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Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 16)

UN DISCO: Underground, de Thelonious Monk

Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 16)

Hoy estamos acostumbrados a que la imagen sea, a menudo, mucho más importante que el contenido, pero que en 1968 un disco de jazz se comercializase poniendo más foco en su portada que en la música que contenía era todo un hito. Así ocurrió con Underground, un extraordinario artefacto con el que los ejecutivos de Columbia quisieron modernizar la imagen del genial Thelonious Monk, representándolo como un misterioso combatiente de la Resistencia francesa contra los nazis. El disco no fue precisamente el éxito que esperaba el sello, pero pasó a la historia como la última obra maestra del grupo más longevo del pianista, y su portada ganó un Grammy y un lugar en la memoria de la cultura popular del siglo XX.

Más allá de su carismática cubierta, Underground es un álbum extraño, envuelto en cierto aire melancólico, aunque no contenga música triste o lánguida. Quizá sea por algunas de sus composiciones, como la enigmática Ugly Beauty, la entrañable Boo Boo’s Birthday o su personal relectura de Easy Street, que evocan perfectamente el momento vital en que se encontraba Monk: agotado físicamente tras girar incansablemente por todo el planeta durante años, en delicado estado financiero, a pesar de esa frenética actividad, y con su discográfica cada vez menos interesada en un músico que no tenía pinta de ir a subirse al carro de los sonidos provenientes del rock que estaban marcando el rumbo de nuevas (y más comerciales) propuestas jazzísticas. El jazz ya no estaba de moda, y el pianista, que cuatro años antes había protagonizado la portada de la revista Time, tampoco. Monk nunca fue cool, a pesar de lo que hoy pueda parecer, pero sí un clásico entre clásicos. Y cincuenta años después, este fabuloso disco de portada abigarrada y surrealista es un lugar al que volver una y otra vez. Yahvé M. de la Cavada

Underground. Thelonious Monk. Columbia, 1968. El disco se puede escuchar en Spotify, YouTube y Apple Music.

UN LIBRO: Confiado, de Juan Antonio González Iglesias

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Juan Antonio González Iglesias, uno de los grandes autores españoles vivos, se ha ido convirtiendo en el poeta ideal para un confinamiento. Primero, porque una vez aplazados los Juegos de Tokio, leer sus Olímpicas (2005) podría ser el consuelo de los amantes del deporte (no en vano ‘Lanzador de martillo’, dedicado a Koji Murofushi, campeón en Atenas 2004, se publicó en el diario Marca). Segundo, porque Un ángulo me basta (2002) es un canto a la serenidad del que no siente que renuncia a nada cuando se queda (voluntariamente) en casa con “un libro y un amigo, un sueño breve”, como quería la Epístola moral a Fabio– Incluye además un ‘Arte poética’ que dice: “Si no quieres quedarte a mirar la tormenta / yo la miro por ti”. Tercero, porque Esto es mi cuerpo (1997) es un hito en la poesía española contemporánea por lo que supone de síntesis entre epicureísmo clásico y radical modernidad, entre espiritualidad sabia y homoerotismo celebratorio.

Juan Antonio González Iglesias es profesor de latín en la Universidad de Salamanca y hace unos días su rector le pidió que escogiera un poema suyo apropiado para esta crisis. El elegido fue el que da título a su séptimo libro, Confiado (2015), “un canto a la lentitud y lo sencillo”, que su autor introdujo con estas palabras: “Aristóteles define el miedo como un sufrimiento anticipado, por un mal que nos aguarda en el futuro. Ahora es el momento de lo contrario: pre-sentir el futuro como un bien”. El poema comienza así: “Pongo mi corazón en el futuro. / Y espero, nada más. / De los dos monosílabos prefiero / el más claro, el sencillo, el que despliega / un lienzo en el que todo / podrá ser. El amor / dará firmeza a lo que digo. Estoy / con los que creen sin ver, con los que andan / sobre las aguas. Cuando el mundo entero / o mi mundo se hunden / tantas veces, entonces / algo relacionado con los pájaros / o los lirios me salva. / Entonces tengo todas las palabras”. Javier Rodríguez Marcos

Confiado. Juan Antonio González Iglesias. Visor, 2015. El libro está disponible en Todos tus libros, Amazon y Fnac. Una amplia muestra de la obra del autor puede leerse en la web de la Fundación Juan March.

UNA PELÍCULA: Extraterrestre, de Nacho Vigalondo

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Una noche un tipo, llamémosle Julio, se lía con una chica atractiva y chispeante, llamémosla Julia. Acaban en casa de ella, en mitad del madrileño barrio de Malasaña, y lo que solo sería un ligue de una noche se convierte al día siguiente en una pesadilla cercana a la actual. Resacosos, sin saber siquiera si consumaron, descubren que no funcionan los teléfonos. Desde la ventana que da a una calle estrecha, en la que no se escucha ni un ruido, observan una nave extraterrestre: una invasión ha encerrado a esta pareja que no se conoce de nada en un piso al que pronto llegará el novio de ella, y espiados por uno de los más lenguaraces vecinos de la historia del cine (si exceptuamos al de Desayuno con diamantes). En Extraterrestre, Nacho Vigalondo le da una hábil vuelta de tuerca a la comedia romántica y deja un buen ejemplar fílmico de películas de parejas forjadas (y a veces hasta enamoradas) por las circunstancias.

