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La excursionista reincidente que quedó atrapada en un risco

Quien conoce la sierra del Cavall Bernat, en Pollença, sabe que se trata de un lugar escarpado y pedregoso. Una zona que se presta a hacer excursiones y dar paseos por sus majestuosas vistas, pero salpicada de zonas de difícil acceso en las que es fácil tropezar si no se conoce bien el terreno o si escasea la luz. Esto es lo que le pasó la noche de este domingo a una mujer italiana de 35 años, residente en el municipio balear, que cayó por una sima mientras hacía una excursión con su perro y tuvo que ser rescatada por un equipo de bomberos de montaña. El equipo empleó más de cinco horas en socorrerla. Era la tercera vez que se saltaba el confinamiento.

Sobre las ocho y media de la tarde, un vecino residente en la zona de Cala Boquer escuchó los alaridos de una mujer rompiendo el silencio en mitad de la oscuridad. Un área de casas aisladas en las que los gritos pidiendo auxilio retumbaban por la zona. El vecino intentó localizar a la autora de los chillidos con unos prismáticos y orientándose por el sonido de su voz hasta que decidió llamar al servicio de emergencias del 112. “Nos avisaron de que alguien tenía algún problema en la montaña y primero se desplazó un equipo de cinco personas del parque de bomberos de Alcudia”, afirma el jefe de Bomberos de Mallorca, Pedro Ladaria.

Sin embargo, al llegar e inspeccionar la zona descubrieron que el accidente no se había producido en ningún camino, sino que requería de un equipo especializado porque la excursionista estaba atrapada en un risco a varios metros de altura. Seis bomberos del parque de Sóller y de Inca se desplazaron al lugar y comprobaron que la senderista imprudente estaba herida en la pierna y atrapada en una zona de la que no podía salir, junto a su perro. “Los compañeros tuvieron que descolgar cuerdas y rapelar por la pared para llegar al saliente. Afortunadamente el vecino que dio el aviso conocía muy bien el terreno y nos pudo guiar por el lugar”, asegura Ladaria, quien subraya que el rescate fue “laborioso y complicado” porque además estaba lloviendo con fuerza.

Sobre las dos de la madrugada, más de cinco horas después del aviso, los bomberos concluyeron el rescate. La mujer solo pudo andar unos metros y los bomberos tuvieron que portearla en la camilla. Después tuvo que ser trasladada en ambulancia al hospital de Inca para ser sometida a un reconocimiento por una herida en la rodilla.

La Guardia Civil de Baleares ha confirmado que se han abierto diligencias penales contra la mujer por un presunto delito de desobediencia. No era la primera vez que se saltaba el confinamiento, ya que había sido denunciada en otras dos ocasiones tras ser sorprendida paseando con su perro a varios kilómetros de su casa. La excursión, en esta ocasión, le saldrá cara.

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