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La improvisación y la magia: así surgió ‘Volando voy’, el himno de Kiko Veneno que entusiasma tras cuatro décadas

Kiko Veneno apenas tenía 27 años cuando Camarón grabó su tema Volando voy junto a Tomatito, Raimundo Amador y Ricardo Pachón, productor destacado dentro del flamenco moderno, para uno de los discos más influyentes de la música española, La leyenda del tiempo. Tardaron un mes en terminar un álbum que en el momento fue un desastre en ventas –apenas vendió 5.000 copias– y vilipendiado por un público que no comprendía por qué José Monje abandonaba el flamenco puro que le había convertido en una figura clave de este género musical. “Los gitanos lo devolvían diciendo que aquello no era flamenco”, se cuenta en el documental Camarón. Flamenco y Revolución. No deja de ser curioso que un trabajo tan revolucionario como este llevara por título el nombre de un poema de Federico García Lorca, ferviente defensor de la pureza del flamenco.

“Siento que la canción no es mía, es de la gente. Yo solo la transmití. Pero sobre todo siento mucha alegría de que una canción mía haya viajado tanto y conquistado tantas mentes y lugares”

Camarón, por su parte, defendió el nuevo flamenco que abanderaba así: “El flamenco puro, como lo llevo dentro, lo tengo cuando quiera y lo saco cuando quiera. Si encuentro posibilidades de salir fuera y hacer otras cosas por qué no lo voy a hacer”. En el documental, disponible en Netflix y Movistar+, puede verse cómo el cantaor gaditano estaba cansado de hacer todos los discos iguales y cómo Ricardo Pachón fue capaz de canalizar su ansia de libertad y traducirlo en uno de los discos más influyentes de la música española. “Ricardo era un productor libérrimo que dejaba hacer a los músicos”, reconoce a ICON el periodista musical Diego A. Manrique.

José María López Sanfeliu (Figueras, Gerona, 1952), nombre real de Kiko Veneno, recuerda a ICON que compuso Volando voy cuando aún formaba parte del grupo Veneno (banda a la que debe su apellido artístico). En este conjunto estaban con él Rafael y Raimundo Amador, con ellos Kiko se inventa un tipo de música alegre, callejera y provocadora. “Tenía algunos versos sueltos escritos, ‘enamorado de la vida aunque a veces duela’, y poco más. Una noche en Sevilla, rumbeando con Raimundo y Rafael, empecé a hilar, se me ocurrió lo de ‘volando voy volando vengo’, seguí cantando y la canción fue saliendo sola, fui improvisando letras y la dejé tal como la canto hoy”, nos explica.

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Kiko Veneno cantando su tema ‘Volando voy’ en 1998.

Kiko Veneno no estuvo en la grabación de La leyenda del tiempo, que tuvo lugar en Madrid en 1979, pero Camarón fue a buscarle a su casa para decirle que quería grabar Volando voy. “Él ya la había escuchado de una grabación de Veneno que había hecho Ricardo Pachón y le había gustado mucho”, explica el autor de uno de los emblemas más rotundos de la música española. Según la lista de las 200 mejores canciones de la historia del pop-rock español, elaborada por 156 músicos para la revista Rolling Stone, Volando voy ocupa un admirable sexto puesto. Otros siete temas suyos entran en este rankin que encabeza como autor junto al valenciano Nacho Canut, también con ocho temas compuestos por él en la lista. “Kiko tenía una desfachatez única de la que después han bebido muchos artistas como Los Delinqüentes, Bebe en sus inicios o Manu Chao. Con el tiempo su música se fue sofisticando pero la esencia es sencilla y primitiva”, añade Manrique.

Esta rumba que Camarón se encargó de colar en el imaginario colectivo incluso de aquellos que no simpatizan con el flamenco ha sido versionada por multitud de artistas a lo largo de los años. Albertucho, Jorge Drexler, Gypsy Kings, Los Chunguitos, Camela, Manu Chao, Los Delinqüentes o Chambao han sido algunos de los músicos que en un momento u otro de su carrera han querido hacer suyo este clásico de la música española. Algo que a Kiko Veneno le llena el pecho de gratitud. “Siento que la canción no es mía, es de la gente. Yo solo la transmití. Pero sobre todo siento mucha alegría de que una canción mía haya viajado tanto y conquistado tantas mentes y lugares. Por último, me invade un sentimiento de agradecimiento a la vida”, confiesa a ICON.

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Así cantaba Camarón ‘Volando voy’ en ‘La leyenda del tiempo’ (1979).

Para Diego A. Manrique, Volando voy es fruto de la transición y un himno de la España democrática. “Se trata de un gran retrato del carácter sureño que desprende una energía brutal. Además, el tema define las esperanzas que invadían a los españoles a finales de los años setenta. Hoy, desde luego, podría ser un buen himno nacional y si sonara en los estadios el público se volvería loco”, opina el crítico musical.

A pesar de que se crio en Andalucía (cuna del flamenco) –nació en Girona pero cuando solo tenía tres años su familia se trasladó a Cádiz y después a Sevilla–, José María López descubrió las bondades de las bulerías y las alegrías en Estados Unidos, más concretamente en San Francisco. Era el inicio de la década de los años setenta y Kiko apenas tenía veinte años. “Allí conocí al primer flamenco, Agustín Ríos, un gitano de Morón que estaba casado con una americana y que hacía shows privados en las casas. Nos hicimos amigos, me ponía mi camisa blanca al lado de él, y ese fue mi despertar flamenco”, comentó en una entrevista que concedió en 2019 a ABC. Manrique explica que Kiko volvió de Estados Unidos a Sevilla hecho un hippie y que en la capital andaluza se queda fascinado con la cultura callejera y los gitanos. “Allí conoció a Rafael y Raimundo Amador, que se ganaban la vida tocando en la calle”, señala el periodista.

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Versión de ‘Volando voy’ del uruguayo Jorge Drexler.

El músico, que en 2012 recibió el Premio Nacional de las Músicas Actuales, lleva más de cuarenta años con su mujer, Ana, con quien tiene tres hijos. Es un roquero al estilo de Rosendo o El Drogas para los que aquello de “sexo, drogas y rock and roll” también tiene cabida siendo hombre de una sola mujer y, en el caso de Veneno, renunciando a las drogas duras que a tanta gente se llevaron por delante en la década de los ochenta.

Cuatro décadas después de que Camarón grabara la versión por antonomasia de Volando voy, sumidos como estamos en tiempos de incertidumbre y miedo, versos como “Volando voy, volando vengo / Por el camino yo me entretengo” o “Enamorado de la vida que a veces duela” funcionan como una dosis sanadora de dopamina. Cuando la escribió, su autor pensaba, sin embargo, en lo rápido que pasa todo en la vida. “Habla del constante movimiento en el que vivimos. También tiene un significado mágico, como una historia de brujos. Un viaje en el tiempo que te permite observarlo y vivirlo todo”, señala a ICON.

Ojalá, tal y como imaginaba el artífice de un tema que ya es inmortal, pasen rápido los tiempos difíciles y podamos entonar una vez más con convicción aquello de “por el camino yo me entretengo”.

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