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La Euroliga proyecta una Final a Ocho para cerrar la temporada en una sola sede

Con una veintena de ligas europeas ya canceladas, las competiciones que resisten van acotando sus alternativas para afrontar una reanudación cada día más utópica. La Euroliga, que cuenta con 18 equipos de 10 países y plantillas como la del Maccabi con hasta 12 jugadores estadounidenses, ya plantea escenarios reducidos en tiempo y forma para intentar cerrar el curso y salvar los muebles. “Probablemente, no podamos mantener nuestro formato. Obviamente, la Final Four no se disputará en las fechas previstas en Colonia [del 22 al 24 de mayo]. Y, por ello, trabajamos en un plan alternativo en el que cambiaríamos los playoffs y la Final Four por una Final a Ocho en un país europeo”, avanzó el director ejecutivo de la Euroliga, Jordi Bertomeu, en un encuentro telemático con representantes de los medios de comunicación. La reanudación, recalcó, solo tendrá lugar si la competición puede garantizar “al 100% la salud de los jugadores, entrenadores y gente vinculada al torneo” y no se extendería “más allá del mes de julio”, para condicionar lo menos posible la próxima temporada. “Si tenemos que cancelar, lo haremos. Si vemos un mínimo riesgo, ni siquiera plantearemos a los clubes la opción de volver”, afirmó Bertomeu.

El CEO de la Euroliga se marcó el plazo de la “segunda quincena de mayo” para tomar una decisión definitiva sobre la reanudación o cancelación del torneo en función de la evolución que, para entonces, haya tenido la pandemia. “No podemos extender la competición a septiembre u octubre porque eso pondría en peligro la siguiente temporada y con ello sólo incrementaríamos el problema y el impacto negativo”, explicó Bertomeu, que confirmó la monitorización de la situación en todos los países para tratar de diseñar variantes. “Estamos viendo lo que pasa no sólo en China sino con todos los deportes de equipo en todo el mundo. El hecho de que la CBA haya pospuesto su reanudación es un indicador clave que demuestra lo importante que es tener todas las garantías de seguridad para volver. No vamos a correr ningún riesgo”, reiteró. Por primera vez desde la suspensión del 12 de marzo, la opción de completar todo el formato, con las seis jornadas restantes de fase regular, los playoffs y la Final Four, perdió fuerza en los planes de la Euroliga. “No es realista hablar de escenarios con público en las gradas este curso, pero sí soy optimista de cara a la temporada que viene. Lo tendremos que hacer de una forma nueva, eso sí, porque vamos a tener que socializarnos de diferente manera. Tendremos que ser flexibles en nuestras medidas”, añadió Bertomeu.

“Esta crisis nos va a dar la oportunidad de arreglar algunos de los problemas estructurales que teníamos y no hemos abordado en los últimos años. La distribución de las ligas debería ser más homogénea en los mercados más grandes de Europa”, expresó el ejecutivo, avanzando una reflexión sobre estructuras y calendarios en clave de futuro. De un futuro incierto en cualquier caso. “Ya sabemos que esta temporada se va a ver afectada de una u otra manera. Pero no podemos especular más allá. Necesitamos entender cómo va a acabar esto para poder entender el futuro que nos espera”, afirmó. En el objetivo de culminar la competición la Euroliga mantiene los plazos de cuatro o cinco semanas desde la luz verde sanitaria hasta la reanudación. Por tanto, si en mayo no llegan los permisos sanitarios y el plazo máximo para prolongar este curso queda fijado en julio, las opciones de reenganche ya son reducidas.

El escenario en España

Poco antes de las palabras de Bertomeu, la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP), presidida por Alfonso Reyes, se pronunció manejando alternativas de competición similares a las de la Euroliga. Ya recuperado del coronavirus, Reyes reveló las líneas clave que maneja la liga española tras sus conversaciones con la ACB. “Si se reanuda sería con ocho o 10 equipos como máximo y a puerta cerrada. Pero la opción de estar 15 o 20 días concentrados en una ciudad es inviable y no cuenta con el apoyo de los jugadores”, explicó. A la espera de la Asamblea de clubes de este lunes, Reyes pronosticó que, sea cual sea la resolución de la temporada, esta acabará “sin descensos, para garantizar la paz social” y, probablemente, desemboque “en una Liga de 20 equipos el año próximo si los aspirantes al ascenso en Leb Oro demuestran su viabilidad económica”. Una solución que sería en cualquier caso “problemática”, según el presidente de la ABP.

Reyes fue muy crítico con el Consejo Superior de Deportes. “Ni está ni se le espera. Nos ha dejado fuera de todas las reuniones y no tengo fe en que tomen ninguna resolución que nos marque el camino”, señaló, antes de remarcar que el sindicato no se plantea que haya competición “más allá del 10 o 15 de julio” y que en caso de reanudación se requeriría un mínimo de “20 o 30 días de pretemporada y las máximas garantías sanitarias”. Cada día que pasa el calendario cuadra menos, las alternativas de Euroliga y ACB se solapan y Reyes ve “muy difícil” el retorno a las pistas. “No auguro un desconfinamiento antes de mediados de mayo y la nuestra será una de las últimas actividades en reincorporarse”.

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