Internacional

La Eurocámara presiona a los países y apoyará un plan de recuperación financiado con bonos comunitarios

Vista general del Parlamento Europeo durante una sesión.Vista general del Parlamento Europeo durante una sesión. PHILIPP VON DITFURTH

La mayor emergencia de los últimos tres cuartos de siglo exige una acción contundente. Ante la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la semana que viene, el Parlamento Europeo votará este jueves una resolución que reclama un “paquete masivo” para la reconstrucción de la economía, golpeada por la pandemia de la Covid-19. El borrador de la resolución pactada por cuatro de los principales grupos de la Cámara sobre las actuaciones necesarias para hacer frente a esta crisis, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, exige también el respeto al Estado de derecho y critica la nueva deriva de los Gobiernos de Hungría y Polonia.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha convocado a los jefes de Estado y de Gobierno el próximo 23 de abril para, entre otras cosas, dar luz verde al paquete económico diseñado por el Eurogrupo y encarar el debate de la reconstrucción de Europa. Antes, el Parlamento Europeo celebrará este jueves una sesión extraordinaria en Bruselas para votar una resolución sobre la actuación que deben realizar las instituciones comunitarias ante la pandemia. Según fuentes parlamentarias, el martes por la noche, el Partido Popular Europeo (PPE), el grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D), los liberales de Renew y Los Verdes pactaron un borrador de moción.

El documento recoge las múltiples aristas de esta crisis. Los diputados abordan la urgencia sanitaria, pero también las consecuencias sociales, económicas y políticas que han empezado ya a aflorar. El plato fuerte del menú del 23 de abril será esa suerte de plan Marshall que Europa deberá pagar esta vez de su bolsillo. Los cuatro grupos apoyaron que se haga mediante la emisión de bonos comunitarios respaldados por el presupuesto de la UE, en línea con la propuesta que defienden Francia y España.

Los cuatro grupos parlamentarios, que suman 499 de los 705 escaños de la Cámara, consideran que ese plan para la recuperación económica supone la adopción de un “ambicioso” presupuesto de la UE, cuyas negociaciones quedaron empantanadas justo antes del inicio de la pandemia por las diferencias entre los grandes contribuyentes netos (Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia y Austria) y el resto de socios. La Eurocámara, que recuerda que la crisis “no es la responsabilidad de ningún país miembro concreto”, aboga por nuevos recursos para las cuentas de la Unión y un “plan de contingencia” que permita actuar en caso de que persista el bloqueo en el seno del Consejo Europeo. De forma paralela, el borrador consensuado por los cuatro grupos reclama más actuaciones para “mantener tantos trabajos como sea posible” y medidas sociales para quienes trabajan en la precariedad.

Tras constatar los problemas de abastecimiento de ciertos materiales sanitarios y farmacéuticos y de la continuidad en la producción, la moción apoya también el objetivo de la Comisión Europea de “diseñar una nueva política industrial” europea. En concreto, el documento apuesta por “reintegrar las cadenas de suministro dentro de la UE” e incrementar la fabricación de “productos clave” como medicinas, aparatos sanitarios y equipamientos.

Retomar los debates para imponer sanciones

El texto que votará la Eurocámara, no obstante, recoge también la dimensión política de las consecuencias de esta crisis. La primera pasa por una actuación unísona de los Veintisiete para “asegurar que la UE sale fortalecida de la crisis”, en especial después de los encontronazos entre socios, la falta de coordinación e incluso de solidaridad que Bruselas ha tenido que corregir. El Parlamento Europeo, sin embargo, también considera que algunos países están cruzando de forma peligrosa la línea que delimita la frontera del Estado de derecho. Y señalan a dos socios: Hungría y Polonia. “La Carta de los Derechos Fundamentales y el cumplimiento del Estado de derecho debe seguir aplicándose”, sostiene el borrador.

El borrador del texto que se someterá a votación de la Cámara considera “totalmente incompatible con los valores europeos” la decisión del Gobierno de Viktor Orbán de “prolongar el estado de emergencia indefinidamente” debilitando al Parlamento de Hungría al arrogarse la potestad de gobernar por decreto sin límite de tiempo. El documento apunta también a Polonia al haber cambiado la ley electoral, en contra del criterio del Tribunal Constitucional, para celebrar elecciones presidenciales en plena pandemia.

Dadas las múltiples advertencias formuladas por las instituciones comunitarias a ambos socios, la Eurocámara reclama a la Comisión una “evaluación urgente” sobre las medidas que adoptadas por esos Gobiernos y subrayan la “necesidad inminente” de un mecanismo europeo centrado en “la democracia, el Estado de derecho y los derechos fundamentales”. Los cuatro grupos, además, acordaron que el Parlamento urja al Consejo Europeo para que vuelva a poner en su agenda “los debates y procedimientos” relativos al artículo 7 de los tratados, que implicaría sanciones disciplinarias como la suspensión del derecho de voto en asuntos comunitarios claves.

La pandemia ha acabado por engullir en buena medida el debate migratorio, que había vuelto a implosionar después de que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, decidiera empujar a miles de refugiados a la frontera con Grecia. El Parlamento Europeo llama al “pleno respeto con la Convención de Ginebra y el derecho europeo de asilo” ante las tentaciones de Atenas de suspender las demandas de protección durante un mes, pero sobre todo muestra su preocupación por las condiciones sanitarias de los centros en los que se hallan.

El último ángulo que aborda la resolución es el de las relaciones internacionales. Y ahí la Cámara aboga por seguir el camino contrario al que ha emprendido el presidente norteamericano Donald Trump. En lugar de replegarse, el Parlamento Europeo pide más protagonismo de las instituciones multilaterales: hay que reforzar el sistema de Naciones Unidas, en concreto la Organización Mundial de la Salud, así como la Organización Mundial del Comercio (OMC) para fijar un “catálogo de productos esenciales de emergencia sanitaria” para facilitar su comercio y frenar la especulación que puede incitar una elevada demanda.

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