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La dimisión del número dos del Ministerio de Salud de Brasil refleja el pulso con Bolsonaro

Bolsonaro gesticula a su llegada este martes al palacio presidencial de Alvorada, en Brasilia.Bolsonaro gesticula a su llegada este martes al palacio presidencial de Alvorada, en Brasilia.EVARISTO SA / AFP

El coronavirus, que ya ha matado a 1.532 personas en Brasil y ha contagiado a más de 25.000, se ha cobrado este miércoles la primera víctima política. El número dos del Ministerio de Salud del país, Wanderson de Oliveira, ha presentado su dimisión, según ha informado el propio departamento. Su renuncia refleja las enormes tensiones entre el presidente, Jair Bolsonaro, y los responsables de la gestión sanitaria, liderados por el ministro Luiz Henrique Mandetta, por sus discrepancias sobre cómo gestionar la crisis generada por la covid-19.

Mientras Bolsonaro desoye las recomendaciones sanitarias más básicas y se pasea saludando a grupos de admiradores, Mandetta insiste a diario en que el aislamiento social es la medida más eficaz contra la propagación de la enfermedad y apela constantemente a las evidencias científicas.

De Oliveira, mano derecha del ministro, ha escrito una carta de despedida a su equipo en la que afirma que este va a ser destituido. “Ayer (por el martes) tuve una reunión con el ministro, cuya salida está programada para las próximas horas o días. Desgraciadamente no podemos precisar el momento exacto. Puede ser un anuncio respetuoso a él mismo o puede ser en un tuit”, escribe, según ha revelado el diario Folha.

Mandetta, que es médico y fue diputado dos legislaturas, ya logró evitar su destitución la semana pasada gracias al apoyo de los militares que se sientan en el Consejo de Ministros. Pero este domingo perdió ese vital respaldo cuando afirmó en una entrevista: “Necesitamos tener un discurso unificado. [Porque] el brasileño está en la duda. No sabe si escuchar al ministro de Salud o al presidente”. Los uniformados consideran ese tipo de declaraciones una muestra de insubordinación, según la prensa local.

Mandetta declaró la semana pasada que un médico “no abandona a su paciente”. De Oliveira era clave en el equipo del titular de Salud, que al llegar se rodeó de técnicos. El ministro ha advertido reiteradamente que solo se iría si el presidente Bolsonaro lo destituye.

Los brasileños asisten hace semanas al pulso entre el presidente Bolsonaro, de un lado, y de otro el ministro y la inmensa mayoría de los gobernadores, que han implantado cuarentenas en sus estados con el cierre de las escuelas y del comercio. Pese a las medidas, la enfermedad se extiende de las grandes ciudades hacia el interior con fallecidos y nuevos contagiados. Este martes los gobernadores de Río de Janeiro y de Pará revelaron que están enfermos.

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