Deportes

La flor de Berenguer premia al Athletic

Berenguer tiene una flor. El jueves, el navarro clasificó al Athletic para la final de Copa con un disparo lejano que rebotó en un defensa. Y este domingo, contra el Granada, recién ingresado en el campo, le dio los tres puntos al Athletic con un inopinado disparo en el descuento. Es decir, permenece en estadio de gracia.

Para evitar un Athletic mustio después de la paliza copera del jueves en el Ciutat de Valencia, y con un ojo puesto en la cita del miércoles en el Metropolitano ante el Atlético (el partido que aplazó el temporal de nieve), Marcelino se atrevió a alinear un equipo alternativo, la quinta del biberón aderezada con un puñado de veteranos. Frente al Granada, los jóvenes tenían una oportunidad importante con tres puntos en juego, nada de experimentos con gaseosa; un partido de verdad frente a un rival de natural rocoso.

Empezaron bien los rojiblancos. En su primera llegada, una interesante combinación entre Morcillo y Sancet acabó en los pies de Villalibre, que se dio la vuelta y batió a Rui Silva de disparo cruzado para adelantar al Athletic. El Granada, con bastantes bajas, se quedó pasmado con el arranque bilbaíno y le costó reaccionar, porque su rival jugaba alegre, valiente y sin complejos. La potencia de Villalibre desarbolaba a los centrales, Sancet bullía en la media punta y Morcillo hacía trabajar a Foulquier más de lo esperado.

Mandaba el Athletic y aguantaba el Granada, que sólo en los últimos minutos de la primera parte se soltó la coleta camino hacia la portería de Unai Simón, aunque su tardío espíritu rebelde sólo se sustanció en un remate alto de cabeza de Puertas después de un centro lateral, demasiado poco.

Salió más convencido el Granada después del paso por los vestuarios, y apretó las tuercas a los rojiblancos, aunque sin llegar a poner en peligro la portería de Unai Simón, que se hinchó a atrapar con solvencia centros laterales. Diego Martínez movió el banquillo, sacó a Soldado y a Kenedy, pero replicó Marcelino con Raúl García y De Marcos. Nada más ingresar al campo, uno de los nuevos, Kenedy, zancadilleó a Vencedor, y otro de los que se estrenaban, Raúl García, no lo pudo convertir, porque Rui Silva respondió con una espectacular atajada.

Podría haber sido la sentencia, pero el penalti fallado dejó con vida al Granada, que en una acción que acabó con suspense por la revisión del VAR, Jorge Molina empujó con el pecho, desde cerca, un pase de Puertas para empatar el partido, y poner en el marcador el resultado que más odia Marcelino, el empate a uno. Pero estaba Berenguer, recién salido al campo, como un recurso desesperado porque parece acompañarle la fortuna en sus últimos partidos. Apenas había tocado la pelota, cuando tras un rebote en un centro lateral, empalmó un zurdazo que noqueó al Granada.

Leave a Reply