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La pandemia abre una nueva crisis entre los mandos de Mossos y el Govern

Quim Torra saluda al comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent el pasado 11 de septiembre. Quim Torra saluda al comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent el pasado 11 de septiembre. Albert Garcia

La pandemia del coronavirus ha abierto una nueva brecha entre la cúpula de los Mossos d’Esquadra y el Govern de la Generalitat. Con las heridas aún sin cicatrizar por las críticas por parte de la Generalitat a los Mossos tras las cargas postsentencia del procés, y las secuelas imborrables del referéndum del 1 de octubre de 2017, la cúpula de los Mossos, entendida como sus máximos comisarios, se han reunido hoy para abordar el “menosprecio”, según diversas fuentes policiales consultadas, al que se les está sometiendo en la crisis abierta por el coronavirus.

En el orden del día del encuentro telemático, convocado de forma extraordinaria el sábado por la mañana por la jefatura policial del cuerpo, había cuatro puntos: las pruebas PCR que no se están haciendo a los Mossos, la falta de los administrativos, la gestión de las sanciones que se están imponiendo en la calle y la exclusión de los Mossos en la gratificación prevista por el Govern para los servicios de emergencias durante la crisis del coronavirus. En el encuentro, se criticó también las diversas polémicas del director de comunicación del Departamento de Interior, Joan María Piqué, en las redes sociales y cómo eso afecta a la reputación de los Mossos d’Esquadra.

El tema que más malestar ha creado es la exclusión inicial de los Mossos en la paga extra pensada inicialmente para personal sanitario, Protección Civil y bomberos. Tras la rectificación -el mismo sábado y después de duras críticas de todos los sindicatos de Mossos- por parte del president de la Generalitat, Quim Torra, la mayoría de los mandos de Mossos han expresado la posibilidad de destinar ese dinero a los colectivos que más lo necesitasen, indican diversas fuentes policiales presentes en el encuentro y expresada públicamente por el sindicato de mandos COPCAT. “No era tanto la paga extra, como el hecho de que se nos dejase fuera”, añaden.

El segundo tema que hace semanas que preocupa y que es objeto de duras críticas por parte de los mandos del cuerpo y también de sus sindicatos de base es la ausencia de los administrativos, tanto en el Departamento de Interior como en las comisarías. “Es imposible gestionar todo el trabajo que se lleva a cabo. ¿Si nosotros somos esenciales, por qué ellos no?”, critican. Y aseguran que la crisis del coronavirus ha demostrado que el personal administrativo funciona “a parte” de la policía catalana.

En ese mismo contexto, ha vuelto a reprocharse que el Departamento de Interior no se estén tramitando las multas que imponen las policías locales y los Mossos d’Esquadra (tampoco lo hace el Ayuntamiento de Barcelona), con el pretexto de que puede provocar indefensión una indebida notificación a los ciudadanos. Fuentes policiales temen que buena parte de las sanciones que se están imponiendo por incumplir el estado de alarma queden en un cajón, voluntariamente o por la imposibilidad de llevarlo a cabo una vez se reincorporen los administrativos. El Departamento afirma taxativamente que se tramitarán todas. Tampoco se están imputando buena parte de las horas extra que llevan a cabo algunas unidades, como las ARRO, por la ausencia del personal no policial.

Las pruebas PCR para saber si los agentes con síntomas y confinados pueden volver a su puesto de trabajo es el tercer motivo de enfrentamiento con la Generalitat y con el Departamento de Interior. El titular del mismo, Miquel Buch, pasa la responsabilidad al Departamento de Salud, y esgrime que una sentencia judicial ha provocado una maraña interpretativa que impide poder llevar a cabo las pruebas a los agentes. Mandos de Mossos repiten que, más allá de los motivos, no hay una voluntad de buscar una solución cuanto antes para los agentes, mientras otros colectivos, como la Guardia Urbana de Barcelona, sí están haciendo pruebas a sus policías.

Al finalizar la reunión, y aunque no estaba previsto en el orden del día, algunos comisarios de Mossos han reprochado la postura pública del Director de Comunicación del Departamento de Interior, Joan Maria Piqué, en redes sociales. El sindicato de mandos de Mossos SICME criticó el sábado un tuit de Piqué en el que evocaba los conflictos armados de 1808 y 1936 para defender la independencia. “Una persona así al frente del Departamento perjudica la imagen de Mossos”, han lamentado mandos del cuerpo en la reunión, y han criticado la “politización” del cuerpo policial.

El consejero de Interior Buch, Miquel Buch, ha disculpado este lunes a Piqué en la rueda de prensa diaria del Govern. “Si en este país hay libertad de expresión, también hay libertad para hacer malas interpretaciones”, ha dicho Buch, informa Pere Ríos. En su opinión, el mensaje del tuit “no es lo que algunos han querido interpretar y no iba en el sentido”. Por ello, a la vista de esa “mala interpretación” que se hizo, Piqué decidió borrar el tuit, ha dicho el consejero. El tuit de Piqué provocó el rechazo de diferentes partidos de la oposición a las pocas horas de conocerse. Ciudadanos, el PSC y el PP, además de la entidad Societat Civil Catalana reclamaron su destitución.

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