Además, con sus referencias a El ángel exterminador, La piel que habito o a la literatura de Bioy Casares, Extraterrestre muestra su mejor cualidad al sumar esos detalles a su ambición narrativa: lo importante no es el presupuesto sino la historia. Uno podría imaginarse al Vigalondo director pergeñando su diseño artístico igual que los cálculos que hace Julio (Julián Villagrán) del tamaño de la nave a través de lo poco que abarca al grabarla con una pequeña cámara: “Vemos esto, luego debe de ser así de grande lo que no vemos”. Junto a Villagrán, Michelle Jenner enamora con su personaje. Ambos son esos supervivientes que puede que al final tengan un futuro por encima de terrores de otra galaxia y amenazas locales. O no. Gregorio Belinchón

Extraterrestre. Nacho Vigalondo. 2011. La película está disponible en iTunes.

UNA SERIE: Evil

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Con The Good Wife, aquella serie que logró sacar oro de un género tan trillado como los dramas legales trascendiendo y aprovechando el formato, el matrimonio Robert y Michelle King se ganaron la devoción eterna de la seriefilia. Luego vino The Good Fight, una de las primeras series que se atrevieron a incluir en sus tramas, casi en tiempo real, las consecuencias de la llegada de Tump a la presidencia estadounidense. La sátira política Braindead que firmaron en 2016 nunca llegó a España, pero sí lo ha hecho Evil, su última creación. Y vuelve a ser una de las mejores series que podrías estar viendo. Y un gran entretenimiento para los días de encierro.

Un seminarista que trabaja como asesor para la Iglesia Católica, una psicóloga forense y un contratista componen el peculiar equipo que investiga casos de supuestas posesiones demoníacas. Como ocurría en Expediente X, fe y razón chocan y se alían en cada episodio mientras la historia muestra las diferentes formas que puede adoptar el mal en el día a día. La serie, uno de los mejores estrenos de la televisión en abierto estadounidense en los últimos años, combina toques de suspense e incluso ligeras dosis de terror con el característico humor que incluyen los King en todas sus creaciones. Como ocurre en sus series legales, se refugian en un inquietante trasfondo sobrenatural para reflejar el mundo actual con maestría valiéndose de una ironía y una ambigüedad que retrata mucho más de lo que muestra. Natalia Marcos

Evil. Robert y Michelle King. CBS, 2019. La serie, emitida por Syfy, está disponible en Movistar +.

UN VIDEOJUEGO: Undertale

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Las herramientas para hacer un videojuego son cada vez más accesibles, lo que ha llevado a muchos creadores, en tiempos recientes, a expresarse a través de píxeles como antes podrían haberlo hecho componiendo versos o melodías. La democratización, ya se sabe. Toby Fox, en 2015, lanzó un juego que había diseñado, desarrollado, dirigido y hasta compuesto su música: Undertale, un juego modesto en apariencia pero enorme en profundidad y significados. El juego, en el que controlábamos a un niño humano que ha caído en un mundo subterráneo, donde conocía personajes extremadamente carismáticos y se enfrentaba a enemigos en combates por turnos (algo muy similar a Pokémon, para entendernos), explotaba cuando comprendíamos que, además de con violencia, podíamos resolver los problemas y retos que se nos planteaban con ingenio, conversaciones y, sí, amor. No por nada el signo del juego, extendido por todo Internet, es un gigantesco corazón. Un juego que conquistó a todo el que lo jugó y que, poco a poco, ha ido trepando puestos en el canon de los mejores de la historia. Jorge Morla

Undertale. Game Maker Studio. 2015. El juego está disponible para Microsoft Windows, OS X, Linux, PlayStation 4, PlayStation Vita y Nintendo Switch.

UN CÓMIC: Mujeres Topo

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Con la que está cayendo y un tercio de la población recluidos en casa, es difícil no pensar en ese subgénero de las distopías apocalípticas basado en la reclusión de una serie de personajes en un búnker. Obras nacidas generalmente desde la autoconsciencia de la serie B más militante que, tras la máscara de un más que habitual gore y exceso hematológico y violento, esconde agudas reflexiones que van desde las diferencias de clases sociales a la animalidad subyacente en el ser humano, que se libera con agresividad cuando está en cautividad. Deprimentes retratos psicológicos de la especie humana que pueden llevar a imaginar a los que comparten nuestro confinamiento como un peligroso acompañamiento. Afortunadamente, el humor está ahí para poner sentido común en el caos y cuatro grandes de este género en nuestro país se han recluido doblemente: en sus casas y en un búnker virtual. Genie Espinosa, Bea Tormo, Ana Oncina y Clara Soriano (Srta. Lumpy) han llevado sus avatares a un extraño y misterioso espacio subterráneo donde cada día van a compartir reflexiones y aventuras desde cuatro personalidades marcadamente diferentes, pero todas en coincidencia con su lucidez y buen hacer a los lápices. A modo de cadáver exquisito, la narración acaba de comenzar presentando a sus protagonistas y dejando abiertas muchas preguntas: ¿dónde están?¿cómo han llegado?¿qué ha pasado? Ideas apenas esbozadas en un perenne fondo verde que promete muy buenos momentos en estos días de reclusión. Pueden seguirlas en Twitter e Instagram y, ya puestos, sigan sus perfiles, que son siempre interesantes. Álvaro Pons

Mujeres Topo. Genie Espinosa, Bea Tormo, Ana Oncina y Clara Soriano. El webcómic está disponible en su cuenta de Instagram.

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