros de altura. La obra ya se ha terminado y ahora comenzará la coronación de unos 25 metros y el remate; una estrella de siete metros de altura formada por doce puntas de acero y cristal y que se iluminará por las noches; pero nada más”, explicaron.

Camps explicó que en julio de 2019 recibían una media diaria de 15.600 turistas; mientras que el pasado julio, en todo el mes fueron solo 2.000 turistas. “Si ustedes lo extrapolan a la situación actual verán que eso nos hace que solo podamos abrir sábados y domingos, siempre que haya un mínimo de entradas vendidas, porque los gastos de seguridad y de sanidad de los visitantes duplican la entrada”. También desveló que habían previsto que si se superaban las 3.000 visitas diarias se abriría un día más a la semana. “Pero ni en julio, ni en agosto ni lo que llevamos de septiembre, en ningún caso hemos superado los 2.000. E incluso el último fin de semana no llegamos a los 800 diarios. Y así no se puede abrir un día más”.

El año pasado visitaron el templo 4,5 millones de personas. Las previsiones para este año era tener unos ingresos de 103 millones de euros, 55 de los cuales eran para obras y el resto “se destinaba para un eventual descenso de visitantes”. Este miércoles Camps aseguró que, tras reajustar el presupuesto anual, la cifra no superaba los 17 millones de euros.

“Quiero recordar que este edificio se hace con el donativo de las personas y que la Sagrada Familia ha pasado momentos peores; incluso se pararon los trabajos durante la Guerra Civil. Pero siempre, en mayor o menor medida, siguió haciendo realidad del proyecto de Gaudí. Y ahora no será una excepción. Mantenemos nuestro compromiso y toda la ilusión. El templo se acabará”, remachó Camps.

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