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La Generalitat aparca la propuesta del pasaporte de inmunidad por la presión social

Uno de los robots del hospital Vall d'Hebron que permite hacer las pruebas PCR.Uno de los robots del hospital Vall d’Hebron que permite hacer las pruebas PCR.Enric Fontcuberta / EFE

La idea de habilitar un certificado de inmunidad que identifique quién ha pasado ya el coronavirus en Cataluña queda aparcada de momento. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha hecho público este martes el informe elaborado por el grupo de trabajo liderado por el infectólogo Oriol Mitjà sobre las recomendaciones para el desconfinamiento y esta idea no figura dentro del apartado de propuestas sino como un anexo. En un borrador anterior, al que había tenido acceso este diario, sí figuraba como una de las iniciativas a poner en marcha.

La portavoz del Ejecutivo catalán, Meritxell Budó, ha explicado en la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Govern que el informe liderado por Mitjà “no hace referencia explícita a la necesidad de ese documento” sino que simplemente esboza su utilidad. “No hay ninguna decisión tomada”, ha dicho la también consejera de Presidencia, que ha aceptado que hay un debate en la opinión pública sobre las consecuencias en la privacidad que tendría este certificado.

Budó ha admitido que es el Gobierno central el que tiene las competencias para decretar el desconfinamiento pero ha reivindicado que desde las diferentes Administraciones se hagan propuestas pensadas desde el conocimiento de las situaciones particulares. “Entendemos que [el Gobierno] escuchará y tendrá en cuenta los planes y las estrategias que desde los propios territorios se están trabajando”, ha dicho la portavoz. “No estamos en ninguna guerra de administraciones”, ha añadido tras pedir que se devuelvan las competencias centralizadas mediante el estado de alarma.

El documento de Mitjà da un marco para que el Procicat, el órgano de coordinación de emergencias de la Generalitat, defina un plan que previsiblemente se aprobará esta semana en un Consell Executiu extraordinario. Recomienda cinco fases para desescalar el confinamiento y explica que el pasaporte sería una medida “extraordinaria” y acotada temporalmente. Es decir, que desaparecería una vez se cumplan ciertas condiciones epidemiológicas.

El desarrollo de este pasaporte serológico implicaría que todos los catalanes se tendrían que someter a las pruebas y según el resultado habría un código de colores que identificaría el estatus. El rojo sería para las personas contagiadas o en contacto directo con un positivo; el naranja, para las personas sanas pero que no han desarrollado los anticuerpos contra el virus y, finalmente, el verde, para aquellos que están inmunológicamente blindados. Todo el proceso, explica el infectólogo se hará “teniendo en cuenta los códigos éticos y deontológicos” y garantizando el cumplimiento de las normas europeas en el uso de datos personales.

Mitjà ha explicado a EL PAÍS que, pese a la polémica suscitada por el pasaporte serológico, las medidas más importantes son “el distanciamiento social y detectar casos” y propone realizar 1,5 millones de PCR en 16 semanas y localizar los contactos de riesgo a través de una aplicación móvil y con la tecnología bluetooth. “Eso es lo más importante, lo que te va a salvar la vida. Lo otro [el certificado de inmunidad] es más un capricho que otra cosa y depende de cómo de rápido quieres ir tú en el desconfinamiento. Si no quieres usar una tecnología, tardaremos en acudir a un evento multitudinario, como un concierto, porque son de alto riesgo porque se puede hacer super diseminación de la infección. Si quieres poder ir más rápido en el desconfinamiento de grandes eventos, una de las herramientas son estas acreditaciones. Si no tienes ningún riesgo, puedes acceder a aglomeración de forma segura. Esto va a ser una decisión de la comunidad”, ha apuntado. El infectólogo ha insistido, además, que el grupo de trabajo no tiene capacidad ejecutiva. “Esto es una revisión de la literatura, no es un plan de gestión de la epidemia”, ha señalado. Además, ha agregado Mitjà, el informe ha sido revisado por expertos externos del ámbito de la epidemiología y la bioética, aunque el documento no especifica sus nombres.

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