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La reservada familia de Amancio Ortega al descubierto

En la web de la fundación Amancio Ortega se habla de sus objetivos: “Contribuir a la construcción de una sociedad mejor (…) crear oportunidades en la Educación y la Asistencia Social”. De sus principios: “Solidaridad y comprensión”. De cifras: 61,5 millones para proyectos sociales; 11,4 para educativos y 0,2 para gastos estructurales en 2018 (una cifra que en 2019 se ha acercado a los 100 millones de euros en total, aunque todavía no es un dato oficial). De quienes forman su patronato: Amancio Ortega, presidente; su esposa Flora Pérez, vicepresidenta primera; su hija, Marta Ortega, vocal; José Arnau, vicepresidente segundo y también vicepresidente ejecutivo del Grupo Pontegadea y vicepresidente de Inditex; Pablo Isla, vocal y presidente de Inditex; y el abogado Antonio Abril como secretario. Pero ni una línea sobre los 63 millones de euros que ha invertido para realizar compras de material sanitario para combatir el coronavirus o de los 25 millones de euros destinados a tal fin por Inditex. Tampoco nada respecto a que el aparato logístico de Inditex ha movido más de 35 millones de unidades de protección sanitaria de las adquiridas por administraciones públicas, hospitales, empresas privadas o donantes particulares.

Fuentes próximas a la empresa explican que en este momento “lo más relevante no es la dotación de fondos. No se ha tratado de un problema de liquidez estatal, sino de poder intervenir para hacerse con un gran aprovisionamiento de material en el menor tiempo posible”. En ese terreno es donde la empresa de Amancio Ortega ha aportado su mayor valor porque tiene desde hace más de 25 años una importante presencia en China –proveedor principal antes y después de la crisis– y “gran capacidad de gestión de compra y de logística para conseguir traer el material en una situación dificilísima para cualquiera”, explica la misma fuente.

Ni Amancio Ortega ni nadie de su familia parece querer publicidad, lo que venden se promociona solo, de boca a boca, como lo hacen sus actos solidarios que lo han convertido poco menos que en un héroe nacional y que incluso provocó un homenaje espontáneo de aplausos y sirenas el pasado fin de semana, cuando el propietario de Inditex cumplió 84 años. Él, igual que hizo cuando su hija Marta Ortega le sorprendió con motivo de su 80 cumpleaños con un paseillo coreado por todos los trabajadores de la sede central de la firma en Arteixo, puede que se emocionara, pero lo hizo de puertas adentro de su casa de A Coruña. En 2019 Amancio Ortega figuraba en sexto lugar entre los hombres más ricos del mundo, pero nunca ha dado entrevistas, nunca se excede y no se prodiga con muestras de ostentación. Una regla no escrita que solo ha roto en contadas ocasiones por su hija pequeña, Marta Ortega, por quien fue capaz de estar en una boda digna de artista de Hollywood cuando se casó por segunda vez en noviembre de 2018 con Carlos Torretta, hijo del diseñador Roberto Torretta.

Pero el imperio Inditex tiene otros protagonistas en su origen, que conservan parte de su participación en la compañía y que también les ha convertido en millonarios, aunque sus destinos se hayan alejado ya de la empresa matriz que dio vida a una firma que se estudia en las escuelas de negocios. Se trata de los hermanos, sobrinos y de los otros dos hijos de Amancio Ortega, Sandra y Marcos, todos tan discretos como él y algunos de ellos también solidarios en estos tiempos de pandemia mundial.

Muchos conocen ya que lo que ahora es un negocio global comenzó en 1963 como una empresa familiar en un modesto taller de A Coruña en el que se realizaban vestidos y batas de mujer, y antes en una mercería, La Maja. En 10 años empleaban a 500 personas y en 1975 abrió sus puertas en la misma ciudad la primera tienda de Zara. El núcleo duro de aquellos inicios lo formaron tres de los hermanos Ortega: Amancio, Antonio y Josefa. La cuarta hermana, Pilar, que falleció en 1996, nunca participó ni ha tenido relación con la empresa porque en aquellos momentos y durante muchos años vivió fuera de España, como tantos otros inmigrantes gallegos.

