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Keylor Navas: “Nunca he hecho las cosas pensando en callar bocas”

Después de ser el portero de las tres Champions consecutivas del Real Madrid y de verse orillado por Courtois, Keylor Navas (Costa Rica, 33 años) emigró a París. El PSG buscaba un portero de confianza y él, un equipo que se fiara sin reservas. Juntos, el PSG superó la acumulación de traumas pasados y alcanzó su primera final de la Copa de Europa, y él perdió ese partido por primera vez. Ahora todo vuelve a empezar. El Manchester United visita este martes el Parque de los Príncipes en el primer partido de la fase de grupos de la Champions (21.00, Movistar Liga de Campeones) y unos días antes Navas responde a través de videollamada desde los campos de entrenamiento de Ooredoo.

Pregunta. En el Real Madrid estaba acostumbrado a empezar temporadas después de haber ganado finales de Champions. Esta vez es tras perder una con el PSG contra el Bayern en agosto. ¿Cómo cuesta más volver a empezar?

Respuesta. Siempre va a haber una exigencia en la siguiente temporada, independientemente del resultado de la anterior. Si ganas, te van a pedir que ganes de nuevo y si pierdes te van a pedir que tienes que ganar.

En el PSG había que luchar contra muchos fantasmas del pasado

P. ¿Qué diferencias hay entre prepararse para jugar una final con el Madrid, que lleva 16, y con el PSG, que se estrenaba?

R. Viene siendo lo mismo, porque al final es lo que la gente dice afuera. No tiene que afectarle a uno como futbolista. Todas las finales las he afrontado de la misma manera: con las mismas ganas, la misma responsabilidad, independientemente del equipo. Y creo que para mí lo más importante es no escuchar lo que la gente diga. Todo el mundo ve desde fuera las cosas desde un plano muy diferente al que el futbolista a lo mejor lo puede vivir dentro.

P. Desde fuera, siempre ha parecido que el Madrid afrontaba esas finales con cierta gravedad, mientras que al PSG lo vimos bailando al ritmo de Neymar.

R. Son personalidades… En el fútbol todo el mundo lleva la victoria de una manera, y la concentración antes de un partido de otra manera. Antiguamente, si alguien tenía el teléfono en el vestuario ya era una falta de respeto, porque no estaba concentrado, y hoy en día muchos necesitan tener su música, sus audífonos y concentrarse para el partido de esa manera. Hay que entender a cada jugador, cada personalidad, y lo que a cada uno nos hace entrar en un partido concentrados y ser felices. Para el París, ir pasando fase a fase era ir haciendo historia, y eso era motivo de felicidad para todo el mundo, porque había costado bastante. Creo que estuvimos cerca de ganar, que era lo que nos habría gustado, pero vamos a seguir luchando para conseguir ese sueño.

P. ¿En qué pueden mejorar?

R. Había que luchar contra muchos fantasmas del pasado, de momentos, eliminatorias donde se había perdido, y yo creo que hoy en día ya esas barreras se rompieron y el jugador ya sabe que puede llegar más allá. También creo que esta Champions la vamos a afrontar de una manera diferente: todo el mundo sabe lo que es llegar a una final, y eso creo que ayuda muchísimo.

P. ¿Notó un cambio el día que eliminaron al Dortmund en octavos, después de perder en la ida?

Ahora todo el mundo sabe qué es llegar a una final y eso nos va a ayudar

R. Sí. Había mucha tensión, se vivía en el ambiente en París, por todo lo que hablamos anteriormente que había pasado. Había mucho estrés porque podía pasar lo mismo. Pero sabíamos que teníamos todo para darle vuelta a ese resultado, y así fue. Eso nos dio mucha alegría y nos motivó muchísimo para lo que venía.

P. Su llegada al PSG fue importante para el club, que llevaba mucho tiempo buscando un portero que les diera confianza. ¿Usted también ha notado cambio de pasar de un club que siempre le buscó sustituto (De Gea, Kepa, Courtois…) a la situación actual?

R. Yo sí lo he notado a nivel exterior, pero a nivel de compañeros y del cuerpo técnico no. Siempre que estuve en el Madrid, ellos confiaban en mí al cien por ciento. Aquí, la verdad es que me he sentido muy tranquilo, he tratado de transmitir esa confianza a los compañeros y a toda la gente de fuera. Creo que las muestras de cariño han sido bastante grandes y me he sentido muy querido.

La afición del Madrid exige mucho. Si te apoyan, es que te lo has ganado

P. Cuando el año pasado volvió al Bernabéu con el PSG hizo 10 paradas, su récord en un partido con el Madrid o el PSG. ¿Había cierto sentimiento de revancha?

R. No, porque yo nunca he hecho las cosas pensando: “Le voy a callar la boca a este…”. No, yo lo he hecho porque a mí me gusta, porque quiero ser profesional, porque sé que eso le va a dar alegría a mi familia. Nunca lo pensé así. Traté de disfrutar el partido. Me sentía como en casa en realidad. Fueron muchos años defendiendo esas porterías para el Real Madrid y al estar ahí, me sentía como que era parte de mi vida ya eso, y creo que fue un partido muy bonito, y gracias a Dios las cosas me salieron muy bien. El cariño de la afición, que siempre me dio, es sincero, porque la afición del Madrid es muy exigente y cuando realmente apoyan a un futbolista… —el estadio completo, en general—, es porque es sincero, porque el futbolista se lo ha ganado. Y estoy súper agradecido. Siempre los llevaré en el corazón.

