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La Autoridad Fiscal alerta de que la deuda pública puede alcanzar el 124% del PIB y que hará falta un ajuste como el de la pasada década

La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero.La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero.Efe

La Autoridad Fiscal alerta de que la deuda pública puede dispararse hasta el 124% del PIB en 2021 y que el rebote de la economía del año que viene será claramente incompleto. El organismo encargado de velar por las cuentas públicas ha valorado el Programa de Estabilidad que el Gobierno remitió el pasado viernes a Bruselas. Y sus conclusiones son preocupantes: los ingresos públicos irán mucho peor de lo que espera el Ejecutivo, y la deuda alcanzará unos niveles que requerirán “necesariamente una estrategia fiscal que garantice su sostenibilidad”, señala el informe publicado este miércoles. Y añade que “para mantener estable en 2030 el nivel de deuda de 2021, sería necesario realizar un ejercicio de consolidación fiscal similar al realizado en la década pasada”.

Es decir, la crisis causada por el virus obligará a tomar medidas para ajustar un agujero presupuestario que en el peor de los escenarios podría desviarse hasta el entorno de los 160.000 millones de euros, prácticamente lo que se gasta en pensiones. Con un matiz importante: hay que distinguir entre las medidas a corto plazo y a largo. En el corto se debe evitar la destrucción del tejido productivo con iniciativas bien diseñadas y temporales, que suponen suspender la disciplina fiscal durante 2020. Sin embargo, al mismo tiempo también hay que trabajar desde ya para elaborar un Plan de Reequilibrio que reconduzca el desfase de las cuentas públicas, ya sea con recortes del gasto o con subidas de impuestos, según ha reclamado la presidenta de la Autoridad Fiscal, Cristina Herrero, durante la rueda de prensa de presentación del informe.

De acuerdo con la Ley de Estabilidad Presupuestaria, el Gobierno puede saltarse la senda de déficit prevista al ocurrir una catástrofe o una situación de emergencia. Sin embargo, esta misma legislación fuerza al Ejecutivo a aprobar un Plan de Reequilibrio, que tendría que votarse en Las Cortes y ser examinado por la Autoridad Fiscal.

En medio de la elevada incertidumbre creada por la pandemia, La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha elaborado dos escenarios. En el primero hay una desescalada como la que ha planeado el Ejecutivo, y este año la economía cae un 8,9%, una cifra cercana a la que prevé el Gobierno. Sin embargo, la recuperación se quedaría mucho más corta: un 4,8% frente al 6,8% que vaticina el Ejecutivo para 2021. O lo que es lo mismo, la actividad tardará más en recobrarse y “la recuperación no será completa”, ha explicado Herrero.

Bajo este supuesto, el déficit se colocará este año en el 10,9% del PIB, y al año siguiente solo bajará hasta el 7,5%. En consecuencia, la deuda subirá hasta el 115% del PIB en 2020 y el 117% en 2021. El empleo caerá lo mismo que calculaba el Ejecutivo. Pero la recuperación para el año próximo será menor: solo un 2% frente al 9% que se perderá este año. Si bien ese 9% de caída incluye a los trabajadores en ERTE. Esta diferencia en la recuperación del mercado laboral se debe, en parte, a que la Airef cree que el empleo público aumentará mucho este año por la sanidad y disminuirá el que viene. Además, sostiene que en torno a un 30% de los afectados por los ERTE no recobrará el puesto de trabajo.

En el segundo escenario se contempla un rebrote estacional del coronavirus, en el que la población se confinaría durante un mes adicional en otoño y en el que se considera que la mayor duración de la pandemia provocaría mayores dificultades financieras y un menor crecimiento del comercio mundial. En este caso, el producto interior bruto se hundirá un 11,7% en el año en curso para recuperarse solo un 5,8% en el siguiente. El déficit de las Administraciones alcanzará el 13,8% del PIB en 2020. Y en 2021 todavía estará en el 9,4%. Así, la deuda escalará hasta el 122% del PIB al cierre de este año y el 124% en el próximo. El Ejecutivo no daba en su programa una proyección del endeudamiento para el año que viene. “La posición fiscal de partida representa una dificultad añadida a la hora de afrontar los retos de la crisis”, destaca el documento.

Menos recaudación

Las medidas aprobadas por el Gobierno, como los avales y los ERTE, mejorarán la actividad entre un 2% y un 3% en ambos escenarios. Y su coste se situará entre los 3,3 y los 4,2 puntos del PIB (entre 33.000 y 45.000 millones de euros). Dicho esto, el organismo se queja de la ausencia de concreción en las medidas y de que todavía falta información sobre cómo se van a aplicar las suspensiones temporales de empleo.

Por otra parte, la Airef considera que se recaudará bastante menos de lo que espera el Gobierno. Critica que en las estimaciones de Hacienda la caja del IRPF solo retroceda un 2% y que por IVA solo se pierda un 5% pese a que el consumo se desplomará un 10%. Mientras que el plan de Estabilidad dice que los ingresos públicos se colocarán en el 41,2% del PIB, la Autoridad Fiscal cree que rondarán el 39,5%. La diferencia entre las dos previsiones supera los 15.000 millones de euros, el equivalente a lo que se estaba gastando al año en prestaciones de desempleo hasta que llegó esta crisis.

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