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La ausencia del Rey en Barcelona desata una tormenta política

El presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes, interviene en presencia del rey Felipe VI, al inicio del acto de inauguración del año judicial, el pasado 7 de septiembre.
El presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes, interviene en presencia del rey Felipe VI, al inicio del acto de inauguración del año judicial, el pasado 7 de septiembre.J.J. Guillén / EFE

El acto anual de entrega de despachos a la nueva promoción de jueces se convirtió ayer en una tormenta perfecta que llegó al seno de la coalición de Gobierno. El presidente del Poder Judicial y los partidos de la oposición evidenciaron su malestar con la decisión del Ejecutivo de impedir la presencia del Rey. “Sentimos un enorme pesar”, dijo Carlos Lesmes, quien reveló además que Felipe VI le había telefoneado. Según su versión, el Monarca le trasladó que le habría “gustado estar” en el acto. Esa llamada desató las críticas de los ministros de Unidas Podemos, que acusaron al Rey de falta de “neutralidad política”. El PSOE guardó silencio.

La mayoría de los integrantes de la nueva promoción de jueces españoles, formada por 33 mujeres y 29 hombres, recogieron ayer sus despachos en la Escuela Judicial de Barcelona en medio de una tormentosa polémica por la ausencia de Felipe VI que acabó en un todos contra todos. Por primera vez desde que asumiera la jefatura del Estado, el Rey no presidió la cita y lo hizo en su lugar el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, que dejó claro en su discurso la indignación que se extiende en un sector de la carrera y del CGPJ.

El presidente del Poder Judicial, que se encuentra en funciones desde hace dos años ante el bloqueo del PP a la renovación del órgano, fue directo. Sus primeras palabras las dedicó a la inasistencia del Monarca, al que calificó de “símbolo de la unidad y permanencia del Estado”. “La presencia del Rey en el acto de entrega de despachos a los nuevos jueces va mucho más allá de lo protocolario. Tiene una enorme dimensión constitucional y política”, dijo. Y añadió: “La Justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey”.

Tras su discurso, y justo antes de la conclusión del acto, Juan José Ballesteros, vocal del CGPJ, se levantó y pidió a los presentes que gritasen “con toda moderación, pero también con toda convicción”, un “¡viva el Rey!”. Muchos lo secundaron. Entre ellos, el propio Lesmes, que después relataría en una conversación privada con algunos de los asistentes que el jefe del Estado le había telefoneado y le había dicho que le habría “gustado estar” en esta cita, según confirmaron fuentes del órgano de gobierno de los jueces.

Esa revelación acabó por incendiar la jornada. Al malestar expresado por el presidente del Poder Judicial y las críticas vertidas por los partidos de la oposición a la decisión del Gobierno de impedir al Rey acudir a la cita se sumaron entonces los ataques de varios miembros de Unidas Podemos. La Casa del Rey trató de quitar hierro a la llamada de Felipe VI calificándola de llamada “de cortesía” y “sin consideraciones institucionales”, pero desde Unidas Podemos se consideró una falta de neutralidad del Monarca, informa Inés Santaeulalia. El ministro de Consumo y líder de IU, Alberto Garzón, llegó a acusar al Rey de “maniobrar” contra el Gobierno de coalición y tildó su posición de “sencillamente insostenible”. El vicepresidente segundo del Gobierno y secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, tuiteó: “Respeto institucional significa neutralidad política de la jefatura del Estado, renovación de los órganos judiciales en tiempo y forma, actuaciones de la fuerza pública proporcionales. Art. 1.2 CE: La soberanía reside en el pueblo español del que emanan todos los poderes del Estado”. El líder del PP, Pablo Casado, aseguró después que si el presidente Pedro Sánchez “no desautoriza inmediatamente” a sus ministros será “responsable de la más grave crisis institucional de nuestra historia reciente”. “Y actuaremos con firmeza contra esta subversión del orden constitucional”, agregó. También la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, pidió al presidente que saliera en defensa del Jefe del Estado. El sector socialista en el Gobierno guardó silencio.

El ambiente ya venía enrarecido desde que se conoció que el Rey no asistiría al acto oficial. “Este acto está un poco empañado”, expuso la número uno de la nueva promoción de jueces, Cristina Menéndez, durante la lectura de su discurso, en el que lamentó las ausencias de los compañeros que se habían visto “desencantados”. De los 62 nuevos jueces, 47 acudieron al evento. De los 15 que faltaban, nueve ya habían comunicado antes de esta semana que no asistirían, según fuentes del CGPJ. “Dados los últimos acontecimientos y ante el abrumador silencio de todas las instituciones públicas, no puedo dejar pasar esta jornada sin hacer un alegato en favor del poder judicial, que jamás debería ser usado como moneda de cambio ni como parte de juegos políticos”, apuntó Menéndez, que remachó: “Está en juego el Estado de Derecho, sustentado en la imprescindible y anhelada división de poderes”.

La ausencia de Felipe VI ha provocado el enfado de parte de la carrera. Las principales asociaciones judiciales han manifestado públicamente su indignación, numerosos miembros de la carrera han subido fotos de Felipe VI a sus redes sociales y la nueva promoción de jueces, protagonista del acto de ayer, debatió incluso si boicotear el evento. “Lo que más indigna es que el Gobierno no nos ha explicado las razones concretas para tomar esta medida”, explica un magistrado.

El presidente del Tribunal Constitucional, Juan José Rivas, tampoco estuvo en el acto. Su presencia estaba confirmada, pero el miércoles comunicó a Lesmes que no acudiría por problemas de agenda. Junto al presidente del Poder Judicial sí estuvieron el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, y la fiscal general del Estado, Dolores Delgado. Campo justificó el jueves la ausencia de Felipe VI por la necesidad de “proteger las instituciones”, entre ellas la Monarquía, sin dar más detalles. Parte de la carrera judicial, en especial el sector conservador, lo interpreta como una cesión del Gobierno al independentismo y un desaire a la magistratura y al propio Monarca.

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