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Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 47)

UN LIBRO: El hombre es un gran faisán en el mundo, de Herta Müller

Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 47)

El Nobel de literatura es ese premio que valoran los que quieren descubrir algo y que desprecian los que lamentan que no lo ganara Philip Roth. Por qué querrían darle un premio despreciable a su escritor favorito ya es otro tema. El caso es que en 2009 la Academia Sueca pronunció el nombre de Herta Müller y los lectores en español descubrimos que llevaba más de una década traducida a nuestro idioma. También descubrimos que pertenecía a la minoría germana de Rumanía.

Esa circunstancia es clave en El hombre es un gran faisán en el mundo, que relata la kafkiana espera de una familia de esa minoría. Su intención es salir de un país en el que son pobres sin dejar de ser vistos como parte de los invasores derrotados en la Segunda Guerra Mundial. Escrita en capítulos cortos y cortantes, la novela de Müller traza el asfixiante retrato coral de una aldea en tiempos de Nicolae Ceaucescu. Como le dice un niño a la maestra, si el conducator es “el padre de nuestro país, mi padre es el secretario general de nuestra casa”. La maestra es la que quiere emigrar a Alemania con sus padres. Su madre tuvo que prostituirse en Rusia para sobrevivir en un campo de refugiados durante la guerra. Ahora es ella la que tiene que hacerlo para asegurarse los pasaportes que necesitan. Lo terrible de un libro como este es el contraste entre lo que cuenta y el tono en que lo cuenta, inocente, sin dramatismo: sujeto, verbo y predicado, punto y aparte. A sangre y fuego. En rumano, contaba la autora en una entrevista, ser un faisán es ser un fracasado, un ave que no puede volar. Presa fácil para los cazadores. Javier Rodríguez Marcos

El hombre es un gran faisán en el mundo. Herta Müller. Traducción de Juan José del Solar. Siruela. Disponible en Todos tus libros, Amazon y Fnac.

UN DISCO: Underachievers Please Try Harder, de Camera Obscura

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Camera Obscura es lo mejor que le ha pasado a Glasgow desde Belle & Sebastian, o, por qué no, su reverso girlie. Buena muestra de ello es la oda al fracaso sentimental y no solo sentimental que constituye este, su segundo álbum, en el que el furor y la tristeza ilusa del retropop adolescente de su predecesor, el inolvidable y aún en bruto Biggest Bluest Hi-Fi, se moldeó hasta alcanzar una pureza y una profundidad tan difícilmente superables que después de él, no hubo otro remedio que empezar a dibujar un nuevo horizonte, el del luminoso, juguetón y clásico Let’s Get Out of This Country.

Precisamente, ese, su predecesor, se abre con una de las mejores answers songs que se ha escrito jamás, un Lloyd, I’m Ready to Be Heartbroken –en respuesta al mítico Are You Ready to Be Heartbroken? de Lloyd Cole and The Commotions–, cuyo arrebatador y aparentemente ingenuo cinismo empezó a dibujarse en pequeños abismos pop sixties como el redondo Teenager, y A Sisters Social Agony, en los que la ironía del perdedor –la perdedora, en realidad–, y su inevitable desencaje existencial se hizo más encantadoramente feroz. También aquí se amplió la paleta de colores, siempre pastel (Before You Cry), de la banda, además del aspecto narrativo (Books Written For Girls) y hasta el mimético: Your Picture retrocede hasta el Songs of Leonard Cohen de 1967 y trata de llevárselo a su terreno, con éxito. Sí, podría decirse que Underachievers Please Try Harder –título que reformula la máxima de Beckett, aquella que nos anima a fracasar mejor– es un brillante ejercicio de transición, una despedida al viejo yo que también supone una bienvenida al nuevo; ideal, por qué no, para los tiempos de transición que vivimos. Laura Fernández

Underachievers Please Try Harder. Camera Obscura. 2003. Elefant. Disponible en Spotify y otras plataformas.

UNA PELÍCULA: Supersalidos, de Greg Mottola

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Hasta la llegada de la covid-19, y por tanto hasta el cambio de perspectiva que sufrirán las relaciones humanas, Supersalidos era la mejor comedia del siglo XXI con su retrato perfecto del comportamiento de varias generaciones. Su título en español no hace justicia a una película en estado de gracia, capaz de burlarse de todo y de todos, con chispa, actores brillantes y la mejor subtrama de los últimos tiempos del cine: las aventuras de McLovin. Seth Rogen (que se guarda un pequeño personaje) y Evan Goldberg escribieron un guion (lo iniciaron a los 13 años, para describir sus experiencias en los años noventa en Vancouver) a prueba de bombas, impecable, que crece gracias a la actuación de los actores. Como Michael Cera y Jonah Hill, que encarnan a dos estudiantes a punto de abandonar el instituto lanzados a su última fiesta y a la separación de una amistad que hasta ese momento era firme como una roca.

Hasta ahí, el filme funciona a toda máquina. Pero Supersalidos multiplica su potencia con el personaje de Foller, otro estudiante al que da vida Christopher Mintz-Plasse, que se inventa un carnet de conducir expedido en Hawái para poder comprar alcohol con el nombre de McLovin. Las salvajes aventuras de McLovin y dos policías hambrientos de jarana que se cruzan en su camino, las correrías de este trío insospechado superan las expectativas del público. Nacida de la cantera del productor y director Judd Apatow (y probablemente la mejor película surgida de ese grupo de amigos, que incluyen, además de los mencionados, a Dave Franco, Danny McBride o Bill Hader), Superbad, su más preciso título en inglés, contiene además el debut en el cine de Emma Stone. Es el momento de reír un poco en esta cuarentena. Y reír con inteligencia. Gregorio Belinchón

Supersalidos. Greg Mottola. 2007. Disponible en Netflix.