El mayor de los hermanos era Antonio Ortega –murió en 1987 a los 59 años–, entró a trabajar en la mercería propiedad de sus padres con 19, y mantuvo el pulso junto a su hermano Amancio cuando aquello comenzó a dar los primeros pasos para convertirse en una empresa de altos vuelos. De él se dice que era observador, educado y apacible, cualidades que sirvieron para establecer contactos dentro del mundo empresarial que complementaron el arranque y las dotes de convicción que se atribuyen a su hermano Amancio. Su esposa, Primitiva Renedo, conserva un porcentaje de Inditex ligeramente superior al 1%, y su hija Dolores, Loli, Ortega, posee un 0,90%, porcentajes que se desconoce si han variado en los últimos años porque la sociedad solo está obligada a informar sobre sus accionistas significativos. Pequeñas participaciones pero de valor millonario al que hay que sumarle la fortuna que les llegó al vender sus acciones cuando la empresa salió a bolsa en mayo de 2001. Loli Ortega ha sido precisamente una de las personas de la familia que, a su pesar, ha sido noticia esta semana por realizar también una importante donación de material sanitario.

La también fallecida Pilar Ortega tiene una hija que se llama como ella y que es más discreta aún que el resto de su familia. Aunque actualmente vive en A Coruña y mantiene una relación cercana con su tío Amancio, según explican personas de su entorno nunca ha tenido relación con Inditex y rehuye de la presencia mediática.

La otra hermana del empresario, Josefa Ortega, Pepita para todos sus conocidos, tiene 86 años y en los inicios de Zara llevó las riendas de las cuentas del negocio. Según una información que publicó El Mundo en 2015, cuando la empresa salió a bolsa vendió por valor de 95 millones de euros y conservó el 0,56% de las acciones, porcentaje que se desconoce si mantiene intacto en la actualidad. En 2002 abandonó el consejo de administración de Inditex por motivos de edad. Sigue unida a su hermano Amancio en lo personal, y tiene dos hijos, María José y Miguel Jové Ortega. La primera nunca ha estado relacionada con el grupo, pero sí lo hizo Miguel Jové que trabajó durante muchos años en el departamento comercial de la familia. Ambos son ahora quienes administran los bienes de su madre, que como otros miembros de la familia ha invertido parte de su fortuna en inversiones inmobiliarias y distintos tipos de fondos.

Aún queda la familia más directa del mismo Amancio Ortega formada por su segunda esposa, Flora Pérez y por sus tres hijos: Sandra y Marcos, fruto de su primer matrimonio con Rosalía Mera, y Marta, la más conocida del trío porque desde pequeña se ha movido en dos círculos muy proclives a salir en las revistas y donde abundan los personajes famosos, el de la hípica y el de la moda.

Sandra es la mayor (51 años) y actualmente la mujer más rica de España después de recibir la herencia de su madre cuando falleció en agosto de 2013, a los 69 años, a causa de un derrame cerebral. Junto a su madre, pero en un mucho más discreto segundo plano, formó un equipo en los negocios y en la vida. Vivían en fincas adyacentes en la costa de Oleiros, frente a A Coruña, y se implicó con ella en su obra más querida, la Fundación Paideia Galiza, así como en el resto de sociedades y empresas en las que invirtió. Sigue siendo la segunda accionista de Inditex, con un 5%, y tiene la tutela de su hermano menor Marcos, afectado por una grave parálisis cerebral.

El divorcio de sus padres, cuando ella tenía 16 años, marcó su relación con su progenitor pero las tiranteces, habituales cuando hay una separación a causa de una tercera persona, han dado paso con los años a una razonable buena relación. Amancio Ortega sigue próximo a los dos hijos de su primer matrimonio, visita con mucha frecuencia a su hijo Marcos y a sus tres nietos, Martiño, Antía y Uxía. El marido de Sandra, Pablo López, siempre ha trabajado en Inditex, durante años en el departamento comercial de Zara y actualmente en temas relacionados con la innovación. Una relación correcta, incluso cariñosa, pero que no da como para ser invitados de las bodas de su medio hermana, Marta, con quien esta parte de la familia tiene un contacto muy escaso.

Y finalmente está la hija más mediática, Marta Ortega, que a efectos prácticos es la segunda de abordo del departamento responsable de mujer de Inditex, en la gestión comercial, diseño, imagen y marca. Muchos dicen que es la niña de los ojos de Amancio Ortega, otros que carga con un sambenito que ni a ella le gusta, porque lo que sí es cierto es que desde que salió de la universidad con 23 años, trabaja en la firma y acude a ella todos los días, a pesar de que podría vivir en cualquier parte del mundo y sin hacer absolutamente nada. Quienes la conocen afirman que tiene amigos poderosos, como la multimillonaria Athina Onassis, sí, pero que continúa en A Coruña, de donde nunca ha planeado moverse, y frecuenta a los mismos amigos de su juventud. Marta tiene dos hijos, Matilda, que nació este mes de marzo, y Amancio, fruto de su primer matrimonio con el jinete Sergio Álvarez. Una familia que desde septiembre tiene a un nuevo miembro entre el personal de Inditex, Carlos Torretta, su segundo marido, que trabaja en el área de comunicación de Zara.com.

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