P. ¿Aquel partido fue como la despedida definitiva?

R. Yo siempre me quedo con todo lo bueno que viví en Madrid. El formar parte del Real Madrid fue una experiencia muy linda y trato de ver todos esos momentos como oportunidades de disfrutar. ¿Despedida? Bueno, no lo vi como una despedida, porque al final creo que el Madrid siempre va a estar ahí, y en algún momento, cuando ya no juegue al fútbol, seré un aficionado más del Real Madrid y lo sentiré siempre como mi casa, igual que en los equipos donde he jugado. No me supo a despedida.

P. ¿Ha cambiado mucho como portero desde que llegó hace diez años a Europa?

R. Uno va creciendo siempre. Mentalmente, creo que gracias a Dios siempre tuve una mente fuerte, y he sido un jugador bastante decidido en todo momento. Creo que una virtud que he tenido siempre es que ni en los momentos buenos me he ido al cielo ni en los malos abajo, abajo. Siempre he tratado de tener un equilibrio, y eso me ha ayudado muchísimo. Después, tener grandes entrenadores de porteros me han ayudado muchísimo a desarrollar más mis habilidades: momentos en los partidos en los que he podido tomar buenas decisiones y poder hacer que una de mis virtudes, como es ser rápido y ágil, resalten muchísimo más para achicar espacios, jugar con los pies también, ser uno más…

P. ¿Cómo lleva ese cambio en el papel del portero, al que se le piden más cosas que antes?

R. Me gusta bastante. Siempre he sido alguien que quiere aprender y tratar de mejorar día con día. El papel del portero hoy en día es más participativo, y a mí me gusta, porque no está uno tanto rato ahí parado, viendo el partido, como se hacía antiguamente. Hay que estar más atento, hay que cubrirle la espalda a los centrales cuando están jugando bastante afuera. A la hora de salir jugando también hay que sumar.

Dios me da la fuerza para saber que tengo el talento que me ha dado

P. En la posición de portero, tan solitaria, ¿se nota más el efecto del estadio vacío de los partidos a puerta cerrada? ¿Es más difícil concentrarse?

R. Sinceramente, no lo había ni pensado. A mí me gusta más jugar con el estadio lleno, eso es lógico, es más bonito el fútbol así. Pero también ahora me escuchan más los compañeros. Cuando les hablo, me resulta más fácil que me escuchen. Hay que gritar hasta menos. Si uno quiere hacer bien el trabajo tiene que estar concentrado siempre. Si me ponen a escoger, estadio lleno; pero tampoco ahora es que me sea una dificultad jugar así.

P. Hablaba de la importancia del equilibrio y la fortaleza mentales. ¿Eso es innato, lo trabaja de alguna manera?

R. Para mí, el poder estar siempre en una comunicación con Dios es lo que me da mucha paz. Saber lo que me dice la Biblia es sumamente importante y trato de seguirlo. Sé que soy ser humano y cometo muchos errores, pero a mí Jesús me enseñó que uno tiene que ser humilde, independientemente de la posición en la que esté, que eso no significa nada. Trato de que eso me dé esa estabilidad para los momentos muy buenos disfrutarlos, pero sabiendo que eso no me hace más que nadie. Trato de mantener la calma y que esos logros no se vayan a la cabeza por un mal camino. Y en los momentos difíciles, igual: Dios me da la fuerza para saber que tengo el talento que me ha dado, tengo esas cualidades y esos dones para poder reponerme a esa situación.

P. ¿Sigue dedicando mucho tiempo al estudio de la Biblia?

R. Sí. Gracias a Dios en París pudimos abrir un grupo también: tenemos el estudio de la Biblia aquí, y somos alrededor de 10 personas, y está muy bien. Eso nos ayuda a mantenernos siempre con esa relación personal con Dios, que es lo que para mí es más importante, y siempre tratando de ayudar a los demás, a que puedan tener esa relación con él.

P. ¿Hay algún pasaje que le ayude especialmente?

R. Hay dos que me gustan. Me gusta mucho Gálatas 1:10. Ese creo que ha sido el versículo que realmente cambió mi vida. Lo que dice es que yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios, porque si yo buscara la aprobación de los hombres ya no sería un hijo de Cristo. Muchas veces la pregunta es: ¿para quién hace usted las cosas, para la gente o para Dios? Y yo siempre trato de que las cosas sean para Dios, porque gracias a él es que estamos en este mundo y nos da la salud para poder disfrutar de todo lo que hay en él. Y también me gusta mucho Gálatas 5:22-23, que habla de los frutos del Espíritu Santo, que produce paz, armonía, humildad, dominio propio… y ahí sigue. Creo que son cosas que todos deberíamos tener. Es difícil, pero trato de basarme en eso para tener tranquilidad y dominio propio.

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