UNA SERIE: Lo que hacemos en las sombras

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Un grupo de vampiros comparte piso en el mundo actual. Ese es el punto de partida de la película Lo que hacemos en las sombras, una comedia de 2014 dirigida (y protagonizada) por Taika Waititi y Jemaine Clement que rápidamente se convirtió en una cinta de culto. Rodada como un falso documental, retuerce el género de vampiros hasta el absurdo llevándolo a la cotidianeidad del día a día. Porque estos chupasangres tienen los mismos problemas que cualquier ser humano, además de sus problemas de vampiros. El tema daba juego y el propio Clement supo verlo y convertirlo en una serie que mantiene bastante del filme original pero incluye algunos hallazgos que la convierten en una historia incluso más descacharrante que la original. La idea del vampiro de energía (un humano que, con su aburrida charla, absorbe las fuerzas de quienes le escuchan) es brillante. También la incorporación de una vampiresa al grupo de compañeros de piso y el mundo de posibilidades que abre una mirada femenina. En la segunda temporada, ahora en emisión, gana protagonismo el ayudante humano de uno de los vampiros, Guillermo, convertido ahora, sin que su amo lo sepa, en un peligro para sus compañeros de piso.

Ahora que la dramedia está en auge y que muchas comedias aspiran a trascender tocando temas serios y con miradas autorales, dejando la risa a un lado, tiene especial mérito que una producción logre hacer reír de verdad, con carcajadas. Lo que hacemos en las sombras es ligera, nada pretenciosa, bastante absurda y muy divertida desde el principio. Es curioso cómo la historia de un grupo de gente que se pasa la mayor parte del tiempo confinados en casa puede resultar tan refrescante en los tiempos que corren. Natalia Marcos

Lo que hacemos en las sombras. Jemaine Clement. FX. 2019. Disponible en HBO España.

UN CÓMIC: Elefantes el el cuarto, de Sindy Elefante

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Sin una tradición tan establecida como la argentina o la mexicana, el cómic colombiano está viviendo en las últimas décadas un momento de ebullición creativa sin precedentes, que pese a las dificultades está consiguiendo generar un espacio propio y reconocible. Más allá de la obra de los autores y autoras más conocidos internacionalmente, como Power Paola, existe toda una nueva generación que, con la ayuda de activistas como Pablo Guerra o Jim Pluk, están relanzando la escena del cómic colombiano. Festivales como Entreviñetas o pequeñas editoriales como Cohete Cómics, El perro centinela, Rey Naranjo o La Silueta impulsan con su trabajo la obra de creadores como Ana Fino, Truchafrita, Sindy Elefante, Henry Díaz, Zay Cardona o Daniel Liévano, por solo citar algunos nombres de un listado que no para de crecer y que se caracteriza por la irreverencia ante el canon y lo establecido. Obras que rezuman influencias cruzadas de todas las artes y culturas, que buscan una personalidad propia desde la construcción de un espacio casi inexistente.

Sería imposible en el corto espacio de este kit elegir alguno en particular, así que nos dejaremos llevar por la oportunidad de poder adquirir en versión digital la reconocida obra de Sindy Elefante, Elefantes en el cuarto. Una obra de memorias personales que nace desde la universalidad de la evocación proustiana, de los efluvios de esa magdalena recién hecha que la autora transforma en el cóctel de sensaciones desatado por una actividad tan sencilla como ordenar una habitación de infancia. Juguetes, ropa o pequeños objetos se convierten en poderosos reveladores de recuerdos que la autora va dirigiendo desde la nostalgia a una realidad cercana que habla de reconocimiento de la identidad sexual y personal. Un camino inesperado, pero al que se llega con naturalidad, con un comprensión íntima que empodera su discurso y lo libera de aristas. Muy recomendable. Álvaro Pons

Elefantes el el cuarto. Sindy Elefante. Cohete Cómics. Disponible en formato digital en Amazon, Google Books y otras plataformas.

UN VIDEOJUEGO: Night in the Woods

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Night in the Woods es otra muestra del poder narrativo que los juegos indies se atreven a desplegar. El juego, una aventura gráfica en la que controlamos a Mae, una gata antropomórfica que vuelve a su pueblo natal tras fracasar en la universidad, se convierte en un vehículo perfecto para captar el sabor de la vida a determinada edad. Possum Springs, la otoñal localidad en la que viven Mae, su familia y sus amigos, ejerce de espejo de nuestros propios sentimientos: un pueblo venido a menos que contempla con incertidumbre su futuro. En el juego tenemos que gestionar (una mecánica que cada vez está más extendida y profunda) las horas del día, decidiendo si queremos pasar tiempo con nuestros amigos, tocar en nuestra banda o explorar el pueblo y sus secretos. Porque la otra cara de la moneda del juego es una trama de misterio (paranormal) que poco a poco se va tejiendo alrededor de Mae y del pueblo. Desarrollado en 2017 por Infinite Fall, Night in the Woods es un juego único, estimulante, serio y profundo. Jorge Morla

Night in the Woods. Infinite Fall, 2017. Disponible para PlayStation 4, Xbox One, Windows, Nintendo Switch, macOS, Linux, iOS y Android.

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