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Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 40)

UN LIBRO: El capítulo 33 del Quijote, de Miguel de Cervantes

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Muchos devotos del puntillismo crítico afirman que al Quijote le sobran páginas. Pues bien, se refieren a estas, las que ocupa una novelita que se extiende por los capítulos 33 y 34 de la primera parte. Se equivocan. Es cierto que El curioso impertinente no tiene aparentemente nada que ver con la acción de los personajes principales, que Alonso Quijano ni siquiera está presente cuando el cura la lee en la venta de Palomeque y que Cervantes podría haberla sacado de su tocho inmortal para incluirla en las Novelas ejemplares. Todo eso es verdad, pero quien se lo salte se estará perdiendo un experimento moral que parece más de la Viena de 1900 que de La Mancha de 1600 (aunque la trama se desarrolle en la Florencia de Bocaccio y el motivo tenga sus deudas con Ariosto). Francisco Ayala le dedicó un ensayo esclarecedor y utilizó tres palabras para describirlo: “Impulso psíquico morboso”.

¿Y de qué va? Pues de la historia de Anselmo, un hombre felizmente casado con una mujer perfecta (Camila) y que goza de la amistad de un hombre perfecto (Lotario). El problema de Anselmo es que lo tiene todo pero se angustia sin motivo. Es un moderno, un existencialista. Alguien que cambia felicidad por libertad y que se lanza a una búsqueda que una vez iniciada se vuelve imparable: la del sentido de la vida. Por eso convence a Lotario de que pruebe la fidelidad de Camila tratando de seducirla. El resto está en ese novelón que todos los españoles tienen en la sala de estar y al que Stendhal se refería no como un libro sino como “una de las épocas más felices” de su vida. Javier Rodríguez Marcos

Don Quijote de La Mancha. Miguel de Cervantes. Edición conmemorativa. RAE/Alfaguara, 2015. Disponible en Amazon y Fnac. También puede leerse gratis en la Biblioteca Virtual Cervantes.

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UN DISCO: Round About Armstrong, de ¡Zas! Trío

Cuando todo esto pase, que pasará, quedarán muchas cosas en nuestra memoria. En el mundo del jazz, por ejemplo, que está siendo particularmente golpeado por la covid 19, será imposible no recordar a los grandes músicos caídos, auténticas leyendas como Lee Konitz, Henry Grimes y tantos otros. Y en España también recordaremos, con mucho cariño, al excelente saxofonista argentino Marcelo Peralta, residente en Madrid desde 1996 y uno de los grandes jazzistas de nuestro país, que murió el pasado 10 de marzo, convirtiéndose en el primer músico de jazz fallecido a causa del coronavirus. La mejor forma de recordarlo quizá sea, precisamente, la escucha de este recomendable disco: un homenaje al maestro Louis Armstrong en el que su música es llevada a terrenos mucho más abiertos, en un ejercicio que une el respeto por la tradición del jazz y el ánimo de expresarse con un lenguaje libre y espontáneo. Ese ha sido siempre el objetivo principal de este ¡Zas! Trío, grupo formado por Peralta, el estupendo compositor y contrabajista Baldo Martínez y otro clásico de la escena madrileña, el inefable baterista Carlos “Sir Charles” González, desde su formación en 2009. Después de su primer disco, compuesto íntegramente por temas originales y publicado en en 2013, llegó esta sorprendente revisitación de temas popularizados por Armstrong, interpretados con ese afán de libertad e interacción que caracterizaba a ¡Zas!

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Cualquier madrileño con cierto interés por el jazz seguramente habrá visto en directo a alguno de estos tres músicos en cualquier club de la capital. Hoy, que no podemos trasnochar abrigados por los compases del jazz en directo en nuestras ciudades, al menos tenemos discos como este, que en cierta forma nos trasladan a esas veladas musicales. De hecho, el segundo CD del álbum está grabado en directo, y de forma muy cruda: en una de esas noches en las que la música de Marcelo, Baldo y Sir Charles volaba alto sobre algún pequeño escenario. Yahvé M. de la Cavada

Round About Armstrong. ¡Zas! Trío. Karonte, 2017. El disco está disponible en Spotify y otras plataformas.

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UNA PELÍCULA: Cielo sobre Berlín, de Wim Wenders

En este repaso sobre diversos acercamientos cinematográficos a la melancolía, hoy toca transitar por una fina línea, la del anhelo de tener algo y no alcanzarlo, que empuja en algunos casos a la melancolía y en otros a la depresión. En el caso de la enorme Cielo sobre Berlín (1987), de Wim Wenders, su protagonista es un ángel que desde las alturas de la capital alemana –en concreto desde el tejado de la Biblioteca Nacional–, ciudad en la que lleva destinado con un compañero desde el final de la Segunda Guerra Mundial, desea un imposible: ser humano. Ellos tienen un gran poder: insuflar ganas de vivir a quienes pasean por la faz de la Tierra. A cambio los ángeles no pueden cambiar la vida de los mortales ni darse a conocer. Con todo, Damiel se enamora, y quiere hacerse carne para lograr correspondencia a sus sentimientos. Lo hará, no podía ser menos, de Marion, una trapecista de circo, la figura humana, en sus formas y profesión, más cercana a los ángeles.

