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La nieta de Isabel II, Beatriz de York, cancela su boda

Cuando faltaba apenas un mes para que contrajera matrimonio, Beatriz de York ha anunciado que finalmente no habrá boda. La hija mayor del príncipe Andrés de Inglaterra —el tercer hijo de Isabel II— y Sarah Ferguson se ha visto obligada a cancelar su enlace con el empresario italiano Edoardo Mapelli Mozzi, de quien es amiga desde la infancia, a causa del coronavirus.

La boda entre Beatriz, que en agosto cumplirá 32 años, y el millonario magnate, de 37, estaba prevista para el 27 de mayo en la Capilla Real del palacio de Saint James y la recepción se iba a celebrar en los jardines del palacio de Buckingham. El evento ya peligró hace un par de semanas, cuando se supo de la gravedad de la pandemia, y entonces se anunció que el evento se reduciría y que la celebración en los jardines de palacio, un regalo de Isabel II, no iba a tener lugar.

Ahora la cancelación parece definitiva. “No hay planes para cambiar la boda de lugar o celebrar una boda más grande. Ni siquiera están pensando en su enlace en este momento. Llegará un momento en el que reorganizar todo, pero aún no ha llegado”, ha afirmado un portavoz de la pareja a People.

En cualquier caso, como asegura el diario Daily Mail, las invitaciones nunca llegaron a ser enviadas a causa de la llegada del covid-19. Además, pocos habrían podido acudir: la iglesia de Inglaterra ha limitado a cinco el número de asistentes a las uniones matrimoniales, limitándose a los novios, dos testigos y el oficiante. Muy lejos de los 800 que se preveían en un primer momento, y de los 150 a los que decidieron limitarse después, cuando la pandemia se convirtió en una amenaza, pero no en un peligro real.

La boda de la quinta nieta de Isabel II ha estado en peligro casi desde sus inicios. El enlace se anunció a finales de septiembre, y en noviembre el príncipe Andrés, padre de la novia, cayó en desgracia. La implicación del duque de York en el escándalo del millonario y pedófilo estadounidense Jeffrey Epstein se convirtió en un escándalo para los Windsor. Andrés tuvo que salir a dar explicaciones públicas en una bochornosa entrevista en la BBC que le causó más daños que beneficios. Días después dio un paso adelante y se vio obligado a abandonar sus labores públicas como miembro de la familia real. “Ha quedado claro en los últimos días que las circunstancias en torno a mi anterior relación con Jeffrey Epstein se han convertido en un grave factor distorsionador en el trabajo de la familia real y en el valioso trabajo de muchas organizaciones y proyectos caritativos en los que participo”, decía en el comunicado.

Ahí ya quedó claro que la grandilocuente boda que querían tanto Andrés como Beatriz iba a quedar marcada. Ya en octubre de 2018, cuando se casó su hija menor, Eugenia, en el castillo de Windsor, se supo que el príncipe pretendía una boda de pompa como la que Enrique de Inglaterra y Meghan Markle habían tenido en el mismo lugar seis meses antes. Sin embargo, el tercer hijo de la reina no deja de ser el octavo en la línea de sucesión al trono, y sus hijas, novena y décima, y por tanto su relevancia es claramente menor que la de los príncipes Enrique y Guillermo.

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