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La comunidad internacional se lanza a la caza de fondos para los refugiados sirios

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, durante la conferencia de donantes en apoyo a Siria, este martes.El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, durante la conferencia de donantes en apoyo a Siria, este martes.Mario Salerno/EU Council/dpa / Europa Press

La cesta de la solidaridad mundial echa humo. En los últimos dos meses la comunidad internacional ha realizado colectas para los desplazados venezolanos y el acceso de los países más vulnerables a la futura vacuna contra la covid-19. Este martes, las miradas se concentran en Siria con la celebración de una conferencia de donantes auspiciada por la UE y Naciones Unidas, la octava desde que el país se internara hace nueve años en una espiral bélica. Más de 60 países y organizaciones participan por videoconferencia en el evento, cuya recaudación final se espera conocer esta tarde.

Cuando se trata la vertiente humanitaria del conflicto sirio, todas las cifras producen vértigo. Con más de 5,5 millones de refugiados en países cercanos como Líbano, Turquía, Jordania, Egipto e Irak, y más de seis millones de desplazados internos, la contienda se ha convertido en un pozo sin fondo capaz de engullir toneladas de dinero. La UE estima que en los últimos años se han recabado unos 20.000 millones de euros para Siria. Una parte de esa cantidad ha ido a sufragar los ingentes gastos de la acogida por parte de Estados vecinos, pero el montante sigue siendo insuficiente, especialmente tras la pandemia y las nuevas sanciones de EE UU.

“Las necesidades humanitarias siguen siendo enormes en Siria y sus alrededores”, advirtió el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell. El jefe de la diplomacia europea insistió en que ninguna sanción comunitaria contra el régimen sirio tendrá impacto sobre la castigada población civil.

A falta de conocer la cantidad definitiva, la UE anunció compromisos por 2.300 millones de euros, mientras que Estados Unidos contribuirá con 621 millones a la hucha común. Su destino serán los dos programas que la ONU tiene en marcha en la zona. El primero, de ayuda humanitaria en Siria, está dotado con 3.800 millones de dólares (3.400 millones de euros), y ha sido financiado en un 30%. Mientras que el segundo, de 6.040 millones (5.400 millones de euros), destinado a los países de acogida, lo está al 19%. Si no se corrigen, esas carencias amenazan con perturbar la paz social, con los sistemas sanitario, educativo y de empleo al límite. “La tensión entre los refugiados sirios y las comunidades de acogida en Líbano aumentará debido a la crisis económica”, predijo en su intervención el primer ministro libanés Hassan Diab, que lidera el país con mayor tasa de refugiados del planeta.

La videoconferencia debía servir para lanzar el mensaje de que la comunidad internacional no dará la espalda a los refugiados, ni siquiera en plena emergencia sanitaria, pero fue aprovechada por Turquía, hogar de 3,7 millones de refugiados sirios, para elevar el tono contra Grecia y la Unión Europea, a las que ya amenazó antes de la pandemia con dejar su frontera abierta si no crecía su implicación en la crisis humanitaria. “Hay un principio que jamás debemos olvidar. El respeto a los derechos de los que piden asilo. Lamento tener que decir que Grecia no está respetándolo al cerrar sus fronteras y mantener a estas personas en condiciones inhumanas en campos”, atacó el ministro de Exteriores Mevlüt Çavusoglu. “La UE no está prestando atención a estas violaciones y cada vez que puede acusa a Turquía. Llamamos a la UE a que defienda sus propios valores, que son universales, y a Grecia a que respete el derecho internacional”, añadió.

Tanto los países del vecindario sirio como la ONU y la UE señalan que no se recuperará la normalidad por completo hasta que los desplazados puedan regresar a su país con seguridad. Como recordó el alto comisionado para los Refugiados de la ONU, Filippo Grandi, ACNUR calculó este mes que en todo el mundo hay unos 80 millones de refugiados, en torno al 1% de la población global. En esa lista, sirios y venezolanos están a la cabeza. Según Grandi, unos 50.000 desplazados sirios regresaron a su país en 2018, y el doble en 2019. Sin embargo, el cierre de fronteras derivado de la pandemia ha cortado en seco esa tendencia, y la cifra ha bajado este año. “La vuelta debe ser voluntaria, pero cuando pidan volver debe apoyárseles”; instó Grandi.

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