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La economía china pierde un 6,8% en el primer trimestre del año, el primer retroceso en casi medio siglo

Un hombre, con mascarilla, camina por Beijing, China, este viernes.Un hombre, con mascarilla, camina por Beijing, China, este viernes.THOMAS PETER / REUTERS

El PIB chino perdió un -6,8% en el primer trimestre del año, según datos publicados este viernes por la Oficina Nacional de Estadística. Se trata del primer retroceso en casi medio siglo, provocado por la paralización de su economía a consecuencia de la crisis del coronavirus.

Semejante racha atestigua tanto el vertiginoso desarrollo de las últimas décadas como la dimensión del revés. China no menguaba desde 1976. En aquel año aciago, a los estertores de la Revolución Cultural se sumaron la muerte de Mao Zedong; líder de la República Popular desde su fundación en 1949, la de su primer ministro Zhou Enlai y al menos otro cuarto de millón de personas a causa del devastador terremoto de Tangshan. Su economía se contrajo entonces un -1,6%.

Las cifras de este viernes, además, suponen las más bajas desde 1961, el último año de la Gran Hambruna causada por las erráticas políticas de Mao. El PIB se desplomó de aquella un -27,3% y hasta 45 millones de personas perecieron, según calcula el historiador Frank Dikotter en su libro La gran hambruna en la China de Mao.

Desde entonces, los números del gigante asiático se han mantenido indemnes frente a infortunios como la matanza de Tiananmen de 1989 (4,2%), la crisis financiera en 2008 (9,7%) o la guerra comercial con Estados Unidos desde 2018 (6,7%). El año pasado, el conflicto con la Administración Trump contribuyó a dejar el marcador en 6,1%, un guarismo que ya supuso el peor resultado en casi tres décadas. El resultado del cuarto y último trimestre de 2019 reflejaba un 6%, segundo mínimo histórico consecutivo desde que las autoridades comenzaran a publicar la variación trimestral en 1992. Ahora, no obstante, el coronavirus amenaza con convertir esta progresiva desaceleración en una recesión fulminante.

“El dato de PIB es malo, pero esperado”, apunta Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia de Natixis. “Sin duda lo peor son las ventas al por menor en marzo [-16,1%]. Si las pones frente a la producción industrial para el mismo mes [1,1%] te das cuenta de lo que está pasando: China sigue produciendo más de lo que puede consumir, lo que va a aumentar las presiones deflacionistas. Esto se agravará en abril. El mundo se ha parado, por lo que la demanda externa colapsará”. En un funesto informe publicado esta semana, el Fondo Monetario International adelantaba que la pandemia de la covid-19 provocará la recesión global más dura desde la Gran Depresión de 1930.

El Partido suele fijar su crecimiento de PIB en la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular, celebrada en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. Este año, sin embargo, el acontecimiento ha tenido que ser aplazado sin que se haya establecido una nueva fecha, por lo que todavía se desconoce cómo afectará el virus a los objetivos macroeconómicos del país. El panel de expertos de Reuters pronostica que en 2020 la economía china acabará repuntando un 2,5%. García-Herrero, por su parte, ha rebajado sus previsiones al 1,5%, “ya que no hay demanda suficiente”.

El PIB, no obstante no es la máxima prioridad gubernamental en este momento. Así lo ratificó el primer ministro Li Keqiang en un discurso pronunciado el mes pasado durante una sesión del Consejo de Estado. “No es de gran importancia”, aseguró, “que el crecimiento económico sea un poco más alto o un poco más bajo mientras el mercado laboral permanezca estable”.

El desempleo pasa por ser la clave para reactivar la economía china por los extremos de la producción y el consumo. Los índices de actividad elaborados por la consultora Trivium estiman que su tejido productivo todavía no ha alcanzado su máximo rendimiento y sigue estancando en una tasa que oscila alrededor del 80%. Atajar el desempleo, por otro lado, también es una tarea fundamental dada su capacidad de generar descontento social. En los dos primeros meses del año el paro pasó de un 5,2 a un 6,2%, lo que supone que casi cinco millones de personas han perdido su puesto de trabajo en 2020.

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