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La Guardia Civil desmantela una plantación de marihuana en un monte de Burgos

Una plantación de marihuana se escondía entre el monte burgalés con plantas de hasta 3,5 metros de altura que permanecían ocultas gracias a su ubicación: un terreno inhóspito, rodeado de vegetación y con barreras naturales como terraplenes y arroyos. La Guardia Civil encontró esta plantación en una zona boscosa cercana a los Montes de Oca (noroeste de Burgos) gracias a la colaboración de los vecinos de estos pueblos, que les informaron de movimientos sospechosos por parte de vehículos ajenos a la comarca. Los agentes hicieron sus pesquisas, localizaron el cultivo y allí detuvieron el pasado lunes a dos personas mientras cuidaban de sus plantas. La operación se salda también con 415 plantas que serán destruidas, traducidas en 266 kilos de “peso verde” de la variedad cannabis sativa.

El tamaño de las plantas de marihuana ha sorprendido a Pablo Palacín, portavoz de la comandancia de Burgos, que acudió al terreno en cuestión, de unos 350 metros cuadrados: “Yo nunca había visto algo así, como mucho de dos metros o 2,40 metros”. Este guardia civil agradece a los habitantes de la zona que avisaran a una pareja de uniformados que estaba de servicio y les comentaran sus sospechas. Así comenzó una investigación que les llevó a una pista agraria por la que podían circular vehículos hasta que no se puede continuar. “Había que bajar a pie por un terraplén de unos cuatro metros, deslizándose”, explica Palacín. Después alcanzaron una finca de cereal y a continuación a un “bosque totalmente cerrado”. La comitiva dio con una pequeña senda marcada por el paso humano entre “piedras, helechos y chopos” antes de llegar a vadear un arroyo y subir a una zona donde, bajo un penetrante olor característico de este estupefaciente, localizaron “unas plantas enormes” totalmente enraizadas y bien atendidas.

Esta huerta perfectamente integrada en la vegetación estaba vallada y contaba con un sistema de mantenimiento. Tampoco se podía ver de ningún modo a menos que se recorriera el sendero que habían disimulado. El agua lo extraían, mediante un sistema de bombeo, del cercano arroyo. La Guardia Civil también ha intervenido un generador de gasóleo y una sulfatadora. Los arrestados fueron sorprendidos in fraganti mientras realizaban labores de mantenimiento. “Vimos a dos personas entrando en la zona caliente por la tarde noche”, describe Palacín.

La detención ha conllevado dos registros domiciliarios en una localidad de La Rioja que el Instituto Armado ha preferido no comunicar. El resultado ha sido “escasamente relevante” en la vivienda unifamiliar y en el piso donde residían los arrestados, ambos de 38 años. La Guardia Civil ha insistido en la importancia de la colaboración ciudadana para detectar esta clase de plantaciones o conductas irregulares. Pablo Palacín, a su vez, emplaza a los Ayuntamientos de esta zona burgalesa a que les remitan “movimientos anómalos” por si entrañaran conductas delictivas.

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