Internacional

La campaña electoral en Estados Unidos entra en la recta final con la pandemia desbocada

Trump en un acto de campaña en Lititz, Pensilvania.
Trump en un acto de campaña en Lititz, Pensilvania.LEAH MILLIS / Reuters

La pandemia se desboca en Estados Unidos, con nuevos récord, en plena recta final de la campaña presidencial. El pasado domingo, Estados Unidos sumaba en un solo día 68.954 casos de coronavirus, según el grupo Covid Tracking Project. Pero el pasado viernes, los afectados por la covid-19 superaban los 82.600, desbancando la cifra más alta que correspondía al pasado 23 de julio, con 66.844 contagiados. Pese al repunte, el presidente Donald Trump se ha levantado esta mañana con furor tuitero declarando: “Los medios de noticias falsas no van a paran de clamar covid, covid, covid de aquí al día de la elección. “¡Perdedores!”. Las cifras están creciendo desde comienzos de octubre y están sobrepasando la capacidad de hospitales por todo el país de la misma manera que en abril sucedía en Nueva York.

El republicano sostiene que, si hay más casos, es porque se están haciendo más pruebas. “Hacemos TEST, TEST y más TEST. Es una conspiración de los medios. Mucha gente joven se cura muy rápido. El 99,9%. La conspiración de los medios es todo el rato muy alta. El 4 de noviembre el asunto cambiará completamente”, ha manifestado Trump a la vez que ha invitado a la población a que acuda a votar.

El presidente vive ajeno a los contagios y los más de 225.000 muertos y sigue su intensa hoja de ruta electoral, intensificada a falta de ocho días para el 3 de noviembre, cuando se decidirá quién ocupa la Casa Blanca por los siguientes cuatro años. Trump tenía este lunes un trazado de saltamontes en el Estado de Pensilvania, donde según la media de sondeos realizada por Real Clear Politics, Joe Bide encabeza las encuestas con un 49,8% frente al 44,9 de Trump. Esos números son más que suficientes para explicar la actividad frenética del mandatario en el Estado natal de Biden. En 2016, Trump arrebató Pensilvania a HIllary Clinton por 44.292 votos, una diferencia en porcentaje de 0,72% en la victoria del republicano, el margen más estrecho dentro de una elección presidencial en ese Estado en 176 años.

Trump sabe que parte de su baza estos días frente a sus entregados seguidores es minimizar la pandemia y exaltar los desafíos económicos que ha comenzado y que cuatro años más le permitirán concluir, azuzando a la vez el miedo al “socialismo” que está por venir si llega a la Casa Blanca Joe Biden.

Con tres distintas paradas en Pensilvania (Allentown, Lititz y Martinsburg) nada más tocar tierra en ese Estado, el presidente Donald Trump declaró a la prensa respecto a la covid-19 que se estaba a punto de cambiar la tendencia y derrotar el virus. “Estamos a punto de doblar la esquina”, aseguró el mandatario, sin ningún dato científico que respalde tan atrevida afirmación y con la realidad del incremento de contagios golpeando duramente a la sociedad estadounidense.

El mandatario siguió su retahíla de acusación a todos los medios que no le son favorables (todos excepto la cadena FOX) de contar noticias falsas respecto a la pandemia, a pesar de que las cifras dicen que más de 225.000 personas han muerto en Estados Unidos de un virus que Trump insiste en denominar “el virus de China”. Los norteamericanos contagiados ascienden a más de ocho millones y medio. Hoy, The New York Post, el diario sensacionalista de la ciudad de Nueva York, cuna del magnate Donald Trump, ha dado su apoyo sin fisuras en su editorial al presidente para que revalide cuatro años más en la Casa Blanca. El diario pide el voto para el republicano porque considera que con Trump la recuperación económica tras la pandemia será más fuerte y rápida, al igual que lo fue antes de la crisis del coronavirus. “Podemos regresar a la creación de empleo explosiva, el aumento de los salarios y la prosperidad general que teníamos antes de la pandemia”, explica el diario, que confía en que el presidente dejará atrás “el annus horribilis 2020”.

La Bolsa caía este lunes con los inversores en Wall Street reaccionando a la última gran ola de casos de coronavirus en Estados Unidos, con casi 69.000 nuevos contagios el pasado domingo, y el famoso paquete de ayuda económica en punto muerto por las luchas partidistas, dejando a su suerte a los negocios que luchan por sobrevivir y a millones de norteamericanos que están sin trabajo debido a la pandemia.

El índice bursátil S&P 500 ha caído más de un 2,5%, su mayor descenso desde finales de septiembre. La bajada de este lunes, añadida a un pequeño declive de la semana pasada, significa que S&P 500 está cerca de perder todas las ganancias acumuladas desde principio de octubre.

Mientras tanto, el entorno de la Casa Blanca sigue en el foco del contagio de la covid-19, con al menos cinco positivos en el círculo íntimo de trabajo del vicepresidente Mike Pence, que es precisamente el encargado de coordinar la respuesta a la pandemia. A ocho días de las elecciones, sin embargo, nadie quiere oír hablar de aflojar el ritmo de la campaña o suspender actos. El jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, ha apelado a cuestiones de privacidad para defender que no se ofrezcan más detalles del brote ni más nombres de quién podría estar contagiado.

Preguntado por la falta de máscaras en los eventos de campaña, Meadows ha venido a decir en la CNN que el Gobierno renuncia a tratar de evitar la propagación del virus y que coloca todas las esperanzas de mejora de la situación en el perfeccionamiento de los tratamientos y la llegada de una vacuna. “No vamos a controlar la pandemia”, ha dicho Meadows. “Vamos a controlar el hecho de que tendremos vacunas y tratamientos”. La pandemia no puede ser frenada, ha añadido, “porque es un virus contagioso como el de la gripe”.

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