Wenders, en el momento álgido de su carrera, maneja de forma soberbia los tiempos y las atmósferas, jugando con el blanco y negro para el –llamémosle– cielo, y el color para la Tierra. Usa además Berlín, con su muro, como ejemplo de un mundo abruptamente cortado en dos. Bruno Ganz otorga a Damiel un aire doliente, una capacidad de expresar los estados emocionales que atraviesa con pequeños gestos y miradas, hasta que pasa de testigo a humano activo. Dos mundos separados, una ciudad cortada en sendas partes, dos tonos distintos para la película… Wenders insiste en que tampoco hay tantas diferencias entre las parejas que va retratando con su cámara. Posdata: la película está dedicada a quienes fueron ángeles, “y, en especial, a Yasujirô, François y Andrej”, los guardianes del alma fílmica de Wenders. Gregorio Belinchón

Cielo sobre Berlín. Wim Wenders. 1987. La película está disponible en Filmin, Amazon Prime Video y Rakuten TV.

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UNA PELÍCULA: The Morning Show

Era la gran carta de presentación de la entrada de Apple en la producción propia de series. Buena parte de los 15 millones de dólares que, supuestamente, cuesta cada capítulo de The Morning Show, y que la convierten en una de las series más caras de la historia, va a parar a su elenco protagonista. Porque este es el regreso a la televisión de Jennifer Aniston 15 años después del final de Friends. La réplica se la da Reese Witherspoon, que cotiza al alza en la pequeña pantalla desde que llegara como un vendaval con Big Little Lies. Steve Carell también regresaba a la televisión con este drama. Sin embargo, las primeras reacciones de parte de la crítica fueron muy frías. Es lo que tiene que tus capítulos menos redondos sean los primeros.

The Morning Show iba a seguir la lucha de egos entre las presentadoras de un programa matinal. Pero entonces llegó el Me Too y Matt Lauer, copresentador del magacín Today en NBC entre 1997 y 2017, fue despedido tras ser acusado de comportamiento sexual inapropiado. Entonces, Kerry Ehrin tomó los mandos como máxima responsable de la serie y la reescribió en tres semanas para introducir una trama inspirada en la realidad. Quizá eso explique el comienzo titubeante. Por fortuna, todo se endereza y la primera temporada, que va de menos a más, terminó convirtiéndose en uno de los mejores dramas del año pasado. Merece la pena ver en todo momento a una Jennifer Aniston espectacular en un registro alejado de lo que ha frecuentado en su carrera. Atención al octavo episodio, que se remonta al pasado para mostrar cómo la visión de un abusador sexual puede diferir de la de la víctima y la responsabilidad de quienes ocultaban e incluso reían ciertos comportamientos. Natalia Marcos

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The Morning Show. Kerry Ehrin. Apple TV+. 2019. La primera temporada de la serie se puede ver en Apple TV+.

UN CÓMIC: El día 3, de Laura Ballester, Miguel Ángel Giner y Cristina Durán

Para los valencianos es muy complejo hablar del 3 de julio de 2006. Muchos de nosotros y nosotras cogíamos habitualmente esa línea de metro, habíamos pasado mil veces por esa curva. Despreocupados, leyendo, oyendo música o simplemente adormilados hacia el trabajo. Y, de repente, fuimos conscientes del horror. Del sudor frío que te empapa cuando piensas que solo unas horas separaban tu tren habitual del que salió de las vías. Que podías haber sido una de las 43 muertes desgarradas. El primer pensamiento es egoísta, es inevitable. El segundo es de preocupación por si alguna de las personas a las que quieres podía estar allí en ese momento. Llamabas nervioso a unas y a otros, esperando que alguien contestara a la llamada. El tercer pensamiento vino más tarde: la indignación por la mentira, por el olvido de las víctimas, por la negación de las pruebas. Un sentimiento que creció entre los valencianos y valencianas y se expresaba cada día 3 en la Plaza de la Virgen, en un silencio que se convirtió en atronador el 3 de mayo de 2013.

Hubo muchos relatos de los hechos, pero era muy difícil escribirlos desde la necesaria objetividad de los hechos, porque el dolor y la indignación de las víctimas se escurría y se colaba por cada palabra, por cada renglón. Sin embargo, Laura Ballester, Miguel Ángel Giner y Cristina Durán encontraron en el cómic un lenguaje perfecto para contar los hechos desde la rigurosa objetividad periodística, pero aprovechando la carga simbólica de los dibujos para dar voz al luto de las víctimas, denunciando su olvido, su manipulación. El día 3 es periodismo puro, que volvía a encontrar en la historieta un poderoso aliado, en un esfuerzo galardonado merecidamente con el premio Nacional de Cómic 2019. Álvaro Pons

El día 3. Laura Ballester, Miguel Ángel Giner y Cristina Durán. Astiberri, 2018. El libro se puede adquirir en formato digital en la web de la editorial.

UN VIDEOJUEGO: Uncharted 4

Las aventuras tridimensionales son un vehículo perfecto para recoger el espíritu lúdico del universo cinematográfico de Indiana Jones: una receta hecha de acción sana, historias trepidantes, un punto de arqueología mística y, sobre todo, carisma a raudales. Dejando a un lado las (generalmente malogradas) adaptaciones del propio Jones y de Lara Croft, un personaje en pleno proceso de refundación (una refundación que empieza por alejarse de la hipersexualización), lo cierto es que, en el mundo del videojuego, el mejor sucesor del muy querido Indi es sin duda Nathan Drake, el protagonista de la saga Uncharted. Valiente, bocazas, bobalicón a veces pero con un innegable buen fondo, la saga creada por Naughty Dog (en 2007, 2009 y 2011) fue en principio una trilogía estupenda, pero tocó techo con Uncharted 4: El desenlace del ladrón, en 2016. Un juego redondo que mejoraba en todo a sus predecesores: persecuciones, combates, fases de sigilo y plataformas, todo alrededor de la historia de unos personajes inolvidables (Elena, Sully), y de una historia personalísima y redonda. Jorge Morla

Uncharted 4. Naughty Dog, 2016. El juego está disponible para PlayStation 4.

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