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La inminente crisis económica

Fueron surgiendo, durante toda la semana, diferentes proyecciones económicas. Nada alentador el panorama. Por ejemplo, un estudio de las Naciones Unidas manifestó que el 81% de la fuerza laboral mundial, algo así como 3.300 millones de personas, estaba con su trabajo parcial o totalmente cerrado. En Estados Unidos, se pasó de una situación de pleno empleo a proyecciones que hablan de 16 millones de personas desempleadas y una cifra que llegaría rápidamente a los 25 millones de personas.

En Italia según el ISTAT cerca de la mitad de las empresas italianas, que a su vez contratan 7,4 millones de trabajadores, están en standby. Además, se cree que el PIB de ese país podría caer hasta 10 puntos. En España se proyecta, igualmente, una fuerte contracción económica. Pero el dato más dramático que se conoció fue el de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Según ellos, el comercio mundial podría caer entre un 13% y hasta un 30%, lo cual podría significar millones de personas sin empleo. Por último, Bloomberg considera que las posibilidades de recesión en los próximos 12 meses son del 100%.

Así las cosas, la economía entra en cuidados intensivos. Obviamente en Colombia la situación es bastante compleja. Cuatro son los datos que preocupan en el país. En primer lugar, los ingresos por concepto de petróleo. En el Plan de Desarrollo se proyectó un precio a 60 dólares; actualmente su precio es volátil, pero seguramente se estacionará entre los 30 y 35 dólares como máximo por varios meses. El golpe será fuerte ya que la empresa Ecopetrol es parte fundamental del presupuesto nacional. En segundo lugar, las liquidaciones de impuestos y regalías de muchas empresas privadas que extraen petróleo caerán. Es decir, menos plata para el Estado. En tercer lugar, la deuda pública del Gobierno alcanza el 51% del PIB, muy alto para estar en tiempos de crisis. Por último, importantes sectores de la economía no se recuperarán tan rápido. El sector hotelero, turístico y en general la actividad económica de contacto, como en restaurantes, cines y bares, sufrirá por varios meses.

En fin, la panorámica no es nada alentadora. Si bien nadie sabe la profundidad de la crisis, los impactos reales y el tiempo de duración de las medidas de restricción, lo cierto es que el panorama económico del país es complejo. Así como hay que aplanar la curva para evitar una crisis sanitaria, también es necesario aplanar la curva de una crisis económica. Y si bien es imposible evitar tal crisis, si es posible mitigar. La forma de hacerlo es un Estado vigoroso y que inyecte sumas de dinero importantes al aparato productivo.

En lo fundamental, el Estado Colombiano tiene cuatro alternativas. Por un lado, relajar la regla fiscal y con ello garantiza flujo de dinero. Sin embargo, con la reducción de impuestos derivados de la reforma tributaria de hace unos meses que benefició a los grandes empresarios, y con la caída de los precios del petróleo, la reducción del ingreso será muy fuerte. La segunda alternativa es endeudarse, pero como se vio antes, ya la deuda pública es alta y endeudarse más sería correr muchos riesgos. Una tercera alternativa es cortar fuertemente el presupuesto en algunos ítems y trasladarlos a otros, pero ello podría llevar a despido de contratistas y aumentaría el desempleo, el cual podría llegar a 20 puntos en cuestión de semanas. La otra alternativa es utilizar reservas internacionales, es donde mejor estamos.

En fin, hay una necesidad de caja y las alternativas están muy cerradas. Todo dependerá de las apuestas del Gobierno y sus cálculos económicos. Cualquier decisión que tome traerá costos y beneficios. Lo cierto es que las proyecciones económicas para los próximos 18 meses son sencillamente desastrosas, difícilmente habrá luz al final del túnel antes de finales de 2021.

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