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La controvertida reapertura de los parques urbanos

Varias personas caminan el pasado domingo por la calzada para mantener la distancia en el viaducto de Segovia, en Madrid.Varias personas caminan el pasado domingo por la calzada para mantener la distancia en el viaducto de Segovia, en Madrid.JUAN MEDINA / REUTERS

El duro confinamiento por el coronavirus ha impedido a los españoles salir a pasear o hacer deporte durante casi 50 días. El pasado fin de semana se permitió la actividad física individual y se vieron escenas de gente corriendo por la calzada para evitar hacerlo por aceras estrechas. ¿Es el momento de reabrir los parques urbanos o eso podría causar un rebrote? Mientras los expertos se debaten entre la idoneidad de la medida y la prudencia, varias ciudades están abriendo progresivamente sus zonas verdes, algo que Madrid descarta por el momento.

La orden del Ministerio de Sanidad que permite el deporte, publicada en el BOE el 1 de mayo, señala que “se podrá circular por cualquier vía o espacio de uso público, incluidos los espacios naturales y zonas verdes autorizadas, siempre que se respeten los límites establecidos en esta orden” y tan solo impide usar las instalaciones deportivas cerradas. “Para posibilitar que se mantenga la distancia de seguridad las entidades locales facilitarán el reparto del espacio público a favor de los que caminan y de los que van en bicicleta”, añade el documento, una cuestión en la que han insistido tanto el Ministerio de Transición Ecológica como el de Transportes y en lo que ya trabajan varias urbes.

La interpretación de la norma depende de los ayuntamientos, que son responsables de la mayoría de parques y jardines urbanos. Valencia y Sevilla reabrieron sus zonas verdes el 26 de abril para evitar que la salida de los niños, permitida aquel día, supusiera hacinamiento en las calles. “En algunas ciudades hay zonas de aglomeración porque no hay espacio físico. Ante eso hay dos opciones, quitar carriles de circulación para que los usen las personas o bien abrir los parques. Creo que ya se podría probar a ir abriendo espacios verdes. Otra cosa es que la policía municipal se encargue de recordar que no puede haber aglomeraciones”, dice Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas). Coincide Pedro Gullón, vocal de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE): “Es razonable abrir los parques para descongestionar las calles, pero es importante evitar que la gente se junte en grupos. Creo que es relativamente fácil de controlar mediante la policía”.

La medida no estaba exenta de riesgo y, de hecho, aquel fin de semana se vieron imágenes de congestión en el Jardín del Turia valenciano. El Consistorio encargó un informe a la Policía Municipal que confirmó que se trató de un momento puntual, por lo que se optó por mantener estos espacios abiertos. En la ciudad también se puede pasear por las playas, aunque está prohibido el baño. Las zonas infantiles, en cambio, siguen cerradas. Ildefonso Hernández considera que es una idea acertada: “En las zonas infantiles los niños tocan superficies que se comparten y se produce el contacto indirecto, y además no se pueden lavar las manos a cada momento. Una cosa es que cada niño lleve su juguete y otra que todos los niños toquen los mismos columpios”.

Aquellas imágenes de hacinamiento hacen que surjan algunas voces contrarias. “Yo sería prudente todavía, porque en los parques se pueden facilitar las reuniones en grupo y ser más difíciles de controlar. Por eso sería mejor esperar a la siguiente fase de la desescalada para abrirlos. Cada paso nuevo que se dé tiene que ser tras confirmarse que no hay una reactivación de la transmisión”, dice Pere Godoy, presidente de la SEE. De la misma opinión es Fernando Simón, director del Centro de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad, que el pasado 2 de mayo desaconsejó abrir esos lugares porque allí es más difícil controlar las aglomeraciones. “El objetivo es que la gente haga deporte y dé paseos, no que salga a charlar dentro de diferentes corros”, apuntó.

Estos temores son los que llevan a Madrid a mantener todos sus parques precintados pese a las críticas recibidas por la concentración de paseantes en la calzada. “En este momento no vemos todavía la apertura de los parques” porque “posiblemente se estarían produciendo aglomeraciones importantes” y “sería muy difícil para la Policía Municipal controlar todo ese trasiego de personas y que se cumplen con las condiciones establecidas para las salidas”, ha dicho este martes el regidor, José Luis Martínez-Almeida. El Ayuntamiento planea peatonalizar algunas calles durante los fines de semana, como Arturo Soria o el paseo del Prado. El paseo del Prado ya se peatonalizaba todos los domingos durante el mandato de Carmena, pero se dejó de hacer cuando se decretó el estado de alarma. La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) ha exigido al regidor que reabra las zonas verdes “en condiciones de seguridad”.

Giuseppe Grezzi, concejal de Movilidad Sostenible de Valencia, ve una parte positiva en las imágenes de corredores por la calzada: “La gente está ganando los espacios en muchas ciudades, donde antes había tres o cuatro carriles para coches ahora se ve gente caminando o en bici. Se puede aprovechar la circunstancia para cambiar la movilidad a una más sostenible y se puede hacer de manera rápida con urbanismo táctico como puede ser ampliar aceras con conos. Es lo que vamos a hacer en Valencia”.

En cualquier caso, la experiencia de Sevilla y Valencia —”En Sevilla el comportamiento de la gente fue bastante bueno, casi todos cumplieron las normas”, dice el Consistorio sevillano— ha llevado a otras urbes a seguir su senda: Barcelona abrió el pasado fin de semana 70 parques de los 146 que estaban cerrados. “Esta apertura se hace con la voluntad de preparar los barrios para que la ciudadanía pueda moverse con seguridad y se planifica bajo dos criterios básicos, la conectividad entre diferentes zonas y para ganar espacios verdes”, explica una portavoz municipal. Las playas siguen allí cerradas. En Valladolid no se han llegado a cerrar las zonas verdes. “Tenerlas abiertas es una forma de esponjar la ciudad y dar más espacio a los ciudadanos”, dice un portavoz del Consistorio. Sí cerró el Campo Grande, el parque más grande de la ciudad, pero reabrió hace 10 días —sin zonas infantiles—.

¿Podría haber un rebrote de covid-19 por los parques? “Los riesgos son más bajos en los espacios abiertos. Aun así, tiene sentido establecer medidas de distanciamiento físico porque allí se pueden juntar muchos millones de personas”, responde Ildefonso Hernández. “Por ahora los paseos no están generando un aumento de la transmisión, la posibilidad de contacto en la calle no es especialmente alta, por eso en muchos países ya se permitía incluso durante el confinamiento. Pero debemos estar vigilantes”, tercia Gullón. Hernández remata: “Cualquier medida que sirva para intentar desahogar las concentraciones de gente es buena, y si abrir los parques ayuda, se puede hacer y ver lo que sucede, no cuesta nada volverlos a cerrar luego”.

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