Las noticias

Kamala Harris: “Estoy aquí gracias a las mujeres que vinieron antes”

Kamala Harris jura el cargo de vicepresidenta de EE UU con la mano en la biblia sostenida por su esposo, Douglas Emhoff, en el Capitolio.
Kamala Harris jura el cargo de vicepresidenta de EE UU con la mano en la biblia sostenida por su esposo, Douglas Emhoff, en el Capitolio.Andrew Harnik / AP

Kamala Harris se vistió de feminismo para hacer historia. La primera vicepresidenta de Estados Unidos llegó a las escalinatas del Capitolio protegida por un abrigo color morado, símbolo mundial de la lucha por la igualdad de género. A las 11:40 de este miércoles rompió tres techos de cristal: se convirtió en la primera mujer en jurar como número dos de la Casa Blanca, también en ser la primera persona negra y la primera asiática en lograr el cometido. Horas antes, publicó un video en las redes agradeciendo su logro a “las mujeres que vinieron antes”. El mayor reconocimiento se lo dedicó a su madre, Shyamala Gopalan, quien llegó de la India a los 19 años a Estados Unidos, creyendo que en el país “un momento como este es posible”.

Sin mascarilla, con el rostro solemne y la mano en alto, Kamala Davi Harris (Oakland, California, 1964) juró el cargo sobre la biblia del juez Thurgood Marshall, el primer afroamericano en integrar el Tribunal Supremo. En sus memorias, Harris lo califica como uno de sus héroes, una inspiración para su activismo político. En 1992 lo escuchó decir en un discurso: “No podemos jugar al avestruz. La democracia simplemente no puede florecer en medio del miedo”. Su testimonio la empujó a sembrar una carrera de éxitos que se contará en los libros de historia: fiscal de distrito, fiscal del Estado, senadora, y este 20 de enero, la 46° vicepresidenta de EE UU.

“Lista para servir”, escribió Harris en su nueva cuenta de Twitter, @VP, tras jurar el cargo ante la juez Sonia Sotomayor, la primera hispana en el Supremo. Gracias a Harris, también ha hecho historia su marido, Douglas Emhoff, convertido en el primer segundo caballero. Antes de la ceremonia, el expresidente Barack Obama, le susurró: “Estoy muy orgulloso de ti”. Las mascarillas no ocultaban la emoción de ambos mientras chocaban sus puños cubiertos por guantes en la fría, pero luminosa jornada de investidura.

En una jornada plagada de simbolismos, Harris llegó al edificio federal escoltada por el afroamericano Eugene Goodman, uno de los agentes que enfrentó a los atacantes del Capitolio e intentó evitar que llegaran hasta el Senado. El rostro del heroísmo del oscuro episodio. A la salida, acompañó a su antecesor, el republicano Mike Pence, mientras bajaba las escalinatas. Era la imagen de la transición entre dos segundos, después de que Donald Trump se negara a participar en la investidura.

La vicepresidenta tomó juramento en el Congreso que deberá frecuentar más de lo acostumbrado para alguien en su cargo. En las últimas elecciones el Senado quedó dividido en 50 escaños para los republicanos y otros 50, incluidos dos independientes, para los demócratas. Harris podrá romper cualquier posible empate en favor de su partido, dado que su nuevo cargo implica ser también la presidenta de la Cámara alta.

En las militarizadas calles del centro de Washington aparecían algunas jóvenes con camisetas de Harris o de la Universidad de Howard, su primer hogar académico, buque insignia de la educación negra. Arlynne Maxwell, blanca de 40 años, viajó de Utah para felicitar a la exsenadora, aunque fuera a la distancia. En una mano cargaba un ramillete de rosas rojas y en la otra un cartel en el que se leía “Queridas mujeres de color, gracias a las mujeres de color”. “Ellas salvaron nuestra democracia, votaron en cifras récord por una dupla que devolverá la decencia y honestidad a la Casa Blanca”, sostiene Maxwell frente a la cerca policial que impide el paso a la Avenida Pensilvania, donde tradicionalmente se celebra el desfile inaugural, suspendido en esta ocasión por la pandemia y motivos de seguridad.

En la calle U, a unas cuadras de la Universidad de Howard, los puestos improvisados vendían camisetas con el rostro de la exalumna, Kamala Harris. Un año atrás, desde los jardines del centro educativo, la ahora número dos de Joe Biden había anunciado su candidatura a la presidencia y este miércoles les hizo un guiño luciendo un collar y aros de perlas. Cuando estudiaba derecho formó parte de la hermandad Alpha Kappa Alpha, AKA, la primera hermandad con letras griegas de afroamericanas. Las fundadoras se conocen como las “Veinte Perlas” y en el ritual de iniciación cada nueva miembro recibe una insignia especial decorada con 20 perlas.

Hay muchas expectativas en la figura de Harris. Joe Biden, de 78 años, ha sugerido que será presidente durante solo un mandato. De cumplirse dicho escenario, el camino de la vicepresidenta para la carrera presidencial de 2024 estaría despejado. Traería a cuestas el legado de la Administración demócrata que promete sanar a Estados Unidos con un colosal proyecto tanto en lo económico como en lo social. Arropada por su partido, Harris sería la candidata para romper el techo de cristal de la Casa Blanca que ha mantenido a las mujeres al margen del Despacho Oval. Hasta el momento ha sido exitosa destrozando vidrios.

Suscríbase aquí a la newsletter sobre las elecciones en Estados Unidos

Leave a Reply