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Julia Otero y su familia de médicos comprometida contra el coronavirus

Julia Otero sigue acudiendo a los estudios de Onda Cero en La Rambla de Barcelona para presentar su programa de radio, Julia en la Onda. Sin embargo, vive con preocupación la crisis del coronavirus especialmente por su única hija, Candela, que como doctora lucha por combatir la pandemia. “Mitad sufrimiento, mitad orgullo de mami. La veo como una niña… Pero sale cada mañana a pelear como una guerrera con su antifaz”, ha escrito recientemente la periodista en su perfil de Instagram junto a una foto de la joven.

Candela Otero tiene 23 años y acaba de finalizar la carrera de Medicina en la Universidad Internacional de Cataluña, en la ciudad condal. Desea especializarse en neurocirugía, según desveló su madre hace cinco años en su blog. “Mi hija quiere ser médico. Está en el primer curso [contaba entonces]. Eso quiere decir que se ha esforzado mucho porque la nota de corte era alta, por encima del doce. Ella ha ido preparándose durante años para este momento”, comentó.

De esta forma la joven sigue los pasos de su padre, Josep Martínez, también médico y actualmente jefe de servicio de Urgencias Domiciliarias en el Hospital de Barcelona y miembro del Consejo de Administración de la compañía de seguros médicos Assistència Sanitària, tal como recoge en su perfil de LinkedIn. Candela Otero fue inscrita con el apellido materno en primer lugar por decisión de la pareja. Se trató de “una reivindicación de no aceptar el statu quo porque sí. Hay que tener en cuenta otro tipo de razones y no lo que manda la tradición”, explicó la periodista a la revista Semana.

Poco más se sabe sobre la vida privada de Julia Otero porque prefiere que esta permanezca “en la oscuridad, ajena por completo al ojo público”. De hecho, cuando fue madre se desconocía que Otero mantenía una relación sentimental, que dura ya más de dos décadas, y se pensó que había recurrido a la fecundación in vitro. Que no se prodigue en datos sobre su vida privada no significa que la periodista oculte a su familia, con ellos se le ha podido ver, por ejemplo, en los premios Planeta, una cita a la que su hija también acude desde que cumplió la mayoría de edad.

La presentadora está rodeada de médicos y ha entablado amistad con reputados profesionales del sector. Uno de ellos fue el doctor José Manuel Sánchez Ortega, exjefe de cirugía del Hospital del Mar, en Barcelona, fallecido a causa del coronavirus. “Sus manos eran las mejores, su cabeza, la de un humanista y su trato el de una persona que adoraba a sus pacientes”, le homenajeó Otero, que según contó en Twitter de forma muy escueta le “salvó la vida”. Si de su familia habla poco, de su salud menos porque asegura: “No me lamento en público”. Con 19 años le fue detectado un tumor abdominal y le han sido extirpados la tiroides y el bazo.

Tener ahora en su vida dos médicos no tiene demasiadas ventajas, como explicó a la también periodista Nieves Herrero durante una entrevista: “No hay nadie más indiferente a las enfermedades de la familia que un médico en casa. Tiende a minimizar todo lo que se puede minimizar y, sobre todo, tiende a desmedicalizar todo. Sin embargo, yo he de confesar que me automedico y mucho”. Según Vanitatis, viven juntos en un ático de 280 metros cuadrados situado en Tres Torres, uno de los mejores barrios de la ciudad condal.

Otero reside en Barcelona desde los tres años. Sus padres emigraron desde Galicia para buscar un futuro mejor. Con 17 años comenzó su andadura en el mundo de la comunicación con el programa Protagonista, el cine, en Radio Sabadell. En los ochenta pasó por Radio Juventud, Radio Miramar y la cadena Cope. Fue en aquellos años cuando comenzó a salir con el periodista Ramón Pellicer, con el que se casó en 1987 y del que se divorciaría seis años después. El mismo año de su enlace debutó en la pequeña pantalla con Una historia particular, emitido en el circuito catalán de Televisión Española.

Desde que tenía 15 años, Otero se considera feminista, algo que ha manifestado a lo largo de su carrera. “Llevo muchos años viendo caras raras cada vez que digo que soy feminista”, reveló a La Sexta. El pasado agosto recordó una entrevista que le hizo años atrás a Bertín Osborne donde ya demostraba su posicionamiento y el del cantante sobre este asunto: “Me pilló veinteañera y recién llegada a la tele. Aunque falta la pregunta, que deduzco que fue si era machista. Preguntárselo en el 88 tenía su mérito. Ya debía apuntar maneras”.

La periodista no tiene reparos a la hora de compartir sus opiniones sobre ciertos temas políticos y sociales, lo que le ha llevado a ser admirada y odiada al mismo tiempo por los usuarios de las redes sociales. Twitter, donde cuenta con más de un millón de seguidores, fue el el pasado diciembre el campo de batalla entre Otero y Rocío Monasterio. La portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid publicó un vídeo en el que calificó a la periodista de “urbanita” que desconocía la vida en el campo porque, según Monasterio, nunca había salido de la ciudad. A lo que la presentadora respondió: “Nací en una aldea de 20 personas, hija y nieta de campesinos gallegos, expulsada de mi tierra, como tantos emigrantes, por el régimen que usted venera”.

Como en muchas otras ocasiones, Otero hizo honor a sus orígenes gallegos. Nació en Santa María da Penela, en Lugo, en 1959. Allí regresa con su familia en fechas señaladas, ha sido pregonera de las fiestas y fue nombrada hija predilecta en 2009. A Candela Otero le ha transmitido el amor por su tierra y el orgullo de sentirse gallega y catalana. La joven comparte con su abuelo materno, ya fallecido, la pasión por la música, ya que ella estudió solfeo y él fue trompetista y fundador de la orquesta del municipio en el que vivía.

Candela Otero también ha mostrado interés por la moda: ha posado para un catálogo y acude con su madre a los desfiles de la 080 de Barcelona. Pero Julia Otero no deseaba la fama para su pequeña: “Ojalá sea farmacéutica, como la hija de Serrat”. Finalmente la joven se decantó por la Medicina y ahora es una más entre los sanitarios que salvan vidas en la crisis del coronavirus.

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