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La crisis del coronavirus pasa factura a los trasplantes

La pandemia de coronavirus ha puesto patas arriba el día a día de los hospitales. El aluvión de casos graves ha saturado las unidades de cuidados intensivos (UCI) y una cama en ese servicio se cotiza al alza. El objetivo es contener el virus y todo lo que no sea eso o emergencias vitales, puede esperar. Por falta de plazas en las unidades de críticos, algunos programas han tenido que bajar el ritmo, como los trasplantes. La Organización Nacional de Trasplantes confirma que la actividad se ha reducido considerablemente desde el pasado viernes. Los hospitales mantienen solo los trasplantes urgentes y los pediátricos. También se ha reforzado el control sobre eventuales donantes con más pruebas para descartar el coronavirus.

El hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha parado los trasplantes de hígado, riñón y pulmón. “Todos los de adultos, excepto emergencias. Los que sí mantenemos son los de niños”, apunta un portavoz. La mayoría de intervenciones de este tipo, excepto en el caso del riñón, suelen requerir ingreso en la UCI tras la operación.“Los trasplantes son una actividad que compite con la Covid-19 porque las dos tienen lugar en la UCI”, asume la directora de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil. La organización aún está evaluando el impacto de la crisis, pero ya ha confirmado que la actividad ha bajado desde que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decretase el pasado viernes el estado de alarma. Hasta entonces, apostilla Domínguez-Gil, la actividad se mantuvo estable.

La presencia de un virus desconocido en el entorno y pacientes afectados en los hospitales ya puso en alerta a la ONT hace semanas. La entidad ha montado un grupo de trabajo a nivel nacional con todos los responsables autonómicos de trasplantes y el grupo Grupo de Estudio de la Infección en el Trasplante (GESITRA) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. “Emitimos la recomendación de tratar de preservar la actividad y limitar el impacto en la medida de lo que la epidemia lo permita. El mensaje no es la cancelación de los programas, sino preservar todo lo que se pueda”, matiza Domínguez-Gil. En 2019, España realizó cerca de 5.500 trasplantes y se registraron 49 donantes por millón de habitantes.

Los hospitales valoran diariamente cada caso de forma individual. La ONT admite que los pacientes en lista de espera están “preocupados y angustiados”. Domínguez-Gil pide calma y advierte que “cualquier parón será transitorio”. De hecho, los hospitales siguen trasplantando pese a la amenaza del coronavirus. El hospital Gregorio Marañón, por ejemplo, que se encuentra en Madrid, epicentro de la pandemia en España, operó el pasado viernes a un paciente del hígado. “No era grave, pero su pronóstico podía ir a peor pronto, y lo operamos. Ahora se recupera estupendamente”, señala un portavoz del centro.

La ONT insiste en que está garantizado el tratamiento de emergencias vitales o a personas que tengan pocas expectativas de vida en la lista de espera. “La actividad ha caído espectacularmente y estamos en un escenario de ser posibilistas. Necesitas que los donantes estén en UCI y muchos trasplantados postquirúrgicos también. Pero ahora no parece adecuado por el riesgo de infección y la saturación de esas unidades. Hay intervenciones que, por lógica, se posponen, como el trasplante renal de vivo, pero los programas no se pueden cerrar. Hay que estar de guardia porque siempre puede haber emergencias”, valora Jaume Tort, director de la Organización Catalana de Trasplante (OCATT). En el hospital Princesa de Madrid solo tienen programa de trasplante de médula y están interviniendo los casos más urgentes. En el Clínic de Barcelona, más de lo mismo. “Hacemos los casos urgentes. Los trasplantes electivos (no urgentes) se valoran caso a caso”, apunta un portavoz.

Pero el coronavirus no solo se ha apoderado de las UCI, sino también de los coordinadores de trasplantes, en la mayoría de casos, médicos especializados en medicina intensiva y ahora completamente movilizados para atajar la pandemia. El colapso en algunos centros dificulta que los equipos de trasplantes se puedan hacer cargo de una intervención. “Pero hay que estar atentos igualmente, porque si hay un donante joven, vamos a intentar hacerlo. Y si un equipo no lo puede hacer, ya lo hará el de otro hospital. Pero vamos a intentar sacarlo adelante”, matiza Tort.

Las donaciones también se han reducido y su proceso de idoneidad, se ha complicado. Con un virus nuevo circulando por dentro y fuera de los hospitales, los médicos tienen que asegurarse de que un eventual donante no ha contraído la infección en ningún momento y está libre de coronavirus. “A potenciales donantes, si tienen una infección activa cuando fallecen, se les descarta. Al resto de pacientes se les hace un cribado para ver si tienen coronavirus y, si la prueba no es concluyente, se descarta”, resume Domínguez-Gil. En zonas especialmente afectadas por la epidemia, con muchos casos o focos activos, la ONT indica restringir las donaciones.

El impacto en la actividad de donación y trasplantes es generalizado, aunque Madrid, por el colapso sostenido en las últimas semanas, se lleva la palma. La parte buena, insiste Domínguez-Gil, es que esta situación es “transitoria”, mientras dure la alerta. Coincide Tort: “La suerte es que tenemos cierto colchón de tiempo porque el volumen de pacientes graves es bajo”.

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